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sábado, 19 de julio de 2014

La Necesidad Del Aprendizaje.

     Cuando un día decidimos dejar la bebida alcohólica y enfrentarnos a una nueva vida sin alcohol, debemos hacerlo desde el conocimiento de lo que a esta enfermedad representa.

     Sin duda, la mejor escuela en que podemos aprender es en las sesiones de terapias, pues en ellas son los compañeros más veteranos en la abstinencia los que nos dan las pautas y nos indican el camino que ellos siguieron y les dio el tiempo sin consumir que llevan, al igual que ellos aprenden de los más jóvenes puesto que les ayudan a recordar que ellos estuvieron en las mismas circunstancias. De este modo, unos y otros aprendemos y no olvidamos las lecciones y de este aprendizaje iremos andando nuestro propio camino de abstinencia alcohólica, un paso tras otro, un día tras otro día, meses, años.

     De la misma manera que cuando se nos detecta una enfermedad que no conocemos, rápidamente vamos a consultar en qué consiste, posibles tratamientos, etc. Lo mismo debemos realizar con esta afección que conocemos como alcoholismo, acudiendo primeramente al médico de atención primaria y cumpliendo con sus prescripciones y de seguido visitar una asociación donde a base de terapias de autoayuda y ayuda mutua donde iremos consiguiendo superar con mayor o menor dificultad nuestra dependencia alcohólica.

 

martes, 21 de enero de 2014

Nalmefeno - "Selincro".



     Este nuevo fármaco, destinado a reducir la ingesta de alcohol en aquellas personas dependientes, es recomendado como una ayuda más de todas las que se desarrollan desde un enfoque psicosocial, donde las terapias de grupo e individuales, junto con la aceptación del propio enfermo de su problema, forman los elementos esenciales para que el proceso de abandono del consumo sea un éxito.

     En los ensayos clínicos que se realizaron con 2.000 enfermos, se evidenció un descenso en el consumo de alcohol en un 60 % después de seis meses de tratamiento y en un 40 % al finalizar el primer mes.

     Según los datos aportados por la Farmacéutica, este medicamento actúa sobre el área de recompensa del cerebro (por ello se reduce el deseo de beber alcohol), que en el caso de enfermos que sufren de dependencia alcohólica, está mal regulado.



     La idea es que este medicamento, al mismo tiempo que facilita la abstinencia, disminuya también el riesgo de tener recaídas.

martes, 19 de marzo de 2013

La terapia de grupo.



Dentro de las distintas formas de enfocar el tratamiento psicológico, una de las más conocidas, la más aceptada y previsiblemente la más eficaz es la terapia de grupo.

La terapia de grupo permite compartir experiencia, contar los problemas a personas que tienen el mismo problema que nosotros y que por lo tanto van a saber de qué hablamos, nos van a comprender perfectamente.

Las psicoterapias de grupo deben ser llevadas por un profesional con formación y conocimiento del problema.

En las asociaciones donde no se puede disponer de un profesional, los grupos de discusión llevados por alcohólicos rehabilitados, con experiencia dilatada en el tema y comprometidos en la ayuda a los demás pueden hacer la misma función, aunque se profundice menos en temas personales.

Cuando no hay profesionales y la labor la realizan los alcohólicos rehabilitados lo denominamos grupos de autoayuda.

Se aprende de los demás y los demás aprenden también de lo que cada uno aporta, se intercambian no solo experiencias sino soluciones, se opina y se comparten sentimientos y se avanza en el compromiso de la abstinencia y de la mejora en las relaciones.

Lo que se dice en las terapias nuca se debe comentar fuera de ellas. Esa complicidad hace al grupo más fuerte y si alguien de verdad quiere rehabilitarse que no vaya simplemente a calentar la silla.

Al principio es comprensible que haya quien tenga miedo, o vergüenza o se crea que nadie le puede enseñar nada. Esto no es así, pues la persona que participa en una terapia aprende día a día, se hace responsable, respetuoso y comprometido consigo mismo y con los demás.

Las terapias nos hacen más fuertes pues nos proponemos de forma individual el no fallar y que los demás no fallen.

La persona que prueba la terapia de grupo, repite. Y es que tener un espacio y unas personas con las que poder hablar y ser escuchado, no es demasiado frecuente en la sociedad y es algo que se agradece.

domingo, 10 de marzo de 2013

¿Por qué alcohólico?

     ¿Por qué nos resulta tan difícil el aceptar que somos alcohólicos?. Creo que se debe principalmente al desconocimiento de lo que es esta enfermedad y a su estigmatización.

     Siempre nos ocurre que antes de aceptar la enfermedad que padecemos, somos capaces de poner mil excusas para intentar no vernos como alcohólicos, puesto que nuestro desconocimiento nos hacer sentir esta enfermedad como algo tremendamente negativo, propio de personas perdedoras, sin moral, sin vergüenza y asociales, carentes de principios y respeto por si mismos.

     Ante semejante visión no nos queda más que engañarnos a nosotros mismos y en la inmensa mayoría de los casos lo conseguimos. Casi nunca hemos sido capaces de reconocernos como tales alcohólicos, y solemos mentirnos, diciéndonos que somos capaces de dejar de beber cuando y donde queramos, que tan sólo bebemos para deshinibirnos, socializar o para sentirnos bien.

     Pero esto en realidad no es así, pues en numerosas ocasiones nos hemos propuesto el dejar de beber a partir del día de mañana, pero a la mañana siguiente nos hemos levantado y lo que ayer prometimos no somos capaces de cumplirlo, por lo que nos haremos una nueva promesa para dejar de beber a partir de la próxima semana, aunque sabemos que cuando el lunes llegue seremos incapaces de no beber. Y repetiremos una y otra vez, una y otra vez... siempre con el mismo resultado.

     Somos enfermos alcohólicos puesto que hemos perdido la libertad para dejar de beber y cuanto más tiempo pase sin poner una solución a su enfermedad, esta se hará más y más fuerte, debilitando cada vez más la voluntad y dejando mayores secuelas en su cuerpo y su alma, pues cuanto más se acerque al final de sus días, habrá perdido no solamente su salud, sino que también habrá perdido todo rasgo de humanidad, con el desprecio de la sociedad y por supuesto el de la familia. Solo que quedará la desesperación y la muerte en soledad.   


martes, 26 de febrero de 2013

Tiempo De Esperanza.

     A pesar que la enfermedad del alcoholismo es crónica y progresiva, que afecta tanto al enfermo como a la familia (que también enferma), hemos de reconocer que con un cambio de actitud es posible la recuperación que nos permita el disfrutar plenamente de la vida, con sus dificultades y sus buenos momentos.

     Nunca es tarde para abandonar la adicción, aunque es obvio que cuanto más tiempo trascurra, tanto más ardua nos resultará la tarea, pero siempre habrá una pequeña rendija por la que podremos encontrar un pequeño rayo de luz que se nos abra, pero que deberemos querer buscarla para hallarla y después aferrarnos a ella más que otra cosa en este mundo.

     Y es que cuando decimos que la abstinencia es lo que debe tener la máxima prioridad en nuestras vidas, lo hacemos sabiendo que una vez la hemos perdido, perdemos todo lo demás (dignidad, respeto, familia, salud, trabajo...). Por lo tanto desde aquí he de animar a todos/as los que sufrimos de esta terrible enfermedad, diciendo que de las adicciones se sale y se puede vivir una vida plena, que junto a vosotros cada día pasa al lado alguien que ha sabido superar su adicción, que cambió una pesadilla por una realidad (mejor o peor, pero en definitiva una realidad) en la que somos nosotros quienes tomamos las riendas y gobernamos nuestra vida.

     Encontremos ese haz de luz que se nos muestra y pidamos ayuda, porque ahí es donde podremos encontrar la libertad de decidir, la misma libertad de la que carecemos cuando estamos consumiendo.




     Ánimo, soliciten ayuda y aférrense a la vida.



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domingo, 13 de enero de 2013

Dependencias: La importancia de no olvidar.

 


     En una terapia que hice varios años en rehabilitación cardíaca, salió el tema del tabaquismo como factor de riesgo en enfermedades coronarias. Se nos preguntó cuántos de los que estábamos allí fumábamos y la respuesta fue unánime, pues ninguno de los allí presentes fumaba, Todos habían dejado de lado a ese mal compañero de viaje.

     Recuerdo esto, pues a pesar de haber dejado de fumar (la mayoría muy recientemente) como consecuencia de una grave enfermedad cardíaca, al irnos preguntando el psicólogo sobre nuestra relación en aquel momento con el tabaco, la inmensa mayoría respondía que eso ya era una relación del pasado, que no sentían deseos de fumar, que no se acordaban para nada del tabaco y otras frases similares que indicaban como que los que allí estábamos  no hubiéramos fumado en toda la vida.


     Digo esto porque a pesar de toda la palabrería que indicaba que la adicción al tabaco estaba totalmente superada, es bien cierto que la estadística dice lo contrario y que entre un 60 y un 70 por ciento (creo recordar) de los que decían que tenían por superada su adicción al tabaco, al cabo de un año volverían a fumar.

     A mí cuando se me preguntó, a pesar de llevar siete años alejado del tabaco, comenté que no se me había olvidado, que mantenía el recuerdo de la adicción, justamente para no olvidarme del daño que me había provocado y aunque ya no lo sentía como una necesidad, recordaba los momentos en que había estado hospitalizado como consecuencia (si no la única, sí la más importante junto con el alcohol) de su consumo.

     Lo mismo nos debe ocurrir con el alcohol. No es conveniente, una vez que hemos logrado superar la adicción, olvidarnos que esta enfermedad está ahí, que la botella está y estará allá donde vallamos y que por ese motivo debemos recordar lo que somos y el daño que el alcohol ha hecho en nuestras vidas y en las vidas de nuestras familias y gentes que nos rodea. Es importante recordar que somos alcohólicos para estar siempre alerta, con la atención puesta en nuestra abstinencia, pues ella debe ser nuestra prioridad desde el momento que hemos puesto en marcha nuestro mecanismo de defensa contra el alcohol.

     La mayoría de las recaídas en la adicción alcohólica suele ser consecuencia de este olvido, una vez superado el miedo, la enfermedad, el abandono familiar o cualquier otra circunstancia que nos llevó a dejar la bebida, olvidamos y pensamos que ahora ya podremos volver a tomar alguna copa, pero con cuidado, sólo tomando una o dos (y ahí es cuando el alcohol no agarra otra vez, pues como he repetido en numerosas ocasiones los bebedores alcohólicos no somos capaces de controlar el alcohol y rápidamente pasamos de tomar una o dos a repetir los mismos patrones de consumo).

     Resumiendo. Seamos conscientes de que somos enfermos alcohólicos y que por lo tanto hemos perdido la capacidad de control que los bebedores sociales sí son capaces de ejercer. No olvidemos que a nosotros, bebedores alcohólicos nos hace daño la primera copa, pues es la puerta de entrada para las grandes ingestas debido a esa falta de control.  

Entrada en el 2.013 sin alcohol.


     Pasadas estas fiestas navideñas de la que espero que todos hayamos disfrutado en compañía de nuestra familia y seres queridos, es hora de enfrentarnos al nuevo año con ilusiones renovadas, desde la abstinencia.

     Es común cuando recién comenzamos el año el hacer nuevos propósitos con los que intentamos crecer como personas. Muchos de estos propósitos se refieren a mejorar nuestra salud, preocupándonos de hacer ejercicio, comer más sano, dejar de fumar; otros van dirigidos a mejorar el ambiente familiar y social, tales como dedicar más tiempo a nuestros hijos, prestar más atención a la pareja, salir a pasear con la familia, etc.
Así podríamos continuar exponiendo una larga lista de buenos propósitos (colaborar con los más desfavorecidos, aprender cosas nuevas, conducir con más prudencia, dedicar un tiempo diario a llamar a algún familiar o amigo, etc.).

     Para nosotros los enfermos alcohólicos todas estas listas de propósitos carecen de valor efectivo si no van acompañada de la abstinencia, puesto que sólo desde el prisma de estar sin beber podemos conseguir aquellas cosas que siendo realizables nos propongamos. Estando consumiendo es totalmente imposible el poder fijarnos una meta ni tan siquiera para el día de mañana, puesto que nuestra única obsesión será el poder consumir. La abstinencia prolongada nos permitirá ver el futuro con la calma y la serenidad necesaria para poder recuperar la ilusión por el mañana, por cambiarnos por alguien más grande con capacidad de amarse y amar a los demás, de cambiar su nula existencia por otra más floreciente. En definitiva por empezar a quererse y ser una mejor persona.

     Para todos aquellos a los que el alcohol les dejó huella, mis mejores deseos para alejarse de esa sustancia que nos atrapó y nos arruinó la existencia, puesto que cada día que pasa sin beber nos fortalece más y nos hace crecer más como individuos y personas. También mi ánimo a todos aquellos que se están planteando dejar de beber, pues de verdad que es posible abandonar la bebida y prueba de ello son todos aquellos que un día renunciaron a seguir destrozando su cuerpo y su alma con el alcohol. 

     Ánimo que se puede. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Que hacer y que no ante un familiar alcohólico. Y II



     No le conceda demasiada importancia a sus celos infundados ya que son consecuencia de su enfermedad que le crea inseguridad y distanciamiento de la realidad.

     Es importante el no distanciarle de sus hijos. Haga de intermediaria explicándole que su padre/madre no fue así, que es la enfermedad la que le hace emplear esa conducta y que necesita la ayuda de todos los miembros de la familia para que vuelva a ser el buen padre/madre que un día fue.

     Cuente con toda la ayuda que logre acaparar en favor de su familia (médica, asistencial, social, psicológica, religiosa, familiar…), pues cuanta más ayuda obtenga más fácil le resultará empezar a encontrar soluciones.

     Sea firme y comprensivo/a al mismo tiempo como la mejor manera para el inicio de una recuperación y si ha iniciado un tratamiento habrá de apoyarle y reconocer los avances que se vayan produciendo. No desfallezca si durante el proceso tiene una recaída, pues se suelen producir en alguna ocasión y forma parte del proceso de recuperación.

     Ayuden  aportando factores positivos para su abstinencia y prevengan aquellos factores de riesgo que le permitan hacer más fácil y llevadera su abstinencia y recuperación.

     Todo lo pasado y aprendido durante el proceso alcohólico de su familiar les habrá provocado tensiones por lo que es deseable establecer una terapia familiar con algún profesional y con familiares de alcohólicos/as que como ustedes, han pasado por trances similares. 

     Es importante que la experiencia y el conocimiento sobre la enfermedad que han adquirido durante el largo tiempo de espera en la recuperación de su familiar les sirva para ayudar a otras familias que en ese momento estén pasando por donde ustedes han pasado, intentando apoyar desde la serenidad y el saber, que de esta enfermedad se puede salir y que si bien la tarea es ardua, los resultados merecen la pena.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Recaídas.

     El logro de haber dejado el uso de bebidas alcohólicas por parte del enfermo, puede verse interrumpida por las recaídas, que implica el retorno al hábito de beber.

     Primeramente debemos diferenciar entre lo que es una recaída propiamente dicha de lo que es un pinchazo, desliz o tropiezo. En el primer caso el alcohólico abstemio durante al menos por un mes, hace tres o cuatro consumiciones durante un plazo de tres o más días; mientras consideramos un pinchazo a la ingesta ocasional y aislada, motivada por factores coyunturales.

     El mayor riesgo de recaídas incide durante los tres primeros meses desde que el alcohólico se aleja del consumo de bebidas alcohólicas.


     Las recaídas han de afrontarse como una parte más de la terapia, dándole y tratándola con toda la seriedad que sin duda tiene, puesto que no en pocas ocasiones, esta lleva al enfermo alcohólico a un estado de más gravedad que el inicial, incluso hay recaídas de las que el enfermo jamás se recupera. De tal forma debemos considerarlas como un serio aviso que algo no ha funcionado bien y que debemos averiguar qué factores han sido los desencadenantes para que se haya producido la recaída y  para que estos en el futuro puedan ser reforzados.


     El enfermo debe estar percatado de los riesgos que ciertas situaciones ejercen sobre la abstinencia a fin de poder evitarlas o en su caso afrontarlas con cierta garantía de éxito, desde el conocimiento y experiencias de compañeros de terapia.

     Los factores de riesgo mas hábituales, por lo que debemos conocer serían:

    -    Factores médicos: Son los originados por la supresión precoz del tratamiento; o bien que este sea inadecuado o inexistente y la aprobación de ingerir bebidas sin alcohol.

  -  Factores internos: Principalmente la desmotivación para mantener la abstinencia, la incidencia de un proceso depresivo, la relajación y olvido de los sentimientos que nos llevó a la abstinencia... También en algunas ocasiones como medio de chantaje a personas próximas o buscando la obtención de algún tipo de prestación social (pensión, incapacidad, minusvalía, etc.)

   -   Factores externos: El más frecuente está relacionado con un disgusto familiar, aunque también una frustración o una emoción social positiva (celebración) o negativa suelen estar presentes en este tipo de factores de presión ambiental para volver a consumir alcohol.

    -    Factores múltiples: En ocasiones se dan la circunstancias de varios factores que concurren para que el enfermo alcohólico vuelva a beber.

     

martes, 16 de octubre de 2012

Alcoholismo en la mujer.

     Aún siendo la enfermedad alcohólica la misma en hombres y mujeres y compartir muchas características comunes, hay aspectos diferenciales que es conveniente conocer.

     Tradicionalmente el hombre ha consumido alcohol en más cantidad y de mayor graduación que la mujer, motivado en parte por la función maternal que esta tiene y por un código de moral más rígido que ha logrado reducir el consumo en el sexo femenino, al menos hasta hace relativamente pocos años, pues el alcoholismo femenino ha ido en aumento, como lo ha hecho el consumo, motivado principalmente por la liberación de los tabúes y frenos sociales, por la mayor libertad individual de la mujer y su incorporación a la vida laboral y profesional, lo que les proporciona una mayor independencia.

     La edad de comienzo del consumo abusivo del alcohol en la mujer está entre los 30-40 años y a diferencia con los varones, desarrolla la enfermedad después de contraer matrimonio o de una unión sentimental.

     En el comienzo más tardío en la mujer alcohólica, interviene el aprendizaje, que lo hace más tarde y como método de cambiar su mundo íntimo (baja autoestima, preocupación excesiva por no estar a la altura de asumir un papel en la sociedad...) por lo que su forma de beber la canaliza desde el secretismo y la clandestinidad,

     La mujer tolera peor que el hombre el alcohol, lo que por un lado le puede reportar un beneficio protector contra el consumo abusivo. Y que lo tolere peor se debe principalmente a una peor metabolización que en el  hombre y a la mayor presencia de tejido graso en su organismo que provoca un mayor efecto del alcohol.

viernes, 12 de octubre de 2012

Etapas de alcoholismo según el Dr. Alonso-Fernández.


Distingue varias etapas:

     Existe una primera etapa que llama pre-alcohólica donde la persona toma contacto con el alcohol y hace de su consumo ocasional en forma de alivio, bebe unas cuantas copas que le reportan momentos de felicidad y recreo, para regresar al hogar sin causar molestias. Sin embargo, el uso constante de alcohol va modificando el metabolismo químico del organismo y aumenta la tolerancia por lo que cada día consume mayores cantidades de alcohol para sentir los mismos efectos que antaño. 

     Durante la primera etapa, se manifiesta por distintos tipos de vivencias alcohólicas, conforme los individuos perciben su uso y efectos. 

     Así tenemos al bebedor excesivo regular, que es aquel sujeto que bebe mucho y que nunca o casi nunca llega a emborracharse, de carácter afable y con control sobre la conducta, que se entrega a la bebida movido por factores sociales.

     El bebedor excesivo irregular, también catalogado como alcoholómano, es una persona que se entrega a la bebida como medio de alivio de experiencias negativas, de forma regular o intermitente, sin que tenga capacidad de control sobre la conducta cuando se encuentra bebido.

     El bebedor enfermo psíquico hace uso del alcohol como medio para neutralizar alguno de los síntomas de su enfermedad, como puedan ser depresión, estados paranoídes...
                                 

Tipo
Motivación
Vivencias
Modo de beber
Conexión con   el alcohol
PRIMERA ETAPA
Bebedor excesivo regular
sociocultural
 Mundanas y sociales
Regular y cotidiano
Abuso
Alcoholómano
Psicológico
Evasión de la realidad
Irregular (embriagueces)
Dependencia
Bebedor enfermo psíquico
Psicopatológica
Neutralización de síntomas de problemas psíquicos subyacentes
Regular o irregular
Abuso o dependencia psicológica
SEGUNDA ETAPA
Bebedor alcoholizado
Necesidad física de alcohol etílico
Degradación de la personalidad
Continuo
Dependencia física biológica

     En una segunda etapa tenemos al bebedor alcoholizado que necesita beber para mitigar los efectos físicos adversos que le causa la abstinencia con una total incapacidad de control.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Fases del alcoholismo. III


     

     En la fase crónica de la enfermedad se va adquiriendo la necesidad, cada vez más apremiante, de tomar alcohol como método de mitigar su malestar físico y mental. El modo de consumo es más por necesidad que por otra causa.

     La ingestión de alcohol durante esta etapa la hace de forma continua, llevando al enfermo a un estado de  (31) embriaguez prolongada, aumentando el deterioro mental, familiar, laboral, económico,  de salud, etc., lo que provocará en él un aumento de la ingestl tratando de aminorar esa pesadumbre.

     En esta espiral de consumo y sufrimiento, la persona alcohólica se abandona a sí misma, intenta olvidarse de todo, de la miseria en la que vive, de la decadencia en la que está sumido, e incluso hará de todo por conseguir un nuevo trago. El alcohol lo ha sumido en un profundo (32) deterioro ético marcado.

     Después de tantos años de ingesta alcohólica, el sistema neuronal se ha ido destruyendo, sin posibilidad de regeneración, lo que provocará una (33) disminución de las capacidades mentales, en la que su memoria, su capacidad de concentración y atención, su raciocinio y en definitiva, su juicio se vaya perdiendo.

     El individuo experimenta un distanciamiento de la realidad, producto de una (34)  psicosis alcohólica que se definirá en una patología dependiendo del tipo de psicosis, que le arrastrarán a la demencia:

          -  Psicosis alcohólica  que  se originan debido  al  uso excesivo del alcohol, aunque es la personalidad     del bebedor la que determina este tipo de psicosis.

           -  Intoxicación alcohólica es  una  forma simple de psicosis en la que el enfermo alcohólico  puede o  no caer.  Su  duración puede durar entre unos pocos minutos y las 24 h. y  puede  ser atendida  de manera ambulatoria. 

          -   Delirium Tremens es la psicosis más conocida  y suele aparece como consecuencia de haber dejado de beber en aquellos casos en  los que el   enfermo   ha   alcanzado  un  altísimo  nivel  de consumo.    Se manifiesta en forma de ilusiones y alucinaciones.  Su  duración oscila entre los 3 y 10 días y sin un tratamiento hospitalario adecuado, puede llegar a provocar el fallecimiento del sujeto que lo sufre.

          -   Síndrome o psicosis de Korsakof afecta  al  sistema nervioso en la que en el individuo se producen perdidas de la memoria cercana. La duración suele ser de entre las 6 y 8 semanas  y  salvo reincidencias,  la recuperación es completa.

          -   Alucinosis aguda se presenta como un cuadro de esquizofrenia con síntomas igual al delirium tremens , aunque  intesificados,  puesto que las alucinaciones  son  más  claras  y  terribles,  provocando en los enfermos  unas  sensaciones  de  auténtico  terror.  Su  duración  oscila  entre unos días hasta un mes.

          -   Paranoia alcohólica   de  origen   sicológico,  empieza   con  un  delirio  de  celos  y  se caracteriza por  encontrarle  defectos  a todo. En muchos  de  los  casos  este  tipo  de psicosis  hará  del enfermo  asiduos internamientos en hospitales psiquiátricos.

          -   Psicosis depresiva que es una variante de la psicosis maníaco-depresiva, donde  el  enfermo  cae en una profunda tristeza que puede durar meses y años. En casos de reincidencia puede desarrollar hacia una cronificación de la psicosis.

          -   Pseudoparálisis alcohólica,  producida  por  el  deterioro  de las fibras  alcohólicas  la  persona enferma puede  quedar recluido en una silla de ruedas. Presenta ilusiones y alucinaciones con claros síntomas de delirios de grandeza. La recuperación puede ser completa, pero ante continuas recaidas al paiente le van quedando secuelas irreparables. 

               -     Psicosis   delirante   crónica,    en  donde  las  características   del   delirium  tremens  se   presentan  en  un  principio,   pero  que  se  irán  acentuando las alucinaciones auditivas, oyendo el enfermo voces por todos  los  lados,  que le amenazan,  les llaman  e incluso les piden que tomen  alcohol  para   sentirse bien.   Esta  psicosis  puede  llegar  a ser crónica    por  lo  que   el   enfermo  quedará  recluido  en  un  hospital  psiquiátrico de por vida.


sábado, 29 de septiembre de 2012

Fases del alcoholismo. II



     Durante la  fase crucial o crítica se desarrolla la enfermedad y se inicia con la necesidad de beber y caso de no tomar las medidas para la abstinencia, al final nos llevará a la cárcel, al manicomio o al cementerio.

     A diferencia del bebedor social, el bebedor alcohólico el deseo irresistible una vez que prueba la bebida le hace imposible el detenerse hasta que por la (8) perdida de control que ejercía sobre el alcohol llega a la embriaguez.

     Comienza un proceso por el que intentará (9) racionalizar el comportamiento como bebedor, justificando todas y cada una de sus nuevas borracheras, para lo que no dudará en acudir a la mentira.

     Los problemas que le acarrea ya su conducta adictiva hace que su entorno más cercano (familia, trabajo, amigos...) le lleva a fuertes (10) presiones sociales que con excusas intentará limar.

     Cuando las excusas ya no les vale porque no le creen y empieza a perder todo aquello que tenía, comienzan a darse más importancia y a crearse (11) ilusiones de grandeza, donde es más que nadie.

     Comienza a culpar de todo lo que le ocurre a los demás, desarrollando una (12) conducta hostil hacia todos aquellos a los que cree responsables de sus males.

     Descubre que todo en él ha cambiado y crece en el  un (13) remordimiento persistente, haciéndole reflexionar sobre esa sensación de culpa.

     Ese malestar interior, unido a las presiones sociales, le lleva a tomar la decisión de dejar la bebida y lo hace por (14) periodos de abstinencia total que durarán más o menos, pero de nuevo volverá a beber.

     Comprende que le es imposible dejar de beber e intenta beber de otra manera (15) modificando sus hábitos de beber, no reconociendo que no es dueño de su voluntad.

     Comprueba que sufre el (16) abandono de sus amistades pero que no puede prescindir del alcohol, pues trata de controlarlo pero le es imposible.

     Los acontecimientos les superan una y otra vez y al igual que pierde sus amistades la (17) pérdida de empleo no se hace esperar y esa desesperación lo incita más a beber.

     La vida ya no la entiende sin el alcohol, es lo más importante de su vida, más que el trabajo, los amigos, la familia y uno mismo. Es la (18) subordinación completa al alcohol, es su esclavo.

     A medida que la enfermedad alcohólica aumenta, la atención al alcohol es mayor, ya nada le interesa fuera del consumo, se ha creado una (19) apatía hacia otros intereses externos, más allá del alcohol.

     Se comienza a separar de aquellas personas que no beben, (20) reinterpretando sus relaciones interpersonales, rodeándose de personas que como él han hecho del alcohol su forma de vida.

     Llega a verse como una persona desgraciada, humillado en su trabajo, por sus amigos y familia, con una salud quebrada, es una fase de (21) marcada conmiseración de sí mismo, que le incita a seguir consumiendo.

     Tan acosado se siente dentro de su entorno que supone que cambiando de ambiente su vida dará un vuelco y podrá poner fín a sus problemas con el alcohol por lo que planeará (22) fugas geográfica, ya sean reales o ficticias. Pero el problema no desaparecerá.

     En la familia del enfermo alcohólico se produce un (23) cambio en las costumbres familiares, pues la conducta del enfermo les afecta en su relación con el entorno, al verse marcados como la familia del "borracho", también en su relación directa con el enfermo (falta de trabajo, gritos en el hogar, mala higuiene, problemas económicos, etc).

     La conmiseración que sufre llega a convertirse en (24) resentimientos irrazonables, puesto que ahora el odio se apodera de él y culpa de todos sus males a los demás y brotan sus peores sentimientos.

     Y llegados a este punto, lo que más le interesa es  (25) asegurar su abastecimiento de alcohol. por lo que hará todo lo posible porque no le falte, escondiéndolo en diferentes lugares, allá donde crea que esta seguro y le pueda hacer falta.

     Como ya he comentado, la bebida es lo más importante para el enfermo alcohólico, más también que la propia comida, pues toda su energía se verá consumida por el alcohol, por lo que se llega a una etapa en la que se (26) descuida la alimentación, lo que provoca carencias alimentarias y por ende serias enfermedades. 

     Es tal la dejadez en la que ha caído el enfermo, que pronto llegará la (27) primera hospitalización en la que se requiera servicios médicos y que no será la primera ni la única, pues seguirán tropezando en la misma piedra y las recaídas seguirán sucediéndose.

     Uno de los primeros síntomas del descuido al que se tiene sometido al organismo, es el descenso de la líbido, o  (28) disminución del impulso sexual y de fertilidad.

     Bien sea por la disminución de la líbido, la impotencia sexual o el tenso ambiente en el hogar, el enfermo llega a desarrollar unos (29) celos alcohólicos.

     La necesidad de la (30) bebida regular matutina motivada por el síndrome de abstinencia (temblores, ansiedad, debilidad, nauseas, etc.) obliga al enfermo alcohólico a comenzar el día, apenas levantarse, a ingerir alcohol para mitigar los síntomas del síndrome, incluso se despertará obligado a consumir.




Fases del alcoholismo. I


     El mismo Dr. E. M. Jellinek, propuso una tabla que recoge las cuatro grandes tipología de consumo de alcohol para poder evaluar mejor a los alcohólicos:

- Fase Pre-Alcohólica.                            - Fase Crucial o Crítica.

- Fase Prodrómica Sintomática.             - Fase Crónica.



  
     En la fase pre-alcohólica se inicia con un consumo ocasional que proporciona momentos de felicidad y recreo, por lo que le aporta una sensación de alivio, por lo que sigue consumiendo aumentando la tolerancia y esperando obtener los mismos resultados debe consumir más cantidad y de forma constante.

     En la fase prodrómica sintomática, es aquella en la que empiezan a aparecer signos, síntomas o estado de malestar que precede a la aparición del alcoholismo. Se inicia con (1) fases de lagunas mentales en donde el individuo pierde el recuerdo con los hechos acontecidos durante su borrachera, aunque a no todas las personas que beben les ocurre. Cuando estas lagunas ocurren con frecuencia y son de larga duración, llegan a provocar deterioros irreparables en el sistema nervioso central.

    Al tratar de ocultar que bebe más de lo normal comienza (2) el consumo a escondidas, intentando que su consumo exagerado pase inadvertido para amigos y conocidos.

     Empieza a sentir (3) preocupación por el alcohol, haciendo planes para que no le falte, en donde beber y cuándo, llegando a ausentarse con cualquier excusa para ir a beber.

     El deseo de beber de forma continua le arrastra a un (4) consumo ávido, donde la necesidad del primer trago es imperativo.

     Los problemas de todo tipo que empieza a sentir por causa de su forma de beber le hace sentir una (5) sensación de culpabilidad por su comportamiento de bebedor, pero que los apaga con el alcohol. 

     No le gusta que le llamen alcohólico y responde alegando que él no tiene problemas con el alcohol, que quizás bebe algo más de lo normal en fiestas o reuniones, por lo que intenta (6) evitar toda referencia al alcohol.

     Con el tiempo (7) aumenta la frecuencia de las lagunas mentales, como consecuencia a la intoxicación alcohólica, pues el deterioro del sistema nervioso es apreciable.

     El tiempo de duración de esta fase variará dependiendo de varios factores (edad, sexo, cantidad que se ha ingerido, graduación...) llegando a ser esta de entre varios meses hasta varios años.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Cruzar el límite: De bebedor social a bebedor alcohólico

     La delgada línea que separa a un tipo de bebedor en otro, no es perceptible para aquellos que hayan traspasado el límite que lo separa del beber controlado al incontrolado.


     No a todo bebedor le afecta la adicción, aunque todo adicto  lo es por iniciarse en el consumo moderado o casual de bebidas alcohólicas. ¿Entonces por qué a unos bebedores le lleva el consumo a ser alcohólicos y a otros no?

     El proceso de convertirse en alcohólico se inicia al tomar contacto con las bebidas alcohólicas y a todos los bebedores les puede llevar a la adicción (es cuestión de suerte o mala suerte). Lo que sabemos es que entre el 15-20 % de aquellos que se han iniciado en el consumo, llegarán a ser alcohólicos. Y de nuevo recordemos que la diferencia entre un tipo de bebedor social  y otro alcohólico, estriba en que mientras el primero es totalmente libre y decide cuando comenzar y cuando acabar, el segundo es incapaz de controlar el consumo y una vez que comienza es incapaz de detenerse (y no por falta de voluntad, más bien por falta de libertad para poder detenerse -es un querer y no poder-).

     Hoy se entiende el alcoholismo como una enfermedad multicasual, es decir, en la que intervienen varios factores interelacionados (famila, herencia, trabajo, sociedad, contagio, etc), aunque son los factores ambientales los más importantes.

   

miércoles, 18 de julio de 2012

Alcohol y salud. Falsos mitos.



     Hasta hace relativamente poco tiempo, el alcohol era considerado el remedio y solución general para cualquier mal, con capacidad para curar casi cualquier enfermedad, por lo que se consumía como medicamento. He aquí algunos ejemplos de para qué se empleaba:

   -  Como tonificante del organismo.
   -  Como estimulante del apetito.
   -  Como vasodilatador.
   -  Para combatir las afecciones gripales.
   -  Como agente antibacteriano.
   -  Como sedante.
   -  Para facilitar el sueño.
   -  Como anestésico.
   -  Para aportar calor al organismo.
   -  Para la tensión menstrual.
   -  Como analgésico.
   -  Y un largísimo etc.



En cuanto la relación entre alcohol y la prevención de enfermedades cardíacas, aún hoy se sigue dando como buena desde algunos ambientes. 
     
     Desde mi visión, tanto como enfermo alcohólico, como enfermo cardíaco, he de decir que nada más lejos de la realidad. Mi experiencia de años con estas enfermedades y después de múltiples consultas médicas con especialistas de ambas disciplinas me indica que el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica es negativa para la salud de nuestro sistema cardio-vascular, por lo que tanto cardiólogos como demás especialistas nos recomendarán, a lo máximo, que si somos bebedores sociales, podremos tomar un vaso pequeño de vino tinto en las comidas y en el caso de las mujeres tan solo la mitad; caso de ser abstemios, la recomendación será de no iniciarse en el consumo de bebidas alcohólicas. Y por supuesto que a los bebedores compulsivos o alcohólicos, les está totalmente contraindicado el consumo de bebidas alcohólicas.

     Resumiendo, las bebidas alcohólicas no aportan ninguna cualidad sanatoria y citando al dr. Gloor "No existe ninguna enfermedad cuyo curso sea mejorado por el consumo de alcohol". Yo diría que cualquier enfermedad se verá agravada y/o enmascarada con el uso de bebidas alcohólicas.

lunes, 16 de julio de 2012

Bebida alcohólica: Tipos.


   Se considera bebida alcohólica a toda aquella cuyo contenido en alcohol etítico sea un 1% o más, por lo tanto toda aquella bebida que contenga un indice de ese uno por ciento o mayor, es considerada "bebida alcohólica"



     Dependiendo de la proporción de alcohol con relación a litro de bebida alcohólica, podemos dividir esta en tres tipos básicamente: Fermentadas, Destiladas, Licores.



   -  Bebida alcohólica fermentada: Se obtiene mediante un proceso de fermentación, realizada por levaduras que transforman el azúcar que contiene el producto base (cebada-cerveza, uva-vino)  en alcoholes, cuyo porcentaje en ningún caso superará el 12 % o los 12º. Ejemplos son: Vino, cerveza, sidra...

   -  Bebida alcohólica destilada: Se obtiene mediante la destilación, esto es, eliminando mediante calor parte del agua que contiene la bebida alcohólica fermentada, aumentando, por evaporación, la graduación alcohólica. Ejemplos son: Brandy, ron, güisqui, ginebra...

   -  Licores: Se producen mediante el proceso de añadir al alcohol destilado, otros elementos, tales como agua, azúcar, extractos aromatizantes, colorantes... Ejemplos son: Anís, crèmes, cherry...

     Últimamente se han dado a conocer bebidas alcohólicas de diseño, cuyo contenido y presentación hace pensar a los adolescentes (a quienes va dirigido), como un producto inocuo, presentando estas bebidas con un sabor agradable y un diseño juvenil, pero con un contenido alcohólico que van desde los 3º a los 20º.

     Especial interés debemos hacer en las denominadas bebidas "sin alcohol", con menos de 1º, pero cuyos componentes y presentación son iguales a los originales, con sabor idéntico. Y recalco lo de especial interés porque sabemos lo que estas bebidas son capaces de provocar en los que un día decidimos dejar de beber

     Dice D. Francisco Alonso-Fernández en su libro "Los Secretos Del Alcoholísmo":

          "La experiencia ha demostrado que las bebidas hechas populares como bebidas sin alcohol aportan a los alcohólicos en fase de abstinencia una fuerte incitación, por su sabor y su presentación, para retornar al consumo de la bebida alcohólica. El producto sin alcohol constituye muchas veces un trampolín para generar una reaída en el producto con alcohol."

martes, 10 de julio de 2012

¿Cómo iniciar el tratamiento?



     Cuando hemos decidido romper con la adicción, hemos de iniciar un proceso en el que el primer paso es hacer frente al síndrome de abstinencia, un proceso del que ya hemos hablado y en el que se trata de superar los síntomas habituales cuando dejamos una sustancia de la que dependemos física y psíquicamente (recordemos a un bebé al que se le suspende el uso del chupete y de las protestas en forma de llanto que ocasiona). Una vez superado este paso, se ha de tratar la adicción a la droga haciendo uso de fármacos y terapias psicológicas para lograr la deshabituación a la sustancia.

     Estos tratamientos, encaminados a romper con el hábito del consumo, son aspectos fundamentales de un proceso terapéutico global, que nos ha de llevar al hecho de romper de una forma continuada con el consumo de alcohol y/o otras sustancias adictivas.

     El uso de medicamentos puede ayudar a restablecer la función normal del cerebro y a prevenir las recaídas (no deseables, pero que entran dentro del proceso terapéutico) y a disminuir el deseo de consumo durante el proceso de deshabituación. Actualmente hay medicación para tratar la adicción a los opiáceos y al tabaco, y en proceso otros para los estimulantes y el cannabis, además de revulsivos para el alcohol que provocan malestar a la persona que tomando estos medicamentos, ingieren alcohol.

     Por último una vez superadas síndrome de abstinencia y deshabituación, el siguiente paso es la ayuda al paciente, mediante terapias de grupo de autoayuda, a afrontar la vida sin el alcohol o aquellas otras sustancias a las que era adicto.

     Resumiendo, las fases de este proceso de rehabilitación, consiste en:

      -   Acogida. Donde se trata de reforzar la motivación del paciente, dándole información y resolviendo las dudas que pueda albergar tanto a él como a su familia.

   -  Valoración  Se evalúan los rasgos del individuo (historia toxicológica, diagnósticos médicos, psicológico y social, carencias y necesidades...) y su entorno (recursos con los que cuenta, medio en que se mueve...)  que puedan ser relevantes para su tratamiento.

    -   Desintoxicación. Superación del síndrome de abstinencia (entre 7 y 21 días), sin riesgo para el paciente. Tratamiento fármaco-psicológico para evitar recaídas en el consumo.

    -   Deshabituación. El proceso más largo y difícil (pero también el más bonito), con el objetivo de superar la dependencia psíquica, puesto que la física después del proceso anterior desaparece, en el que se aprende a vivir sin alcohol, con un cambio de estilo de vida, afrontando las dificultades que han de venir, ayudándonos a ser mejores personas con nosotros y con los demás.

domingo, 27 de mayo de 2012

Otras drogas de síntesis. III


    
         
     La fenciclidina, más conocida como polvo de ángel o PCP, es una droga disociativa que fue creada y utilizada en la década de los 50 como agente anestésico y que su uso se vería abandonado rápidamente al detectarse efectos secundarios indeseados en los pacientes.


     A pesar que los efectos psicoactivos primarios de esta sustancia son muy cortos (aproximadamente una hora), la eliminación total de nuestro organismo es mucho más lenta, hasta varias semanas.

     La presentación de esta sustancia es muy variada, partiendo de un polvo blanco y cristalino de fácil disolución, al que se le añaden productos para cambiar color y presencia, hacen que pueda ser tomado vía oral, inhalado o fumado.

     Esta droga afecta el funcionamiento cerebral, bloqueando la capacidad de concentración y de pensamiento lógico, alterando la percepción, pensamientos y estado de ánimo. Sus efectos son muy variados y van desde la toma de una dosis moderada a pequeña que puede provocar una sensación de distanciamiento y separación de su entorno, entumecimiento, habla dificultosa y pérdida de coordinación, pasando por sensación de fuerza e invulnerabilidad. El aumento de la cantidad puede provocar un descenso en la presión arterial, disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria, acompañado de náuseas, visión borrosa, pérdida del equilibrio, etc. llegando incluso a dosis más altas a provocar convulsiones, coma y la muerte.

     Su consumo habitual produce trastornos emocionales, pérdida de memoria, dificultad para hablar y pensar, síntomas depresivos y pérdida de peso, aún un año después de haber dejado de consumir.