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domingo, 27 de enero de 2013

Ponencia.


     Como todos los años, este también, desarrollamos dentro de nuestra Asociación unas jornadas informativas en la que intentamos llegar a más gente de forma directa, repartiendo publicidad, visitando colegios y asociaciones, dándonos a conocer dentro de nuestra zona de influencia. Entre las actividades que desarrollamos, una de ellas es la ponencia de un enfermo o familiar de enfermo alcohólico en donde el ponente detalla su testimonio en relación con el alcohol y expresa, lo mejor que puede, cual ha sido el daño que a él o ella le ha producido en todos los niveles (afectivo, familiar, social, laboral, salud, etc.).


     Este año la encargada a sido una compañera que no se rindió y traspasó la barrera que separa al alcohólico del alcohólico abstemio, siendo hoy en día una persona felizmente rehabilitada, dando ejemplo que de esta adicción se puede salir, que no es fácil pero que merece la pena.

     Yo, desde esta página agradezco y felicito a Magda por dar ejemplo de superación y coraje, por no haberse rendido a pesar de los momentos difíciles por los que hay que pasar para logar la abstinencia. También le doy las gracias por su ayuda con enfermos y enfermas que llegaron después de ella y a los que ayudó y ayuda y el apoyo que les brinda (sobre todo a las enfermas, que se ven muy reflejadas en ella).

martes, 16 de octubre de 2012

Cuadro del alcoholismo femenino.

     Lo habitual en la ingestión de alcohol es que la haga en la más absoluta soledad, dentro del hogar, donde su abuso alcohólico pase desapercibido y tomando a escondidas, motivado en buena parte por sus sentimientos de culpa y vergüenza, que no le permite el beber de forma desordenada fuera de casa.

                           
     La progresión de su alcoholismo provoca la ingesta de grades cantidades de alcohol, muchas veces asociado al consumo de ansiolíticos, llegando frecuentemente a la embriaguez comatosa. Durante los primeros años seguirá su evolución dentro de la más absoluta clandestinidad hasta que es descubierta su secreta afición por su pareja y desde ese momento desarrollará una lucha interna entre la realidad y el intento de negar todo.

     En la mayoría de los casos del alcoholismo femenino se da en una mujer que busca en el alcohol una forma de desinhibirse y liberarse de su situación abriendo paso a un mundo nuevo.

     La convivencia de una mujer alcohólica con su pareja se hace difícil (más que cuando el enfermo es él) pues su compañero suele ser poco tolerante y comprensivo con lo que le ocurre a su pareja, por lo que provoca la ruptura. La sociedad tampoco se lo pone fácil, pues sufre el rechazo, mayor que en el alcohólico, y rápidamente es tachada como borracha, viciosa y otros adjetivos más hirientes, que hacen que se refugie aún más en la botella intentando borrar la sensación de soledad y amargura en que está sumida.

     Y como la mujer es mucho más sensible a la intoxicación alcohólica, por los factores que en otra entrada hemos comentado, con menores dosis de alcohol y tiempos de intoxicación por lo tanto más cortos, presentará las mismas complicaciones de salud física y mental que los hombres, pero con mucha mayor antelación que ellos.

domingo, 14 de octubre de 2012

Ingesta de alcohol intermitente.

     Este modo de beber consiste en unos consumos excesivos de forma episódica, dejando entre unas y otras tomas varios días e incluso meses, como consecuencia de sentimientos de culpa y vergüenza, que provoca en el bebedor hasta que con el paso del tiempo esta defensa psicológica se debilita y vuelve a beber.

     El bebedor tipo de este consumo es el que denominamos "bebedor de fin de semana",  donde el consumidor los días de trabajo se abstienen para no verse afectado por el consumo en sus relaciones laborales y sociales, y al  verse liberado de sus obligaciones en los días de libranza comienzan a consumir de forma desenfrenada.


     Muchos de estos bebedores piensan que no tienen problemas de adicción, pues son capaces de controlarse el resto de la semana, por eso es importante recordarles que esta enfermedad es progresiva y aunque la bebida no les va a suponer un señalamiento en sus relaciones socio-laborales, no significa que siempre va a beber de esa manera, sino que los plazos de abstinencia se van a ir acortando hasta hacerse un bebedor alcoholizado, por lo que sentiran la necesidad de consumir todos los días y a todas la horas.


     De los que llegaron a traspasar el umbral del bebedor social a bebedor alcohólico, muchos lo eran del tipo de bebedores intermitentes de "fin de semana".

PROVINCIA

PROVINCIA ALICANTE
ALICANTE / Relacionan el alto consumo intermitente de alcohol y la muerte neuronal en los jóvenes
Expertos del Centro Príncipe Felipe de Valencia creen que este hábito está relacionado con la aparición de dificultades de aprendizaje
LA VERDAD/ALICANTE

sábado, 29 de septiembre de 2012

Fases del alcoholismo. I


     El mismo Dr. E. M. Jellinek, propuso una tabla que recoge las cuatro grandes tipología de consumo de alcohol para poder evaluar mejor a los alcohólicos:

- Fase Pre-Alcohólica.                            - Fase Crucial o Crítica.

- Fase Prodrómica Sintomática.             - Fase Crónica.



  
     En la fase pre-alcohólica se inicia con un consumo ocasional que proporciona momentos de felicidad y recreo, por lo que le aporta una sensación de alivio, por lo que sigue consumiendo aumentando la tolerancia y esperando obtener los mismos resultados debe consumir más cantidad y de forma constante.

     En la fase prodrómica sintomática, es aquella en la que empiezan a aparecer signos, síntomas o estado de malestar que precede a la aparición del alcoholismo. Se inicia con (1) fases de lagunas mentales en donde el individuo pierde el recuerdo con los hechos acontecidos durante su borrachera, aunque a no todas las personas que beben les ocurre. Cuando estas lagunas ocurren con frecuencia y son de larga duración, llegan a provocar deterioros irreparables en el sistema nervioso central.

    Al tratar de ocultar que bebe más de lo normal comienza (2) el consumo a escondidas, intentando que su consumo exagerado pase inadvertido para amigos y conocidos.

     Empieza a sentir (3) preocupación por el alcohol, haciendo planes para que no le falte, en donde beber y cuándo, llegando a ausentarse con cualquier excusa para ir a beber.

     El deseo de beber de forma continua le arrastra a un (4) consumo ávido, donde la necesidad del primer trago es imperativo.

     Los problemas de todo tipo que empieza a sentir por causa de su forma de beber le hace sentir una (5) sensación de culpabilidad por su comportamiento de bebedor, pero que los apaga con el alcohol. 

     No le gusta que le llamen alcohólico y responde alegando que él no tiene problemas con el alcohol, que quizás bebe algo más de lo normal en fiestas o reuniones, por lo que intenta (6) evitar toda referencia al alcohol.

     Con el tiempo (7) aumenta la frecuencia de las lagunas mentales, como consecuencia a la intoxicación alcohólica, pues el deterioro del sistema nervioso es apreciable.

     El tiempo de duración de esta fase variará dependiendo de varios factores (edad, sexo, cantidad que se ha ingerido, graduación...) llegando a ser esta de entre varios meses hasta varios años.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Cruzar el límite: De bebedor social a bebedor alcohólico

     La delgada línea que separa a un tipo de bebedor en otro, no es perceptible para aquellos que hayan traspasado el límite que lo separa del beber controlado al incontrolado.


     No a todo bebedor le afecta la adicción, aunque todo adicto  lo es por iniciarse en el consumo moderado o casual de bebidas alcohólicas. ¿Entonces por qué a unos bebedores le lleva el consumo a ser alcohólicos y a otros no?

     El proceso de convertirse en alcohólico se inicia al tomar contacto con las bebidas alcohólicas y a todos los bebedores les puede llevar a la adicción (es cuestión de suerte o mala suerte). Lo que sabemos es que entre el 15-20 % de aquellos que se han iniciado en el consumo, llegarán a ser alcohólicos. Y de nuevo recordemos que la diferencia entre un tipo de bebedor social  y otro alcohólico, estriba en que mientras el primero es totalmente libre y decide cuando comenzar y cuando acabar, el segundo es incapaz de controlar el consumo y una vez que comienza es incapaz de detenerse (y no por falta de voluntad, más bien por falta de libertad para poder detenerse -es un querer y no poder-).

     Hoy se entiende el alcoholismo como una enfermedad multicasual, es decir, en la que intervienen varios factores interelacionados (famila, herencia, trabajo, sociedad, contagio, etc), aunque son los factores ambientales los más importantes.

   

miércoles, 18 de julio de 2012

Alcohol y salud. Falsos mitos.



     Hasta hace relativamente poco tiempo, el alcohol era considerado el remedio y solución general para cualquier mal, con capacidad para curar casi cualquier enfermedad, por lo que se consumía como medicamento. He aquí algunos ejemplos de para qué se empleaba:

   -  Como tonificante del organismo.
   -  Como estimulante del apetito.
   -  Como vasodilatador.
   -  Para combatir las afecciones gripales.
   -  Como agente antibacteriano.
   -  Como sedante.
   -  Para facilitar el sueño.
   -  Como anestésico.
   -  Para aportar calor al organismo.
   -  Para la tensión menstrual.
   -  Como analgésico.
   -  Y un largísimo etc.



En cuanto la relación entre alcohol y la prevención de enfermedades cardíacas, aún hoy se sigue dando como buena desde algunos ambientes. 
     
     Desde mi visión, tanto como enfermo alcohólico, como enfermo cardíaco, he de decir que nada más lejos de la realidad. Mi experiencia de años con estas enfermedades y después de múltiples consultas médicas con especialistas de ambas disciplinas me indica que el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica es negativa para la salud de nuestro sistema cardio-vascular, por lo que tanto cardiólogos como demás especialistas nos recomendarán, a lo máximo, que si somos bebedores sociales, podremos tomar un vaso pequeño de vino tinto en las comidas y en el caso de las mujeres tan solo la mitad; caso de ser abstemios, la recomendación será de no iniciarse en el consumo de bebidas alcohólicas. Y por supuesto que a los bebedores compulsivos o alcohólicos, les está totalmente contraindicado el consumo de bebidas alcohólicas.

     Resumiendo, las bebidas alcohólicas no aportan ninguna cualidad sanatoria y citando al dr. Gloor "No existe ninguna enfermedad cuyo curso sea mejorado por el consumo de alcohol". Yo diría que cualquier enfermedad se verá agravada y/o enmascarada con el uso de bebidas alcohólicas.

martes, 10 de julio de 2012

¿Cómo iniciar el tratamiento?



     Cuando hemos decidido romper con la adicción, hemos de iniciar un proceso en el que el primer paso es hacer frente al síndrome de abstinencia, un proceso del que ya hemos hablado y en el que se trata de superar los síntomas habituales cuando dejamos una sustancia de la que dependemos física y psíquicamente (recordemos a un bebé al que se le suspende el uso del chupete y de las protestas en forma de llanto que ocasiona). Una vez superado este paso, se ha de tratar la adicción a la droga haciendo uso de fármacos y terapias psicológicas para lograr la deshabituación a la sustancia.

     Estos tratamientos, encaminados a romper con el hábito del consumo, son aspectos fundamentales de un proceso terapéutico global, que nos ha de llevar al hecho de romper de una forma continuada con el consumo de alcohol y/o otras sustancias adictivas.

     El uso de medicamentos puede ayudar a restablecer la función normal del cerebro y a prevenir las recaídas (no deseables, pero que entran dentro del proceso terapéutico) y a disminuir el deseo de consumo durante el proceso de deshabituación. Actualmente hay medicación para tratar la adicción a los opiáceos y al tabaco, y en proceso otros para los estimulantes y el cannabis, además de revulsivos para el alcohol que provocan malestar a la persona que tomando estos medicamentos, ingieren alcohol.

     Por último una vez superadas síndrome de abstinencia y deshabituación, el siguiente paso es la ayuda al paciente, mediante terapias de grupo de autoayuda, a afrontar la vida sin el alcohol o aquellas otras sustancias a las que era adicto.

     Resumiendo, las fases de este proceso de rehabilitación, consiste en:

      -   Acogida. Donde se trata de reforzar la motivación del paciente, dándole información y resolviendo las dudas que pueda albergar tanto a él como a su familia.

   -  Valoración  Se evalúan los rasgos del individuo (historia toxicológica, diagnósticos médicos, psicológico y social, carencias y necesidades...) y su entorno (recursos con los que cuenta, medio en que se mueve...)  que puedan ser relevantes para su tratamiento.

    -   Desintoxicación. Superación del síndrome de abstinencia (entre 7 y 21 días), sin riesgo para el paciente. Tratamiento fármaco-psicológico para evitar recaídas en el consumo.

    -   Deshabituación. El proceso más largo y difícil (pero también el más bonito), con el objetivo de superar la dependencia psíquica, puesto que la física después del proceso anterior desaparece, en el que se aprende a vivir sin alcohol, con un cambio de estilo de vida, afrontando las dificultades que han de venir, ayudándonos a ser mejores personas con nosotros y con los demás.

jueves, 21 de junio de 2012

Síndrome de abstinencia.

     El síndrome de abstinencia son los síntomas que se experimentan al dejar de consumir una sustancia adictiva como es el alcohol. Estos síntomas varían dependiendo del tiempo y la sustancias que hayamos tomado, así una persona que no haya consumido por ejemplo alcohol durante un tiempo largo y no esté "enganchada" a él, muy difícilmente sentirá síntomas de abstinencia, por el contrario si la persona que intenta dejar el alcohol, es un consumidor habitual y es una persona dependiente, rápidamente notará los síntomas.

     Ciñéndonos al alcohol, los síntomas del síndrome de abstinencia pueden ser desde leves a graves, llegando hasta poder provocar la muerte.


     Una vez transcurridas entre 12 y 24 horas sin haber consumido nada de alcohol, empezamos a notar temblores, escalofríos, dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga, depresión, ansiedad... En casos de bebedores que han abusado de la sustancia durante mucho tiempo y han ingerido gran cantidad de etanol, se puede llegar a producir un delírium tremens después de entre 2 y 10 días después de haber dejado el consumo, siendo especialmente grave, puesto que puede (en caso de no ser tratado correctamente) llevar a la muerte a quien lo sufre, por lo que siempre se debe recordar que aquellos grandes bebedores que quieran dejar de beber por su cuenta o bien por haber sufrido algún percance traumático, deben acudir a su médico a explicarle lo que al enfermo le sucede.


     El delírium tremens es el evento más grave de lo que conocemos como síndrome de abstinencia, y durante su proceso el enfermo se muestra confuso, con sudoración, fiebre, convulsiones y alucinaciones. Una vez superado este proceso, si hay carencias vitamínicas (algo habitual en el  enfermo alcohólico), se pueden sufrir el conocido como síndrome Korsakoff (alteración severa de la memoria reciente).

     Desde la Asociación, siempre pedimos a quienes nos visitan solicitando ayuda para dejar de beber, que lo primero que debe hacer el enfermo es visitar a su médico, para evitar que la abstinencia no provoque problemas de salud más graves, proporcionando al paciente medicación adecuada para paliar los síntomas que hemos descrito.

      


martes, 12 de junio de 2012

¿Se puede curar la drogadición?. ¿Existe tratamiento?

     La dependencia al consumo de cualquier droga esta reconocida como una enfermedad y como tal debemos tratarla. ¿Y qué es lo que hacemos ante cualquier enfermedad? Lo primero que debemos hacer es acudir a un centro de tratamiento específico de adicciones o más sencillo, acudimos a un médico de atención primaria para que nos derive a un centro y a unos especialistas.


     Pero esta enfermedad es "traidora", pues al enfermo le afecta en su voluntad y en su reconocimiento. Los que hemos sufrido de ella sabemos que somos los últimos en darnos cuenta que tenemos un serio problema de adicción y pensamos que el problema lo tienen otros, que son otros los que no controlan las sustancias (como si nosotros no dependiésemos igualmente de ellas) y siempre estamos intentando dejar esta dependencia,  pero no sabemos cómo. Por lo que siempre después de haber tenido un problema serio, nos planteamos dejar de consumir y nos ponemos una meta:  a partir de mañana, del próximo lunes... Pero al llegar el lunes o el día de mañana, somos incapaces de no tomar esa sustancia que nos permita pasar el día, las próximas horas o el mismo instante.

     ¿Pero entonces cómo dejamos de beber, de fumar, de esnifar..., si no somos capaces de dejarlo?. Es duro decirlo, pero para llegar a dejarlo, la mayoría de las veces tendremos que haber pasado por algo muy gordo y será entonces cuando estemos en disposición de dar el paso a la abstinencia.

     Lo primero y más importante, aunque no lo más duro, es superar el síndrome de abstinencia. En segundo lugar tratar la adicción a la/s droga/s mediante el uso de fármacos y terapias para superar la dependencia. Y como tercer escalón está el resolver todas las complicaciones de salud que nos haya dejado el uso de estas drogas.

domingo, 10 de junio de 2012

Factores de protección.

     Son aquellos elementos que permiten al individuo evitar que experimenten y mantengan consumos de sustancias adictivas.

     Uno de los principales factores de protección debe ser la familia, en la que deben existir una comunicación  fluida, con respeto y amor, donde haya unas normas establecidas que han de cumplirse y que deben ser supervisadas por los padres, trasmitiendo unos valores, estilo de vida, actitudes y creencias que promueven el desarrollo integral de los hijos (Involucramiento de la familia en la educación de sus hijos).

     Desde la escuela se establecen políticas preventivas y se trasmiten valores y actitudes que permiten a los jóvenes los instrumentos y herramientas necesarias para hacer frente al consumo de drogas. También desde las asociaciones de padres de alumnos se involucran en esta tarea de prevención. 

     Los medios de comunicación, a través de una información veraz, desempeñan una labor fundamental en  la prevención, aportando contenidos relacionados con las drogas (legales e ilegales), siempre con responsabilidad, profesionalidad y sensibilidad.

     Desde los distintos estamentos políticos Nacional, Autonómico y Local, con la aportación de ONGs y diferentes asociaciones, se impulsan y ponen a disposición de los ciudadanos una gran cantidad de iniciativas  enfocadas a prevenir el consumo de drogas, sobre todo en edades tempranas (programas en los colegios, escuelas de padres, campañas de sensibilización, servicios de información, programas de ocio alternativo...)












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