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martes, 21 de enero de 2014

Nalmefeno - "Selincro".



     Este nuevo fármaco, destinado a reducir la ingesta de alcohol en aquellas personas dependientes, es recomendado como una ayuda más de todas las que se desarrollan desde un enfoque psicosocial, donde las terapias de grupo e individuales, junto con la aceptación del propio enfermo de su problema, forman los elementos esenciales para que el proceso de abandono del consumo sea un éxito.

     En los ensayos clínicos que se realizaron con 2.000 enfermos, se evidenció un descenso en el consumo de alcohol en un 60 % después de seis meses de tratamiento y en un 40 % al finalizar el primer mes.

     Según los datos aportados por la Farmacéutica, este medicamento actúa sobre el área de recompensa del cerebro (por ello se reduce el deseo de beber alcohol), que en el caso de enfermos que sufren de dependencia alcohólica, está mal regulado.



     La idea es que este medicamento, al mismo tiempo que facilita la abstinencia, disminuya también el riesgo de tener recaídas.

Nuevos medicamentos para facilitar la abstinencia.


     Se llama nalmefeno  ("Selincro", nombre  comercial) y ha sido autorizado por la Agencia Europea del Medicamento. Se trata del primer tratamiento para la reducción del consumo de alcohol en enfermos alcohólicos.

     A diferencia de los medicamentos actualmente utilizados en el tratamiento del alcoholismo, cuyo objetivo es la abstinencia completa, pues se tratan de revulsivos del alcohol, lo que hará que sintamos un profundo malestar nada más probar el alcohol, este nuevo medicamento, nos ofrece la posibilidad de tener más capacidad de control sobre el consumo, pues la satisfación que el enfermo tiene al ingerir su bebida es menor.


     ¿Quiere esto decir que el enfermo alcohólico dejará de serlo?. Evidentemente no, pues lo primero para reducir el consumo es que la persona quiera reducirlo y este nuevo fármaco le permitirá un proceso de transición menos traumático hacia la abstinencia, y atraer a las asociaciones de alcohólicos y demás centros de atención a personas en un principio reticentes al abandono de esta adicción, por la dificultad que encierra.

martes, 19 de marzo de 2013

La terapia de grupo.



Dentro de las distintas formas de enfocar el tratamiento psicológico, una de las más conocidas, la más aceptada y previsiblemente la más eficaz es la terapia de grupo.

La terapia de grupo permite compartir experiencia, contar los problemas a personas que tienen el mismo problema que nosotros y que por lo tanto van a saber de qué hablamos, nos van a comprender perfectamente.

Las psicoterapias de grupo deben ser llevadas por un profesional con formación y conocimiento del problema.

En las asociaciones donde no se puede disponer de un profesional, los grupos de discusión llevados por alcohólicos rehabilitados, con experiencia dilatada en el tema y comprometidos en la ayuda a los demás pueden hacer la misma función, aunque se profundice menos en temas personales.

Cuando no hay profesionales y la labor la realizan los alcohólicos rehabilitados lo denominamos grupos de autoayuda.

Se aprende de los demás y los demás aprenden también de lo que cada uno aporta, se intercambian no solo experiencias sino soluciones, se opina y se comparten sentimientos y se avanza en el compromiso de la abstinencia y de la mejora en las relaciones.

Lo que se dice en las terapias nuca se debe comentar fuera de ellas. Esa complicidad hace al grupo más fuerte y si alguien de verdad quiere rehabilitarse que no vaya simplemente a calentar la silla.

Al principio es comprensible que haya quien tenga miedo, o vergüenza o se crea que nadie le puede enseñar nada. Esto no es así, pues la persona que participa en una terapia aprende día a día, se hace responsable, respetuoso y comprometido consigo mismo y con los demás.

Las terapias nos hacen más fuertes pues nos proponemos de forma individual el no fallar y que los demás no fallen.

La persona que prueba la terapia de grupo, repite. Y es que tener un espacio y unas personas con las que poder hablar y ser escuchado, no es demasiado frecuente en la sociedad y es algo que se agradece.

lunes, 18 de marzo de 2013

¿Cómo se llega a ser alcohólico?

     Uno no se levanta por la mañana siendo alcohólico, el proceso suele ser lento y nunca sabremos con certeza cuando se produjo el paso que separa a un bebedor social de un bebedor alcohólico. Lo que si sabemos con certeza es que llegamos a ese punto por el consumo continuo y abusivo de bebidas alcohólicas.

     Los caminos que nos lleva a ser alcohólico suele ser dos tipos y modos bien diferenciados, teniendo en cuenta el origen. Veamos.

     En primero de estos caminos se trata de personas atormentadas, angustiadas y/o deprimidas, que han pasado por profundas calamidades en la vida y que su relación con el alcohol le proporciona un alivio, aunque temporal, a su padecimiento y que le llevará a la dependencia. En este tipo de vía se encuentran bebedores intermitentes que pueden estar sin beber varias semanas, pero que cuando lo hacen ingieren grandes cantidades de alcohol durante uno o varios días y suelen ser bebedores problemáticos.

     En el segundo, son personas que sin tener graves problemas en la vida, beben por imitación, porque todo el mundo en el que se mueve beben. Beben todos los días, lo que les proporciona una cierta tolerancia al alcohol (es aquel bebedor que bebe mucho y parece que no le hace efecto, que casi nunca se le va a ver borracho) y beben incrementando el consumo, hasta hacerse adicto a la sustancia.

     Pero siendo uno u otro camino el que sigamos, el destino es el mismo que es una persona adicta a una sustancia llamada alcohol, o lo que es lo mismo: alcohólico. Si en el primer camino se atiende más a un sentimiento (malestar, angustia, depresión...), el segundo más a un contexto donde su mueve (amigos, compañeros, familia...). En ambos casos se inicia el consumo que les llevará a la adicción buscando alivio psíquico y físico, no lo hacen con el propósito de llegar a ser alcohólicos, pero el fin, aún sin proponérselo, será enfermar por el uso abusivo del alcohol (Y ¡ojo! cuando digo abusivo, quiero decir el consumo al día de más de 2 o 3 copas de cerveza o vino en los hombres y la mitad en las mujeres).

Bebida
Graduación
Volumen
Alcohol puro
contenido
Unidades Bebida Estándar
Copa de vino o cava
12.0°
10 cl.
 9.6 gr.
1.0
Vaso de calimocho
   3.6°
20 cl.
 5.8 gr.
0.5
Vaso de sangría
   6.8°
20 cl.
10.9 gr.
1.0
Caña de cerveza
           5.0°
25 cl.
10.0 gr.
1.0
Lata de cerveza
  5.0°
33 cl.
13.3 gr.
1.3
Culín de sidra
  6.0°
11 cl.
 5.2 gr.
0.5
Botella de sidra
  6.0°
70 cl.
33.6 gr.
3.4
Copa aperitivo: vermouth, fino…
17.0°
07 cl.
 9.5 gr.
1.0
Copa de licor fruta: melocotón…
25.0°
06 cl.
12.0 gr.
1.0
Combinado: cuba libre…
40.0°
06 cl.
19.2 gr.
2.0
Copa de ginebra, ron, coñac…
40.0°
06 cl.
19.2 gr.
2.0
Copa de whisky
42.0°
06 cl.
20.2 gr.
2.0
(se considera consumo de riesgo para la salud la ingesta de más de 3 unidades diarias para el hombre y más de 2 para la mujer).

domingo, 10 de marzo de 2013

Funcionamiento de una terapia.


     Nuestras terapias de autoayuda y ayuda mutua están formadas por enfermos alcohólicos y en los casos de los más jóvenes también vienen con adicciones a otras sustancias (politoxicómanos), por lo que cuando hablamos sobre las adicciones TODOS sabemos de lo que estamos tratando.


     El grupo está compuesto tanto por hombres como mujeres, de todas las edades y oficios. En un número variable nos juntamos tres días a la semana L - X - V desde las 18:30 hasta las 20:30 h., dos horas en las que se rompe el miedo al silencio y a la vergüenza, donde un moderador posibilita que la persona que desee hablar o exponer una vivencia, pueda hacerlo mientras el resto de los compañeros escuchan atentamente y si consideran que tienen algo que exponer lo hace levantando la mano para que le sea concedida la palabra. De esta manera se experimenta un nexo de unión entre el grupo en el que todos somos participes del éxito de cada uno, en donde se vislumbra el final del túnel y donde se experimenta que es posible salir de las adicciones, puesto que junto a ti hay una persona que lleva años en abstinencia.



     Las reglas básica para nuestras sesiones son el respeto y el compromiso en dejar la adicción.



     En múltiples ocasiones decimos que las terapias son como volver a la escuela, pues es donde aprendemos a vivir sin alcohol, compartiendo experiencias y sobre todo, mostrando las herramientas de las que se han servido aquellos que llevan más tiempo de abstinencia y que también les puede servir de ayuda para los que se han incorporado hace menos tiempo al club de los abstinentes. Importantísimo resulta el verse que uno no está solo en la lucha por la abstinencia, sino que cuenta con el apoyo de una asociación cuyos integrantes le comprenden perfectamente y comprenden las secuelas que sufre (familia, trabajo, salud...).



     ¿Quién acude a nuestras terapias?. Siempre las personas que acuden lo hacen por un motivo grave de salud, de familia, de trabajo, de justicia, etc. y en casi todas se da la unión de varios de estos motivos. Muchos vienen derivados de centros de salud, después de haber pasado por episodios realmente graves.


     Cada dos semanas contamos con la presencia de una psicóloga que compartimos enfermos y familiares y un becario estudiante de último año de psicología, mediante las aportaciones que entre aquellos enfermos y familiares que puedan, vamos haciendo a la caja común y que nos permite contar con estos profesionales, al menos 8-9 meses al año (dependiendo de las aportaciones).





¿Por qué alcohólico?

     ¿Por qué nos resulta tan difícil el aceptar que somos alcohólicos?. Creo que se debe principalmente al desconocimiento de lo que es esta enfermedad y a su estigmatización.

     Siempre nos ocurre que antes de aceptar la enfermedad que padecemos, somos capaces de poner mil excusas para intentar no vernos como alcohólicos, puesto que nuestro desconocimiento nos hacer sentir esta enfermedad como algo tremendamente negativo, propio de personas perdedoras, sin moral, sin vergüenza y asociales, carentes de principios y respeto por si mismos.

     Ante semejante visión no nos queda más que engañarnos a nosotros mismos y en la inmensa mayoría de los casos lo conseguimos. Casi nunca hemos sido capaces de reconocernos como tales alcohólicos, y solemos mentirnos, diciéndonos que somos capaces de dejar de beber cuando y donde queramos, que tan sólo bebemos para deshinibirnos, socializar o para sentirnos bien.

     Pero esto en realidad no es así, pues en numerosas ocasiones nos hemos propuesto el dejar de beber a partir del día de mañana, pero a la mañana siguiente nos hemos levantado y lo que ayer prometimos no somos capaces de cumplirlo, por lo que nos haremos una nueva promesa para dejar de beber a partir de la próxima semana, aunque sabemos que cuando el lunes llegue seremos incapaces de no beber. Y repetiremos una y otra vez, una y otra vez... siempre con el mismo resultado.

     Somos enfermos alcohólicos puesto que hemos perdido la libertad para dejar de beber y cuanto más tiempo pase sin poner una solución a su enfermedad, esta se hará más y más fuerte, debilitando cada vez más la voluntad y dejando mayores secuelas en su cuerpo y su alma, pues cuanto más se acerque al final de sus días, habrá perdido no solamente su salud, sino que también habrá perdido todo rasgo de humanidad, con el desprecio de la sociedad y por supuesto el de la familia. Solo que quedará la desesperación y la muerte en soledad.   


lunes, 3 de diciembre de 2012

Que hacer y que no ante un familiar alcohólico. Y II



     No le conceda demasiada importancia a sus celos infundados ya que son consecuencia de su enfermedad que le crea inseguridad y distanciamiento de la realidad.

     Es importante el no distanciarle de sus hijos. Haga de intermediaria explicándole que su padre/madre no fue así, que es la enfermedad la que le hace emplear esa conducta y que necesita la ayuda de todos los miembros de la familia para que vuelva a ser el buen padre/madre que un día fue.

     Cuente con toda la ayuda que logre acaparar en favor de su familia (médica, asistencial, social, psicológica, religiosa, familiar…), pues cuanta más ayuda obtenga más fácil le resultará empezar a encontrar soluciones.

     Sea firme y comprensivo/a al mismo tiempo como la mejor manera para el inicio de una recuperación y si ha iniciado un tratamiento habrá de apoyarle y reconocer los avances que se vayan produciendo. No desfallezca si durante el proceso tiene una recaída, pues se suelen producir en alguna ocasión y forma parte del proceso de recuperación.

     Ayuden  aportando factores positivos para su abstinencia y prevengan aquellos factores de riesgo que le permitan hacer más fácil y llevadera su abstinencia y recuperación.

     Todo lo pasado y aprendido durante el proceso alcohólico de su familiar les habrá provocado tensiones por lo que es deseable establecer una terapia familiar con algún profesional y con familiares de alcohólicos/as que como ustedes, han pasado por trances similares. 

     Es importante que la experiencia y el conocimiento sobre la enfermedad que han adquirido durante el largo tiempo de espera en la recuperación de su familiar les sirva para ayudar a otras familias que en ese momento estén pasando por donde ustedes han pasado, intentando apoyar desde la serenidad y el saber, que de esta enfermedad se puede salir y que si bien la tarea es ardua, los resultados merecen la pena.

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Cómo desde la familia podemos ayudar al enfermo alcohólico?. (I)

     En numerosas ocasiones, en la Asociación se nos presenta esta pregunta por parte de la familia : ¿Qué podemos hacer por mi familiar que es alcohólico?


     Debemos recordar que el alcoholismo no es una enfermedad que afecte a un solo individuo, pues de la misma manera que afecta a quien directamente lo consume, también la familia en su conjunto se ve afectada, al igual que el conjunto de la sociedad (trabajo, amistades, salud, etc.).

     En ciertas ocasiones el enfermo alcohólico reconoce su problema e intenta buscar una solución acercándose a un centro de atención de alcoholismo o bien a su centro de salud, aunque en gran parte de las ocasiones  esto no sucede así , pues no son capaces de  reconocer su enfermedad y para ello recurrirá  a una serie de excusas que le sirvan para creerse su propia mentira  (bebo para relacionarme mejor,  son los nervios el motivo por el que bebo, no bebo tanto, otros beben más que yo, puedo dejarlo cuando quiera...)
Principalmente es la pareja la que viene solicitando ayuda o bien los hijos cuando estos son mayores preguntando de qué manera pueden logar que  ese ser querido deje su comportamiento alcohólico que está pudriendo la célula familiar desde dentro.

     El principal problema al que se debe enfrentar la familia de una persona alcohólica es que del alcoholismo, sólo puede salir el enfermo. Por mucho que se le amenace, se le esconda el dinero, la bebida de casa  o cualquier otra cosa que se nos ocurra, el alcohólico hará lo imposible por conseguir su bebida, pues en gran parte si no toda, su vida depende de su consumo.

     Como primera medida debería ser hablar con la persona aquejada de la enfermedad, por supuesto estando  sobria, alentándole desde el cariño de su forma de beber sin control y los perjuicios que esto ocasiona sobre el conjunto de la familia, informándole que se trata de una enfermedad que no ha deseado, pero que debe ser tratada, que no es un vicio y que mucha gente sufre su mismo problema y ha logrado salir de esa situación de deterioro. Muy posiblemente expondrá que él o ella no tienen ningún problema con el alcohol, que puede dejarlo cuando se lo proponga, etc. Algo que saben que es falso pero lo emplean como método de defensa para seguir consumiendo.

    

domingo, 18 de noviembre de 2012

Bebidas "sin" alcohol.

     Si en cualquier bebedor social, que no es dependiente del alcohol es recomendable el tomar cualquier clase de bebida de las denominadas sin alcohol, como sustitutivas de las tradicionales bebidas con alcohol (cerveza, vino, ron, licores...), que le pueden servir en determinadas circunstancias como medio más sano de facilitar la integración social en un ambiente en el que se hace uso de bebidas alcohólicas, no ocurre lo mismo en aquellos que hemos traspasado el umbral que separa a los bebedores sociales de los bebedores dependientes y es que el uso de las "sin" no facilita la abstinencia dado el importante componente psicológico que su uso conlleva.

Color, sabor, olor, presentación...
 nos recuerda el consumo anterior
     Debemos recordar que al renunciar al alcohol debemos luchar contra la dependencia física, que oscila entre unos pocos días y el mes (en algunas circunstancias muy especiales hasta el mes y medio) y también debemos enfrentarnos a la dependencia psíquica de mayor duración, por lo que es a esta a la que debemos prestar mayor atención.

     Y es que toda bebida que nos recuerde al alcohol nos estará limitando para romper los lazos psíquicos que todavía nos une a esa dependencia de la que estamos tratando de superar y en no pocas ocasiones, el consumo de este tipo de bebidas "sin" (catalogada como factor de riesgo en las recaídas) hace que se produzcan recaídas que bien podríamos habernos evitado si hubiéramos sido capaces de abandonar el lazo "sin" que nos sigue recordando a cuando tomábamos la bebida alcohólica.

     Y es que este tipo de bebida nos recuerda el consumo anterior de alcohol, tanto por su presentación, como por su color, olor, sabor y hasta por su sonido y vuelvo a repetir que su uso es un riesgo que en muchas ocasiones desemboca en una recaída.

     Además de los expuesto se debe tener en cuenta que prácticamente todas las bebidas denominadas "sin" contienen algo de alcohol, por lo que para aquellos enfermos alcohólicos que se estén medicando con interdictores del alcohol (disulfiram -Antabús- o la cianamida cálcica -Colme-) se desaconseja consumir este tipo de bebidas pues podrían en algunas personas provocar reacciones adversas.

   


martes, 6 de noviembre de 2012

¿Problema?



¿Bebes porque tienes un problema?

O...


¿Tienes un problema porque bebes?

Acude a tu médico o acercate a un centro de rehabilitación. (ellos te pueden ayudar)

domingo, 4 de noviembre de 2012

Recaídas.

     El logro de haber dejado el uso de bebidas alcohólicas por parte del enfermo, puede verse interrumpida por las recaídas, que implica el retorno al hábito de beber.

     Primeramente debemos diferenciar entre lo que es una recaída propiamente dicha de lo que es un pinchazo, desliz o tropiezo. En el primer caso el alcohólico abstemio durante al menos por un mes, hace tres o cuatro consumiciones durante un plazo de tres o más días; mientras consideramos un pinchazo a la ingesta ocasional y aislada, motivada por factores coyunturales.

     El mayor riesgo de recaídas incide durante los tres primeros meses desde que el alcohólico se aleja del consumo de bebidas alcohólicas.


     Las recaídas han de afrontarse como una parte más de la terapia, dándole y tratándola con toda la seriedad que sin duda tiene, puesto que no en pocas ocasiones, esta lleva al enfermo alcohólico a un estado de más gravedad que el inicial, incluso hay recaídas de las que el enfermo jamás se recupera. De tal forma debemos considerarlas como un serio aviso que algo no ha funcionado bien y que debemos averiguar qué factores han sido los desencadenantes para que se haya producido la recaída y  para que estos en el futuro puedan ser reforzados.


     El enfermo debe estar percatado de los riesgos que ciertas situaciones ejercen sobre la abstinencia a fin de poder evitarlas o en su caso afrontarlas con cierta garantía de éxito, desde el conocimiento y experiencias de compañeros de terapia.

     Los factores de riesgo mas hábituales, por lo que debemos conocer serían:

    -    Factores médicos: Son los originados por la supresión precoz del tratamiento; o bien que este sea inadecuado o inexistente y la aprobación de ingerir bebidas sin alcohol.

  -  Factores internos: Principalmente la desmotivación para mantener la abstinencia, la incidencia de un proceso depresivo, la relajación y olvido de los sentimientos que nos llevó a la abstinencia... También en algunas ocasiones como medio de chantaje a personas próximas o buscando la obtención de algún tipo de prestación social (pensión, incapacidad, minusvalía, etc.)

   -   Factores externos: El más frecuente está relacionado con un disgusto familiar, aunque también una frustración o una emoción social positiva (celebración) o negativa suelen estar presentes en este tipo de factores de presión ambiental para volver a consumir alcohol.

    -    Factores múltiples: En ocasiones se dan la circunstancias de varios factores que concurren para que el enfermo alcohólico vuelva a beber.

     

Politoxicomanía.


     Si hasta hace unos años la norma con respecto a las adicciones era la del sujeto cuyo  principal consumo adictivo eran el alcohol, asociado con el tabaco, hoy en día es muy difícil encontrar enfermos que solo sean alcohólicos, debido al cambio la forma de consumo, pues ahora lo habitual es encontrarnos con personas que consumen varias sustancias a la vez, ya sea de forma combinada o sustitutiva.

     La tendencia actual, no es otra que la de servirse de una droga como preferida (mayoritariamente alcohol) y reservar el resto en función de su disponibilidad y precio. De esta manera se hace del alcohol la vía de acceso a las otras drogas, simultaneándose unas sustancias con otras.

     La interacción del alcohol con otras drogas, principalmente con hachís, marihuana y sobre todo cocaína, producen una potenciación de los efectos nocivos de las sustancias.


Entre los 14 y los 16 años.
Inicio en el consumo. Generalmente alcohol y/o cannabis

Entre los 17 y los 20 años.
Aumento en el consumo de alcohol. Consumo de estimulantes (Éxtasis) y cannabis.


Entre los 20 y los 25 años.
Sigue el aumento en el consumo de alcohol. Se incorpora el consumo de cocaína.
  
A partir de los 25 años.
Consumo y adicción al alcohol y cocaína. Consumo ocasional de cannabis y tranquilizantes.

A partir de los 30-40 años.
   Enfermo politoxicómano con dependencia al alcohol, cocaína y otras sustancias.



Patología Dual.



     En algunas ocasiones, durante las terapias, ha salido esta expresión y en no pocas ocasiones la gente desconoce lo que viene a significar.

     Hablamos de patología dual en aquellos casos es los que se asocian al menos una enfermedad mental a por lo menos una adicción (ejemplo: Depresión junto al consumo de alcohol y cocaína).

     Este nexo se da un una proporción bastante alta de consumidores de sustancias adictivas, principalmente la cocaína y el alcohol (62,7 % y 61,2 % respectivamente), siendo los trastornos mentales más frecuentes los de personalidad, el riesgo de suicidio y maniaco-depresivos.


     El patrón estándar sería el de un hombre de unos 37 años, soltero y con estudios primarios que conviven con sus padres y laboralmente activos.

     No se puede plantear el dilema si se llega a ser adicto a una sustancia por padecer algún trastorno psiquiátrico o viceversa, puesto que las drogas causan problemas mentales y también los problemas mentales llevan a las adicciones. Podríamos decir que son dos enfermedades en una sola, que haría necesaria la intervención conjunta de especialistas en salud mental y en drogodependencias.

     Según calcula la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2.020, el 75 % de los enfermos mentales crónicos, padecerán además de algún problema de adicción

miércoles, 17 de octubre de 2012

Alcoholismo femenino y su terapéutica. Y II


     Terminamos con el entresacado del artículo "Alcoholismo femenino y su terapéutica" de la Dra. Irma Morales de Flores y el Padre Luis Alberto Valverde Obando, publicado en la "Revista de Ciencias Sociales" de la Universidad de Costa Rica.


     "La mujer que trabaja también tiene muchos problemas similares pero los suyos no pueden aislarse de su relación con su patrono. Los resultados de su hábito se traducen al ausentismo debido a dolores de cabeza, resfríos, gripe y otras enfermedades que sirven de excusa en sus intentos por ocultar su hábito de beber a los ojos de sus compañeros de trabajo y de su patrono. No pasa mucho tiempo antes que se vea en la necesidad de solicitar ayuda en la solución de su problema o en la de encararse a la posibilidad del despido.

     Cuando la mujer adicta se presenta o se presta a tratamiento ya en un largo tiempo de estar ocultando su hábito y de ser protegida por la familia, amigos y la sociedad, puede al final ser literalmente rechazada por la familia, los amigos y sociedad. Es definida muy frecuentemente cuando llega a este punto, como una mujer caída. Conforme aumenta la sensación de que es una persona malquerida, derrotada e incapaz, se hace más retraída, engañosa y manipuladora, absorbida por el desprecio y el odio hacia sí misma, es destructiva y hostil y al mismo tiempo se siente culpable y llena de remordimientos; se ha convertido en una persona socialmente aislada e incomunicada que utiliza  mecanismos de autodefensa tales como: la negación, la racionalización, la proyección y el autoengaño para evitar mayores angustias físicas y mentales.

     Pese a todo lo anterior para una mujer resulta más soportable el sufrir su enfermedad que el enfrentarse al estigma de ser llamada alcohólica. Por estar tratando con una enfermedad progresiva e incurable podemos deducir de manera muy aproximada la etapa en que se encuentra y las medidas a tomas para detenerla. Debemos recordar que las recaídas durante los primeros meses de tratamiento son de esperar y que pueden haber recaídas aún después de muchos meses de sobriedad. Por tanto es de especial importancia el que alguien asuma el papel y la responsabilidad de ser coordinador, amigo y terapeuta a largo plazo para la mujer adicta…"

Alcoholismo femenino y su terapéutica. I


Por su claridad extraemos del artículo "Alcoholismo femenino y su terapéutica" de la Dra. Irma Morales de Flores y el Padre Luis Alberto Valverde Obando, publicado en la "Revista de Ciencias Sociales" de la Universidad de Costa Rica, algunas secuencias:


    "El alcoholismo en la mujer se inicia, por lo general, como consecuencia de la lenta acumulación de necesidades emocionales no resueltas ni satisfechas en los campos del amor, la significación y el sentido de pertenencia, en una cultura dentro de la cual la costumbre de beber socialmente es práctica común y aceptada. Ella descubre casi de inmediato sus efectos analgésicos así como otros más que recibe con placer. Se da cuenta de que ahora se puede sentir a gusto con otros y de que ya no padece de miedo y encuentra salida a sus resentimientos contenidos y a sus hostilidades hacia aquellos cuya desaprobación teme. Libera sus inhibiciones y siente que puede expresarse, que se la conoce como persona, es más como persona muy importante.

     La suave corriente que la lleva de la bebida social al alcoholismo es tan lenta que la mujer adicta jamás se da cuenta de tal hecho. No ve, ahora utiliza el alcohol más como droga y anestésico que como bebida y más en busca de un resultado específico que con un propósito social. La mujer adicta llevará muchas máscaras durante las etapas progresivas de su enfermedad en el desesperado esfuerzo por ocultar la creciente dependencia del alcohol y los cambios físicos y de personalidad que comienzan a ocurrirle. Tratará de compensar excesivamente el hábito de beber y la conducta irregular cuando incurre en él, tratando de ser la esposa y ama de casa perfecta, la madre modelo, la mejor de las amas de casa. Reforzada por unos cuantos tragos de más durante el transcurso de la velada, luchará por ser la anfitriona alegre, ingeniosa y encantadora. La amenaza y el temor de ser descubierta, representa para ella un rechazo por los seres a los cuales ama y la lleva desesperadamente a tratar de complacer a todo el mundo.

     Conforme la mujer adicta va avanzando hacia las últimas etapas del alcoholismo pierde su individualidad y tiende a parecerse cada vez más a sus hermanas alcohólicas, pronto surgen en ella sensaciones de inquietud y aprehensión y siente que algo anda mal, pero es incapaz de identificarlo; padece fatiga, inquietud, falta de apetito, insomnio y finalmente padece de agotamiento completo y total. Pero trata aún de cumplir con sus deberes como madre y esposa, pero dada la notable diferencia entre su conducta actual y la anterior, provoca las quejas y críticas de su familia. Al hacerse más intenso su sentido de culpa y sus remordimientos y su necesidad de salvar y aliviar sus crecientes temores, ansiedades y dolores, crece también su dependencia de las cualidades anestésicas del alcohol como escape de los dolores físicos y síquicos y de los problemas de la vida cotidiana." 

martes, 16 de octubre de 2012

Cuadro del alcoholismo femenino.

     Lo habitual en la ingestión de alcohol es que la haga en la más absoluta soledad, dentro del hogar, donde su abuso alcohólico pase desapercibido y tomando a escondidas, motivado en buena parte por sus sentimientos de culpa y vergüenza, que no le permite el beber de forma desordenada fuera de casa.

                           
     La progresión de su alcoholismo provoca la ingesta de grades cantidades de alcohol, muchas veces asociado al consumo de ansiolíticos, llegando frecuentemente a la embriaguez comatosa. Durante los primeros años seguirá su evolución dentro de la más absoluta clandestinidad hasta que es descubierta su secreta afición por su pareja y desde ese momento desarrollará una lucha interna entre la realidad y el intento de negar todo.

     En la mayoría de los casos del alcoholismo femenino se da en una mujer que busca en el alcohol una forma de desinhibirse y liberarse de su situación abriendo paso a un mundo nuevo.

     La convivencia de una mujer alcohólica con su pareja se hace difícil (más que cuando el enfermo es él) pues su compañero suele ser poco tolerante y comprensivo con lo que le ocurre a su pareja, por lo que provoca la ruptura. La sociedad tampoco se lo pone fácil, pues sufre el rechazo, mayor que en el alcohólico, y rápidamente es tachada como borracha, viciosa y otros adjetivos más hirientes, que hacen que se refugie aún más en la botella intentando borrar la sensación de soledad y amargura en que está sumida.

     Y como la mujer es mucho más sensible a la intoxicación alcohólica, por los factores que en otra entrada hemos comentado, con menores dosis de alcohol y tiempos de intoxicación por lo tanto más cortos, presentará las mismas complicaciones de salud física y mental que los hombres, pero con mucha mayor antelación que ellos.