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domingo, 13 de enero de 2013

Entrada en el 2.013 sin alcohol.


     Pasadas estas fiestas navideñas de la que espero que todos hayamos disfrutado en compañía de nuestra familia y seres queridos, es hora de enfrentarnos al nuevo año con ilusiones renovadas, desde la abstinencia.

     Es común cuando recién comenzamos el año el hacer nuevos propósitos con los que intentamos crecer como personas. Muchos de estos propósitos se refieren a mejorar nuestra salud, preocupándonos de hacer ejercicio, comer más sano, dejar de fumar; otros van dirigidos a mejorar el ambiente familiar y social, tales como dedicar más tiempo a nuestros hijos, prestar más atención a la pareja, salir a pasear con la familia, etc.
Así podríamos continuar exponiendo una larga lista de buenos propósitos (colaborar con los más desfavorecidos, aprender cosas nuevas, conducir con más prudencia, dedicar un tiempo diario a llamar a algún familiar o amigo, etc.).

     Para nosotros los enfermos alcohólicos todas estas listas de propósitos carecen de valor efectivo si no van acompañada de la abstinencia, puesto que sólo desde el prisma de estar sin beber podemos conseguir aquellas cosas que siendo realizables nos propongamos. Estando consumiendo es totalmente imposible el poder fijarnos una meta ni tan siquiera para el día de mañana, puesto que nuestra única obsesión será el poder consumir. La abstinencia prolongada nos permitirá ver el futuro con la calma y la serenidad necesaria para poder recuperar la ilusión por el mañana, por cambiarnos por alguien más grande con capacidad de amarse y amar a los demás, de cambiar su nula existencia por otra más floreciente. En definitiva por empezar a quererse y ser una mejor persona.

     Para todos aquellos a los que el alcohol les dejó huella, mis mejores deseos para alejarse de esa sustancia que nos atrapó y nos arruinó la existencia, puesto que cada día que pasa sin beber nos fortalece más y nos hace crecer más como individuos y personas. También mi ánimo a todos aquellos que se están planteando dejar de beber, pues de verdad que es posible abandonar la bebida y prueba de ello son todos aquellos que un día renunciaron a seguir destrozando su cuerpo y su alma con el alcohol. 

     Ánimo que se puede. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Alcohol y fiestas navideñas.



     Llegaron las fiestas de Navidad y con ellas las celebraciones y reuniones con familiares, compañeros de empresa y amigos, en donde las comidas, cenas, brindis, etc. suelen ser realizados con importantes ingestas de alcohol, por lo que aumenta el riesgo de una recaída para las personas que nos encontramos en un proceso de rehabilitación y este hecho nos va a suponer un esfuerzo extra para mantener nuestra abstinencia.

     Si usted es un bebedor social o bebedor moderado permítame recordarle que si en ningún caso es lógico pensar que para disfrutar y pasárselo bien se haga necesario beber hasta la embriaguez, en estas fiestas navideñas lo es menos, pues los riesgos en la conducción y el encontrarse con otro conductor ebrio son mayores. Se pueden mantener todos los rituales navideños sin hacer uso del alcohol, cambiando este  por otro tipo de bebida  sin alcohol.

     Y para todos aquellos que como yo, traspasamos el umbral de bebedor social a bebedor alcohólico y por lo tanto no debemos tomar contacto con nada que contenga alcohol (ni tan siquiera las bebidas sin alcohol que nos recuerden al consumo alcohólico -cerveza, mosto, licores sin…-), recordarles si cree que le va a resultar difícil mantenerse sin beber, la conveniencia de limitar o incluso evitar aquellas reuniones en las que consumir bebidas que contienen alcohol parece obligado.

     Si como enfermo alcohólico estás acudiendo a algún tipo de terapia para superar su adicción, durante estas fiestas se hace especial hincapié en reforzar la decisión de no reincidir en su adicción, proponiendo habilidades para saber resistir las tentaciones que en estos días se multiplican.

     Salud y mis mejores deseos para los que algún día decidieron dejar de beber y para aquellos otros que se lo están planteando, para aquellos que tienen un familiar enfermo, para los que trabajan por la recuperación.

      En definitiva: un FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Que hacer y que no ante un familiar alcohólico. I


    

     Al tratar con un familiar enfermo alcohólico, debemos seguir unas pautas para intentar que acepte su condición, pues si dejar de beber para él es una tarea muy ardua, sin el reconocimientos de su enfermedad es casi imposible.


     Primeramente hemos de ser nosotros mismos quienes reconozcamos que se trata de un enfermo y no de un vicioso. Y que se trata de un enfermo que se encuentra en esa situación no porque quiera, si no porque precisamente es su enfermedad la que le impide dejar de beber.

     Debemos ser perseverantes y no dejarnos desanimar por como se encuentra. No debemos perder la esperanza en su recuperación, ni tampoco culparse por no saber cómo actuar mejor.
De nada de van a servir las amenazas (máxime si no piensa cumplirlas), pues le fortalecerán  en su consumo sabiendo que no las va a cumplir.

     No recurra al sentimentalismo del tipo “si te importáramos dejarías de beber” para que abandone el consumo, pues muy a su pesar no deja de beber porque no puede, no porque no les quiera.

     El discutir de nada servirá porque si está ebrio no se enterará y pretenderá llevar él siempre la razón, y si se encuentra sobrio podría servirle de excusa para beber con más intensidad para intentar evadirse. Los familiares han de mostrarse serenos  y con la intención de poder ayudarle.

     Es absolutamente erróneo el intentar proteger al enfermo ante la bebida (retirar toda bebida alcohólica de casa, comunicar en los lugares que frecuenta para beber que no le administren alcohol, perseguirle, etc.) ya que de este modo su estado de ánimo se vería negativamente afectado y de seguro compraría la bebida en cualquier otro lugar donde le sea vendido. Tampoco es conveniente ni el atosigamiento ni la persecución (seguirle con la intención de verle entrar en un bar, intentar olerle el aliento, etc.
         
     No inicie usted la conversación sobre el tipo de consumo de alcohol que tiene. Si el familiar lo desea que lo inicie él, alentando aquellos avances positivos que veamos que ha logrado y sugiriendo aquellos otros en los que no estemos de acuerdo.

     Es un grave error el acompañarle a beber, pensando quizás que de este modo beberá menos, algo que no sucederá e incluso si empezaba a tener en mente el empezar a dejar de beber, conseguirá que ni se lo plantee.

martes, 6 de noviembre de 2012

¿Problema?



¿Bebes porque tienes un problema?

O...


¿Tienes un problema porque bebes?

Acude a tu médico o acercate a un centro de rehabilitación. (ellos te pueden ayudar)

viernes, 12 de octubre de 2012

Petición de ayuda.


 Sólo  tú  puedes  dejarlo               


  Pero  tú  solo  no  puedes.



  Cerca de ti hay un centro de rehabilitación.

                     No  esperes más.

Etapas de alcoholismo según el Dr. Alonso-Fernández.


Distingue varias etapas:

     Existe una primera etapa que llama pre-alcohólica donde la persona toma contacto con el alcohol y hace de su consumo ocasional en forma de alivio, bebe unas cuantas copas que le reportan momentos de felicidad y recreo, para regresar al hogar sin causar molestias. Sin embargo, el uso constante de alcohol va modificando el metabolismo químico del organismo y aumenta la tolerancia por lo que cada día consume mayores cantidades de alcohol para sentir los mismos efectos que antaño. 

     Durante la primera etapa, se manifiesta por distintos tipos de vivencias alcohólicas, conforme los individuos perciben su uso y efectos. 

     Así tenemos al bebedor excesivo regular, que es aquel sujeto que bebe mucho y que nunca o casi nunca llega a emborracharse, de carácter afable y con control sobre la conducta, que se entrega a la bebida movido por factores sociales.

     El bebedor excesivo irregular, también catalogado como alcoholómano, es una persona que se entrega a la bebida como medio de alivio de experiencias negativas, de forma regular o intermitente, sin que tenga capacidad de control sobre la conducta cuando se encuentra bebido.

     El bebedor enfermo psíquico hace uso del alcohol como medio para neutralizar alguno de los síntomas de su enfermedad, como puedan ser depresión, estados paranoídes...
                                 

Tipo
Motivación
Vivencias
Modo de beber
Conexión con   el alcohol
PRIMERA ETAPA
Bebedor excesivo regular
sociocultural
 Mundanas y sociales
Regular y cotidiano
Abuso
Alcoholómano
Psicológico
Evasión de la realidad
Irregular (embriagueces)
Dependencia
Bebedor enfermo psíquico
Psicopatológica
Neutralización de síntomas de problemas psíquicos subyacentes
Regular o irregular
Abuso o dependencia psicológica
SEGUNDA ETAPA
Bebedor alcoholizado
Necesidad física de alcohol etílico
Degradación de la personalidad
Continuo
Dependencia física biológica

     En una segunda etapa tenemos al bebedor alcoholizado que necesita beber para mitigar los efectos físicos adversos que le causa la abstinencia con una total incapacidad de control.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Fases del alcoholismo. I


     El mismo Dr. E. M. Jellinek, propuso una tabla que recoge las cuatro grandes tipología de consumo de alcohol para poder evaluar mejor a los alcohólicos:

- Fase Pre-Alcohólica.                            - Fase Crucial o Crítica.

- Fase Prodrómica Sintomática.             - Fase Crónica.



  
     En la fase pre-alcohólica se inicia con un consumo ocasional que proporciona momentos de felicidad y recreo, por lo que le aporta una sensación de alivio, por lo que sigue consumiendo aumentando la tolerancia y esperando obtener los mismos resultados debe consumir más cantidad y de forma constante.

     En la fase prodrómica sintomática, es aquella en la que empiezan a aparecer signos, síntomas o estado de malestar que precede a la aparición del alcoholismo. Se inicia con (1) fases de lagunas mentales en donde el individuo pierde el recuerdo con los hechos acontecidos durante su borrachera, aunque a no todas las personas que beben les ocurre. Cuando estas lagunas ocurren con frecuencia y son de larga duración, llegan a provocar deterioros irreparables en el sistema nervioso central.

    Al tratar de ocultar que bebe más de lo normal comienza (2) el consumo a escondidas, intentando que su consumo exagerado pase inadvertido para amigos y conocidos.

     Empieza a sentir (3) preocupación por el alcohol, haciendo planes para que no le falte, en donde beber y cuándo, llegando a ausentarse con cualquier excusa para ir a beber.

     El deseo de beber de forma continua le arrastra a un (4) consumo ávido, donde la necesidad del primer trago es imperativo.

     Los problemas de todo tipo que empieza a sentir por causa de su forma de beber le hace sentir una (5) sensación de culpabilidad por su comportamiento de bebedor, pero que los apaga con el alcohol. 

     No le gusta que le llamen alcohólico y responde alegando que él no tiene problemas con el alcohol, que quizás bebe algo más de lo normal en fiestas o reuniones, por lo que intenta (6) evitar toda referencia al alcohol.

     Con el tiempo (7) aumenta la frecuencia de las lagunas mentales, como consecuencia a la intoxicación alcohólica, pues el deterioro del sistema nervioso es apreciable.

     El tiempo de duración de esta fase variará dependiendo de varios factores (edad, sexo, cantidad que se ha ingerido, graduación...) llegando a ser esta de entre varios meses hasta varios años.



sábado, 18 de agosto de 2012

¿Son reversibles los daños sufridos?.

     Siempre nos planteamos cuando dejamos de beber si el deterioro mental e intelectual que durante el proceso como bebedores crónicos hemos sufrido, son daños que de alguna manera podamos recuperar y la respuesta no es nada sencilla, puesto que no siempre se trata de un proceso posible, aunque la mayoría de las ocasiones recuperaremos sino total, al menos parcialmente unas facultades deterioradas y con peligro otras de desaparecer y todo dependerá de lograr la abstinencia de forma precoz; cuanto antes nos demos cuenta que debemos dejar la bebida y la dejemos, tantas más posibilidades de recuperar todo lo posible lo que se ha ido quedando por el camino.

     Con la abstinencia en cualquier caso, logramos frenar la tendencia al deterioro y poner fin al desgaste y destrucción de nuestro sistema neuronal (y por lo tanto nuestra capacidad intelectual) y empezar a recuperar aquellos órganos que se han visto comprometidos con el consumo de bebidas alcohólicas durante mucho, mucho tiempo.







Cuando el alcoholismo se transforma en enfermedad crónica.

     El proceso por el cual una persona que bebe llega a ser un enfermo alcohólico crónico, es largo y se produce después de años de ingesta abusiva de bebidas alcohólicas. Se van produciendo cambios en la personalidad e inteligencia, puesto que el cerebro es el órgano que más se ve afectado por el consumo de alcohol.

     Si en un principio la alteración del cerebro es más de tipo funcional (pérdida del equilibrio, dificultades al hablar, visión borrosa...), en este nuevo paso hacia el fondo del abismo, el alcohólico crónico sufre de alteraciones de tipo orgánico, en el que se acelera el proceso de deterioro neuronal y la disfunción de casi la totalidad de órganos (cerebro, hígado, corazón, riñones...) 



  

     "La imagen del cerebro del alcohólico se presenta como un órgano reducido en todos los sectores ocupando su lugar la dilatación de esas formaciones huecas que conocemos como ventrículos cerebrales y espacios subaracnoideos" (Dr. Francisco Alonso-Fernandez)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Alcoholismo: Enfermedad de transmisión social.


     El alcohol, como cualquier otra adicción, implica el riesgo de transmitirse a las personas que conviven con el enfermo y/o que mantenga con él encuentros frecuentes. Lo que se viene conociendo como enfermedad de transmisión social.

     Se trata pues de un contagio capaz de transmitir determinados desajustes de persona a persona por contacto directo y cercano.

     De manera fehaciente, sabemos que nuestros jóvenes cuando acuden para ir a una fiesta del "botellón", muchos lo hacen con la intención de no consumir nada o muy poco de alcohol, pues no les gusta. No obstante terminarán bebiendo en su mayor parte, por la presión que el grupo realiza a los individuos. Pues bien, esta "presión" es lo que conocemos como contagio social, que es ampliable a otras adicciones: Comida, tabaco, juego, marihuana...

     Estadísticamente se ha comprobado que el marido alcohólico trasmite la enfermedad a su pareja, que el padre alcohólico se lo transmitirá a sus hijos (En el caso de hijos varones, el 50 % se volverá alcohólico). El 80 % de los casos de bebedores alcohólicos tiene al menos a una persona con antecedentes de alcoholismo con la que ha convivido.

     No se trata por tanto, solo de un hecho hereditario, sino que precisa del concurso de factores ambientales y sociales para llegar a ser una persona adicta a una determinada sustancia. Por esta circunstancia cuando una persona decide dejar de consumir, desde la Asociación recomendamos como fundamental, dentro de lo posible, el cambio de hábitos; abandonar los lugares donde consumíamos, las relaciones con aquellas personas con las que bebíamos, las actividades que relacionábamos con la ingesta...

     También el consumo de estas sustancias se pueden abandonar desde la fortaleza de un grupo de autoayuda, pues si de una enfermedad de transmisión social hablamos, el tratamiento también debe de hacerse desde un grupo que potencie la abstinencia.

sábado, 11 de agosto de 2012

Tolerancia.



  La tolerancia consiste en la disminución progresiva de los efectos conseguidos con la misma cantidad de sustancia ingerida, por lo que se hace necesario el aumento de la dosis para aumentar los mismos efectos en el organismo.

     Esto ocurre tanto en drogas legales como en las ilegales, puesto que se puede apreciar tolerancia igual a un medicamento como al alcohol, al tabaco, heroína, etc. y es debido a que el organismo del consumidor habitual de una sustancia (en este caso del alcohol), metaboliza más rápidamente el tóxico, a fin de expulsarlo más rápidamente, por lo que el individuo debe consumir más cantidad y más rápidamente para poder obtener el efecto deseado.

     Este proceso ocurre de esta manera, hasta el momento en que el organismo se ve superado por tales ingestas de alcohol, que ya no es capaz de responder y se suspende el proceso de tolerancia.

     Todos hemos visto en alguna ocasión a personas a las que parece que no les afecta la ingesta de grandes cantidades de alcohol, y entonces decimos: "Como aguanta ese tipo". Esto no es más que un claro síntoma de tolerancia de una persona bebedora habitual de grandes cantidades de alcohol y por consiguiente, estaremos ante un posible proceso de adicción alcohólica.

     También habremos observado alguna vez (más si hemos convivido con estas personas) a individuos que tenían un gran "aguante" con el alcohol  y con el tiempo, esas mismas personas se embriagaban con un simple vaso de vino o una copa de licor. Estas, son ya personas a las que su organismo ya no le es capaz de responder, metabolizando a gran ritmo grandes cantidades de alcohol.

jueves, 21 de junio de 2012

Síndrome de abstinencia.

     El síndrome de abstinencia son los síntomas que se experimentan al dejar de consumir una sustancia adictiva como es el alcohol. Estos síntomas varían dependiendo del tiempo y la sustancias que hayamos tomado, así una persona que no haya consumido por ejemplo alcohol durante un tiempo largo y no esté "enganchada" a él, muy difícilmente sentirá síntomas de abstinencia, por el contrario si la persona que intenta dejar el alcohol, es un consumidor habitual y es una persona dependiente, rápidamente notará los síntomas.

     Ciñéndonos al alcohol, los síntomas del síndrome de abstinencia pueden ser desde leves a graves, llegando hasta poder provocar la muerte.


     Una vez transcurridas entre 12 y 24 horas sin haber consumido nada de alcohol, empezamos a notar temblores, escalofríos, dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga, depresión, ansiedad... En casos de bebedores que han abusado de la sustancia durante mucho tiempo y han ingerido gran cantidad de etanol, se puede llegar a producir un delírium tremens después de entre 2 y 10 días después de haber dejado el consumo, siendo especialmente grave, puesto que puede (en caso de no ser tratado correctamente) llevar a la muerte a quien lo sufre, por lo que siempre se debe recordar que aquellos grandes bebedores que quieran dejar de beber por su cuenta o bien por haber sufrido algún percance traumático, deben acudir a su médico a explicarle lo que al enfermo le sucede.


     El delírium tremens es el evento más grave de lo que conocemos como síndrome de abstinencia, y durante su proceso el enfermo se muestra confuso, con sudoración, fiebre, convulsiones y alucinaciones. Una vez superado este proceso, si hay carencias vitamínicas (algo habitual en el  enfermo alcohólico), se pueden sufrir el conocido como síndrome Korsakoff (alteración severa de la memoria reciente).

     Desde la Asociación, siempre pedimos a quienes nos visitan solicitando ayuda para dejar de beber, que lo primero que debe hacer el enfermo es visitar a su médico, para evitar que la abstinencia no provoque problemas de salud más graves, proporcionando al paciente medicación adecuada para paliar los síntomas que hemos descrito.

      


domingo, 10 de junio de 2012

Factores de protección.

     Son aquellos elementos que permiten al individuo evitar que experimenten y mantengan consumos de sustancias adictivas.

     Uno de los principales factores de protección debe ser la familia, en la que deben existir una comunicación  fluida, con respeto y amor, donde haya unas normas establecidas que han de cumplirse y que deben ser supervisadas por los padres, trasmitiendo unos valores, estilo de vida, actitudes y creencias que promueven el desarrollo integral de los hijos (Involucramiento de la familia en la educación de sus hijos).

     Desde la escuela se establecen políticas preventivas y se trasmiten valores y actitudes que permiten a los jóvenes los instrumentos y herramientas necesarias para hacer frente al consumo de drogas. También desde las asociaciones de padres de alumnos se involucran en esta tarea de prevención. 

     Los medios de comunicación, a través de una información veraz, desempeñan una labor fundamental en  la prevención, aportando contenidos relacionados con las drogas (legales e ilegales), siempre con responsabilidad, profesionalidad y sensibilidad.

     Desde los distintos estamentos políticos Nacional, Autonómico y Local, con la aportación de ONGs y diferentes asociaciones, se impulsan y ponen a disposición de los ciudadanos una gran cantidad de iniciativas  enfocadas a prevenir el consumo de drogas, sobre todo en edades tempranas (programas en los colegios, escuelas de padres, campañas de sensibilización, servicios de información, programas de ocio alternativo...)












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domingo, 3 de junio de 2012

Otras drogas de síntesis. y IV

     La Ketamina es una droga derivada de la fenciclidina que aún hoy sigue utilizándose en medicina y veterinaria gracias a su poder analgésico y principalmente anestésico.

     Su presentación farmacéutica es en forma líquida y en la calle puede aparecer tanto en forma líquida, de cristal, pastillas y polvo. Por consecuencia puede ser inhalado por la nariz, fumado, inyectado (normalmente en la pierna) o ingerida por vía oral.

     Sus efectos dependerán de la composición, la dosis, la forma de ser suministrada, y las características del propio consumidor. En pequeñas dosis provoca efectos similares a los de una borrachera (pérdida de coordinación, dificultad en el habla, de reacción, visión borrosa...). En dosis mayores puede provocar delirios, pseudoalucinaciones, pérdida de la noción del tiempo y el espacio y distorsión de la realidad. Algunos aseguran  verse fuera de su cuerpo, con la sensación de haber muerto o de ir a morir de forma inmediata.

     A corto plazo, los efectos que se presentan son nauseas, sedación, aumento de la tensión arterial, taquicardias, dificultad respiratoria...

     A largo plazo se sufre el riesgo de padecer deterioro mental (principalmente la memoria verbal, visual y a corto plazo), ansiedad, paranoia y paros respiratorios y cardíacos.

     Esta sustancia es muy adictiva y tiene una rápida tolerancia. Especialmente con el consumo combinado de alcohol u otras drogas, aumenta el riesgo de sufrir depresión respiratoria, síncopes y paro cardíaco.




   Los Poppers es el nombre genérico que sirve para designar al grupo de drogas cuyo consumo se hace de forma inhalada y cuya composición en su mayoría de la veces es de nitritos de amilo, butilo o isobutilo. Se trata de líquidos incoloros y con un olor característico que son vendidos en pequeños frascos de cristal para ser inhalados, por lo que si accidentalmente es aspirado o tragado puede llegar a ocasionar la muerte.

     Producen un efecto estimulante y vasodilatador que se percibe casi de inmediato, produciendo una sensación de euforia, ligereza y aumento del deseo sexual. Sus efectos desaparecen muy rápidamente dando lugar a una sensación de agotamiento físico.


     Los efectos adversos más corrientes son los dolores de cabeza y los mareos (debido principalmente por la rápida bajada de la tensión arterial), junto con dificultad temporal de la erección en los varones.




     El m-CPP o la meta-clorfenilpiperazina es una sustancia con propiedades estimulantes y alucinógenas que en algunos países se distribuye de forma legal y que en múltiples ocasiones se les da una apariencia de éxtasis para venderla como si de esta sustancia  se tratara.

     Se presenta en forma de comprimidos blancos o de diferentes colores y también en forma de polvo (en numerosas ocasiones mezclada con otras sustancias).

     Sus efectos más adversos para la salud se refieren a molestias de estómago y riñón, dolores de cabeza, resacas fuertes, reacciones de pánico y ansiedad, comportamientos psicóticos, brotes de violencia, etc.

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sábado, 19 de mayo de 2012

Drogas de síntesis. Éxtasis: Situaciones de especial riesgo.

     Como venimos insistiendo, el consumo de cualquier sustancia que produce tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia, provoca efectos muy perjudiciales para la salud, especialmente en alguna de las siguientes circunstancias:

-   Ingestión de dosis sucesivas: La repetición de dosis en el trascurso de una misma noche, para mantener los efectos estimulantes puede llevar a una peligrosa concentración de la sustancia en el organismo.
-   Condiciones ambientales: El consumo en lugares cerrados, poco ventilados y con una elevada temperatura, aumenta el riego de sufrir lo que se conoce como "golpe de calor" llegando a provocar el fallecimiento.
-   Actividad física intensa: Bailar durante horas, puede dar lugar también al "golpe de calor", que consiste en un aumento de la temperatura corporal que puede provocar un fallo renal.
-   Embarazo y lactancia: Además de los daños en el consumidor, el éxtasis puede provocar daños en el feto o en el lactante.
-   Adolescencia: Al tratarse de  una etapa en la que el desarrollo del organismo está en pleno desarrollo y maduración, el consumidor se ve doblemente dañado a nivel físico y mental.
-   Enfermedades asociadas: El consumo, junto con otras enfermedades presentes en el consumidor (epilepsia, cardiopatías, hipertensión, trastornos psiquiatricos, etc.), provoca un empeoramiento de estas.
-   Policonsumo: El consumo del éxtasis junto con otras drogas, lo hace especialmente peligroso pues aumenta su toxicidad y el peligro de reacciones adversas.

     Los consumidores crónicos de esta sustancia, sufren daño en los procesos de atención, concaentración y abstración, pérdida de memoria, disminución del interés por el sexo, pérdida de apetito y mayor frecuencia de alteración psiquiátrica como ansiedad, depresión, ideación paranoide, trastorno del sueño, etc.

     Factores como la edad de inicio en el consumo, la dosis, la frecuencia,el policonsumo, así como factores ambientales y genéticos, son determinantes en la magnitud de los efectos crónicos.


“Oigo a mucha gente hablar sobre el éxtasis, llamándola una droga divertida, inofensiva. Todo lo que puedo pensar es: ‘si tan sólo ellos supieran’.
En cinco meses, pasé de vivir de alguna manera responsable mientras perseguía mi sueño, al de una persona a quien no le importaba absolutamente nada; y mientras más me drogaba, me hundía más profundamente en un lugar oscuro, un lugar desolado. Cuando lograba dormir, tenía pesadillas y espasmos. Tenía la piel pálida, la cabeza tambaleante y principios de paranoia, pero ignoraba todo, pensando que era normal. Hasta que una noche pensé que me estaba muriendo.
El éxtasis se llevó mi fuerza, mi motivación, mis sueños, mis amigos, mi apartamento, mi dinero y más que nada, se llevó mi cordura. Me preocupo sobre mi futuro y sobre mi salud todos los días. Tengo muchas montañas frente a mí, pero pretendo seguir escalándolas porque soy una de esas afortunadas”. — Lynn

jueves, 10 de mayo de 2012

Heroína. Riesgos y consecuencias.

     La heroína es una de las drogas más adictivas debido a que al principio sus efectos son muy placenteros, lo que propicia un consumo continuado y repetido, provocando rápidamente tolerancia, por lo que para conseguir el mismo efecto deberemos ir aumentando las dosis.

     Curiosamente, si en un principio se consume la sustancia para producir bienestar, al cabo del tiempo la heroína pierde la capacidad de proporcionar ese estado placentero por lo que el consumidor la seguirá tomando como medio de aliviar el malestar que le produce la ausencia de los efectos de la heroína. 

     Su consumo mayoritariamente se hace por vía endovenosa, esnifada y fumada.


     Sus efectos a largo plazo, cuando ya se ha desarrollado la tolerancia y dependencia provoca la aparición de enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis), digestivas y de nutrición (estreñimiento, desajustes alimentarios), trastornos en el sistema nervioso (falta de atención, memoria, sueño), alteraciones cardiovasculares (anemia, venas colapsadas), etc. 

     Mentalmente, la vida del adicto gira en la obtención y consumo de la heroína, perdiendo todo interés por su  entorno: familia, amigos, compañeros de trabajo... e incluso por ellos mismos.

     La supresión del consumo, provoca el síndrome de abstinencia, apareciendo aproximadamente a las ocho horas tras el último consumo. Se inicia con ansiedad, intento de conseguir una dosis, sudoración, agresividad, escalofríos, temblores, dolores articulares. Este profundo malestar viene a durar entre 36 y 72 horas, aunque puede llegar hasta los 10 días.



sábado, 18 de febrero de 2012

La Familia: El Marido.



     Prácticamente todo lo comentado hasta ahora, versaba sobre el enfermo alcohólico varón, debido principalmente a que al hablar de esta enfermedad generalizamos en el hombre. Pero, de la misma manera que esta enfermedad afecta al sexo masculino, con mayor virulencia si cabe, afecta a la mujer, por lo que lo hasta ahora expuesto podría hacerse extensible hacia ella. 

     La forma de beber de la mujer suele ser un tanto peculiar y la forma de ayudar por parte de la familia o del marido, es escasa o incluso inexistente, lo que nos hace pensar que es más difícil tratar a una mujer alcohólica. Y aunque no entrañe más dificultades, si requiere un cuidado especial.

     Últimamente se ha observado un incremento en el número de mujeres alcohólicas y un descenso en su edad, y si es vergonzoso para la sociedad actual enfrentrarse con el alcoholismo en general, mucho más lo es para el alcoholismo en la mujer, y por este motivo la mujer termina bebiendo sola, escondiéndose, avergonzándose de su actitud, abandonando las tareas del hogar o laborales y abandonándose a sí misma.

     Las dosis de comprensión y la necesidad de que nos pongamos en su lugar para poderla ayudar será mayor aún que en el hombre alcohólico. Y quién mejor que su marido, su compañero, la persona con la que convive y ha creado un hogar para acompañarla durante su tratamiento, para entenderla y recorrer entre ambos el camino a la abstinencia.

     Esa ayuda en el tratamiento se debe basar en la psicoterapia de grupo, además de ser muy conveniente el enfoque de pareja y el familiar. Además de dejar de beber (imprescindible), hay que solucionar otras cosas más cotidianas, que conlleva tiempo para ver sus frutos, y se debe hacer de forma activa por parte de toda la familia.

     Es necesario pues, contar con la colaboración, desde el primer momento y hasta el final del tratamiento, del marido de la paciente, siempre que no sea demasiado tarde en las relaciones matrimoniales. 


viernes, 10 de febrero de 2012

La asociación.


     La asociación, puede ser el vínculo de unión entre la autoayuda, el tratamiento, los profesionales, la reinserción y la rehabilitación.


     Durante muchos años y a pesar del aumento del número de alcohólicos, nadie estaba dando una respuesta a los problemas derivados de los abusos en los consumos de bebidas alcohólicas.

     Por ese motivo y desde aproximadamente la década de los años 70, en distintos puntos de la geografía española algunos alcohólicos rehabilitados, decidieron unirse y constituir las primeras Asociaciones de Alcohólicos Rehabilitados, en principio y en algunos casos apoyados por profesionales médicos y trabajadores sociales, fundamentalmente.

     De esa forma se daba respuesta a la carencia de recursos para tratar el alcoholismo.

     Esto dio lugar a la creación de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (F.A.R.E.), el 16 de febrero de 1.976.

     Hoy en día y a pesar de que en algunas Comunidades Autónomas existen ya servicios sanitarios públicos para el tratamiento del alcoholismo, el papel de las asociaciones sigue siendo importantísimo.

     En primer lugar porque gracias a ellas y a sus reivindicaciones, se han conseguido implantar y ofertar recursos públicos, en segundo lugar porque son el complemento ideal para realizar el tratamiento de una forma más integral. Y un tercer punto, las personas que se deciden a participar en las asociaciones, incrementan el compromiso de mantenerse abstinentes y por lo tanto disminuye el riesgo de sufrir una recaída.

     Además el apoyo que ofrece el movimiento asociativo, va dirigido no sólo al enfermo sino también a toda la familia y sociedad.

jueves, 26 de enero de 2012

Uso de bebidas alcohólicas.

     Todos sabemos que el uso de bebidas alcohólicas es algo cotidiano en nuestra sociedad, pero no está exento de riesgo, es más, se sabe que el organismo puede tolerar, en personas sanas y sin llegar a afectar la salud, la cantidad contenida en un vasito de vino, pero a partir de dos vasos de vino al día se ha demostrado científicamente que existe una mayor probabilidad de que aparezcan algunas enfermedades con el tiempo.
     La Organización Mundial de la Salud (OMS), dejó hace algunos años un mensaje muy claro en este sentido:
                                     
"Alcohol cuanto menos mejor"
(A lo que yo añadiría: y más tarde)



miércoles, 25 de enero de 2012

Las bebidas SIN.

     Según la legislación española, se puede denominar bebida SIN, a toda aquella con un contenido alcohólico inferior a 1º, es decir que pueden contener hasta un 1% de etanol. Por lo que podemos decir que las bebidas SIN, en realidad son con alcohol.
     Es verdad que algunas cervezas de reciente aparición en el mercado aparecen como 0´0. Estas son en las que se ha demostrado con análisis de laboratorio, que no contienen ninguna cantidad de alcohol.
     Otra cosa distinta, es si su consumo es aconsejable en aquellas personas que han dejado de beber.
     Está claro que las denominadas SIN, como contienen alcohol, no se deben tomar.
     Las 0´0, si tenemos en cuenta que para un alcohólico ha existido y existe un componente psicológico en su adicción, el sabor, el aroma, el color... le recuerda el sabor de su bebida favorita mientras estaba en activo y podría provocarle una recaída.
     Luego nuestra opinión es clara:

     Mejor abstenerse de probar las bebidas 0´0, no es aconsejable ni prudente correr riesgos innecesarios.