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martes, 19 de marzo de 2013

La terapia de grupo.



Dentro de las distintas formas de enfocar el tratamiento psicológico, una de las más conocidas, la más aceptada y previsiblemente la más eficaz es la terapia de grupo.

La terapia de grupo permite compartir experiencia, contar los problemas a personas que tienen el mismo problema que nosotros y que por lo tanto van a saber de qué hablamos, nos van a comprender perfectamente.

Las psicoterapias de grupo deben ser llevadas por un profesional con formación y conocimiento del problema.

En las asociaciones donde no se puede disponer de un profesional, los grupos de discusión llevados por alcohólicos rehabilitados, con experiencia dilatada en el tema y comprometidos en la ayuda a los demás pueden hacer la misma función, aunque se profundice menos en temas personales.

Cuando no hay profesionales y la labor la realizan los alcohólicos rehabilitados lo denominamos grupos de autoayuda.

Se aprende de los demás y los demás aprenden también de lo que cada uno aporta, se intercambian no solo experiencias sino soluciones, se opina y se comparten sentimientos y se avanza en el compromiso de la abstinencia y de la mejora en las relaciones.

Lo que se dice en las terapias nuca se debe comentar fuera de ellas. Esa complicidad hace al grupo más fuerte y si alguien de verdad quiere rehabilitarse que no vaya simplemente a calentar la silla.

Al principio es comprensible que haya quien tenga miedo, o vergüenza o se crea que nadie le puede enseñar nada. Esto no es así, pues la persona que participa en una terapia aprende día a día, se hace responsable, respetuoso y comprometido consigo mismo y con los demás.

Las terapias nos hacen más fuertes pues nos proponemos de forma individual el no fallar y que los demás no fallen.

La persona que prueba la terapia de grupo, repite. Y es que tener un espacio y unas personas con las que poder hablar y ser escuchado, no es demasiado frecuente en la sociedad y es algo que se agradece.

lunes, 12 de marzo de 2012

Otras drogas.

     "El consumo de drogas, y las consecuencias de toda índole que lleva aparejado, constituye un problema social y sanitario que afecta a España y a la comunidad internacional en su conjunto.

     Las cifras que publican tanto los organismos especializados de Naciones Unidas como los de la Unión Europea no dejan lugar a dudas. Un número muy importante de la población, en gran parte jóvenes e incluso adolescentes, consume sustancias como el alcohol, el tabaco, el cannabis y, en menor medida, cocaína y drogas de síntesis.

     En los últimos años, España ha redoblado sus esfuerzos en la planifi cación y ejecución de medidas para hacer frente a este importante fenómeno de las drogodependencias. Nuestro país cuenta con una Estrategia Nacional sobre Drogas, vigente desde el año 2000 hasta el 2008, y con un Plan de Acción que el Gobierno elaboró para el periodo 2005 - 2008, para avanzar en el cumplimiento de los objetivos finales de la Estrategia Nacional.

     El Plan de Acción comprende 68 acciones concretas, centradas fundamentalmente en la prevención y la sensibilización social. También incluye medidas para mejorar la capacidad del sistema para diagnosticar y tratar precozmente el problema, así como otras para disminuir el daño en las personas consumidoras y potenciar la inserción social y laboral de los adictos en proceso de rehabilitación.

     El éxito más importante alcanzado en la última década en España ha sido la disminución del número de fumadores y el descenso, muy apreciable, del número de nuevos usuarios de heroína. A ello se suma el hecho de que, por primera vez desde 1994, se ha roto la tendencia al alza en el consumo de drogas entre los jóvenes de 14 a 18 años, tal como muestra la última Encuesta Escolar 2006-2007.Aunque hoy la sociedad española ha empezado a tomar mayor conciencia del riesgo que las drogas suponen para la salud y el bienestar personal, no podemos bajar la guardia ante ellas. En este contexto se inscribe la edición de esta Guía. Con ella pretendemos poner al alcance del gran público una información veraz, rigurosa y contrastada que le ayude a entender el fenómeno de las drogas y a enfrentarse a situaciones que pueden afectarle directamente, a sus amigos o familiares.

     Esta Guía es fruto del trabajo de un amplio equipo. Su contenido se nutre de las aportaciones de un buen número de profesionales, cuya labor ha permitido ampliar el conocimiento sobre el fenómeno de las drogas. Por ello, quisiera expresar mi agradecimiento a cuantos han colaborado en su redacción y diseño. Confío en que el público a quien va dirigida la encontrará útil. Desde aquí, invito a sus lectores a reflexionar sobre la forma en que cada uno de nosotros, desde nuestras distintas parcelas de responsabilidad, podemos contribuir a la reducción del consumo de drogas".        Bernat Soria


lunes, 20 de febrero de 2012

La Familia: Los Hijos.


     El tema de los hijos es muy delicado, pues en su inmensa mayoría de lo que hablamos son de menores que sufren en silencio, solos, la adicción de alguno de sus padres, si no de los dos.

     Estos menores que conviven con un alcohólico, corren mayor riesgo de tener problemas socio-emocionales que aquellos niños que sus padres no son alcohólicos. 

     Además de tener una probabilidad de ser alcohólico cuatro veces superior a de aquellos hijos cuyos padres no tienen problemas con el alcohol, muchas veces se sienten abandonados, no queridos, desarrollando unos sentimientos de culpabilidad y vergüenza, de confusión, de ira. etc.

     Algunos de estos hijos de alcohólicos tratan de actuar de "padres" responsables de la familia, viviendo privados de la compañía y relación de otros niñoa, haciendo que en un futuro no muy lejano, afloren todos
sus traumas.

     Por lo tanto, es muy recomendable el empleo de programas educativos y de grupos de autoayuda, que se realizan a tal fin. Como también lo es el contar con ayuda profesional personalizada a fin de prevenir problemas más serios.
     
     Es muy importante hacerles saber que ellos no son los responsables de los problemas de sus padres y de cómo actuar contra esta enfermedad.

lunes, 13 de febrero de 2012

La Familia.


     No podemos olvidar, cuando de alcoholismo se trata, del papel fundamental que la familia juega.

     Principalmente porque es la que sufre directamente las consecuencias de tener un enfermo en casa, de los cambios de humor, de carácter, de las ausencias y de la dejación de funciones.

     Ni vivir, ni convivir con un enfermo alcohólico es tarea fácil y cuanto más cercano está el familiar más se implica en el problema.

     Pérdida de confianza, ausencia de diálogo, discusiones y separaciones son solo algunas de las consecuencias que van minando la armonía familiar.

     Pero las consecuencias las sufre la esposa, los padres, y también los hijos. La tristeza se instaura en el hogar y todos quieren que deje de beber.

     Atendiendo a lo anteriormente expuesto, hay quien además de hablar del enfermo alcohólico, habla de la familia del alcohólico.

     Y al igual que la familia sufre, también es verdad que en muchas ocasiones es la que se encarga de mover los hilos para que se ponga solución.

     Normalmente es la esposa o lo son los hijos los que apoyan el tratamiento, aunque al mismo tiempo ellos también participan en el mismo. Incorporándose en los programas dirigidos a ellos, programas para hijos o grupos de familiares.

     La recuperación del alcohólico pasa por la recuperación de la familia.

     En múltiples ocasiones, el planteamiento que se hace la familia, es el de si realmente puede llegar a entender lo que está sucediendo, pues en algunos momentos se cree que se llega a convivir con un desconocido.


     Se debe de llegar a comprender que cuando una persona está haciendo un consumo abusivo de bebidas alcohólicas, no lo hace de forma voluntaria, el alcohólico no bebe porque quiere, bebe porque lo necesita, porque se lo pide su cuerpo o su mente, no puede "vivir" sin consumir bebidas alcohólicas.


     Es lógico que la familia, la esposa o marido, la pareja, los hijos, la madre, etc... busquen en primer lugar respuestas para comprender mejor lo que está pasando y en segundo lugar, ayuda para poder solucionar lo que para ellos representa en más de un momento un callejón sin salida.

     



viernes, 10 de febrero de 2012

La asociación.


     La asociación, puede ser el vínculo de unión entre la autoayuda, el tratamiento, los profesionales, la reinserción y la rehabilitación.


     Durante muchos años y a pesar del aumento del número de alcohólicos, nadie estaba dando una respuesta a los problemas derivados de los abusos en los consumos de bebidas alcohólicas.

     Por ese motivo y desde aproximadamente la década de los años 70, en distintos puntos de la geografía española algunos alcohólicos rehabilitados, decidieron unirse y constituir las primeras Asociaciones de Alcohólicos Rehabilitados, en principio y en algunos casos apoyados por profesionales médicos y trabajadores sociales, fundamentalmente.

     De esa forma se daba respuesta a la carencia de recursos para tratar el alcoholismo.

     Esto dio lugar a la creación de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (F.A.R.E.), el 16 de febrero de 1.976.

     Hoy en día y a pesar de que en algunas Comunidades Autónomas existen ya servicios sanitarios públicos para el tratamiento del alcoholismo, el papel de las asociaciones sigue siendo importantísimo.

     En primer lugar porque gracias a ellas y a sus reivindicaciones, se han conseguido implantar y ofertar recursos públicos, en segundo lugar porque son el complemento ideal para realizar el tratamiento de una forma más integral. Y un tercer punto, las personas que se deciden a participar en las asociaciones, incrementan el compromiso de mantenerse abstinentes y por lo tanto disminuye el riesgo de sufrir una recaída.

     Además el apoyo que ofrece el movimiento asociativo, va dirigido no sólo al enfermo sino también a toda la familia y sociedad.

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Se cura el alcoholismo?


     Ya hemos comentado que el alcoholismo se puede catalogar como una enfermedad crónica, y a veces en las enfermedades crónicas aparecen recaídas.


     De esta forma, también nos encontramos con alcohólicos que recaen, por lo que en este caso podemos considerar que:

     Un alcohólico está curado siempre y cuando no vuelva a beber.

     Recaer es tomar cualquier cantidad de alcohol que lleve al bebedor a tener problemas cuando se había conseguido la abstinencia.

     Para entender este aspecto nos sirve de nuevo el ejemplo de la Cartilla del Alcohólico de Lopis Paret:

     "Yo siempre pongo a los enfermos un ejemplo: el del miope. Veamos el ejemplo del miope.
     Imaginemos a un hombre que ve mal y que, a consecuencia de ello, sufre dolores de cabeza y mareos. Un día va al oculista y éste descubre que lo que tiene es miopía. Le receta unas gafas, el enfermo las empieza a usar y desde entonces ve bien y no vuelve a tener dolores de cabeza ni mareos. Pues bien, este enfermo ¿está curado o no?



     -Hombre, si ve bien y se encuentra bien, si que está curado -se me puede decir.



     Y efectivamente lo está. Pero hay un pequeño detalle que quiero subrayar: que tiene que usar gafas, que, si se las quita, vuelve a encontrarse mal. Luego, en un sentido, ni se ha curado ni se va a curar. Pero si ve bien y se encuentra bien, si se acostumbra a llevar gafas hasta el punto de que éstas no le molesten en absoluto, ¿qué más da que esté totalmente curado?.



     Lo mismo pasa con el alcohólico. El alcohólico se cura porque se repone física y mentalmente, porque se pone fuerte y come bien, porque no le duele nada, porque se lleva bien con su familia y con la sociedad, porque recupera la situación y la estima que había perdido, etc. En una palabra, el alcohólico se cura por completo de las complicaciones del alcoholismo y vuelve a ser un hombre feliz.

     Pero, por otra parte, el que ha cruzado las fronteras invisibles del alcoholismo, el que -por un camino o por otro- ha llegado a ser alcohólico, lo será durante toda su vida. En este sentido, el alcoholismo no se cura jamás. El alcohólico, como el miope, tiene que llevar siempre puestas unas gafas: en el caso del alcoholismo, tales "gafas" consisten en no beber una gota de alcohol.

     De este modo, el alcohólico será un alcohólico que no bebe (como el miope será un miope que ve bien) será un alcohólico que se acostumbrará a no beber y no echará de menos el alcohol (como el miope se acostumbra a llevar gafas y se olvida de que las lleva).

     El alcoholismo, pues, vivirá aletargado en el alcoholismo y no dará ninguna señal de vida. Pero, en el momento en que vuelva a probar una gota de alcohol, el demonio del alcoholismo despertará en su interior y (como le sucedería al miope si perdiera sus gafas) volverá a producir las mismas complicaciones que antes -los mismos temblores, los mismos celos, las mismas riñas- porque el alcoholismo propiamente dicho no se cura jamás.



     Del mismo modo, si el fumador que se ha retirado del tabaco vuelve un día a aceptar un cigarrillo, está condenado de nuevo a volver a fumar. Del mismo modo, el fumador que se retira del tabaco siempre será fumador -eso si- pero un fumador que no fuma.



     Pues bien, la misión del médico, en cuanto al alcoholismo, es convertir alcohólico que bebe en un alcohólico que no bebe."

     No todo está perdido cuando se recae, pero no nos vale aquello de que solo es una copa, total por un día, ¿quién se va a enterar?...

     Esto es lo que los mismos alcohólicos denominamos "hacerse la cama", el irte preparando para volver a consumir y sin duda el principio de una vuelta a consumos masivos de alcohol, hasta alcanzar los niveles iniciales, hasta sufrir de nuevo los mismos problemas de salud, afectivos, laborales...

     Si alguien con alguna excusa o por cualquier motivo vuelve a beber, debe comunicarlo inmediatamente a un compañero del grupo, a un familiar que sepa de su problema, a su médico o psicólogo. Solo así podríamos romper una posible cadena de consumos.

     Debemos analizar qué ha pasado, cómo me encuentro, porqué y para qué y valorar lo que se había ganado y lo que se va a perder.

     Y puesto que hay quien cree que puede controlar, recordar que no, no se puede controlar, sucede como con las norias de agua, si llenamos uno de sus cubos, aquello empieza a dar vueltas y además se precisa llenar el siguiente y así sucesivamente y cada vez se coge más velocidad.

     Si no queremos que se mueva la noria, no debemos llenar el primer cubo. Si no queremos reiniciarnos en la adicción, no debemos tomar la primera copa.

     Se dice que se puede aprender de las recaídas, es posible, pero es un aprendizaje que se paga de forma muy dolorosa, con mucho sufrimiento.

     Pero si alguien cae, debe levantarse enseguida, y si no puede sólo que pida ayuda. Por experiencia, mejor si se pide ayuda.


sábado, 4 de febrero de 2012

El tratamiento: ¿Se puede tratar el alcoholismo?



     Sin duda la respuesta es SI, y hoy por hoy contamos con los instrumentos y recursos necesarios para poder ofrecer un buen tratamiento a quien lo necesite.

     No obstante el problema principal será la motivación de la persona y el reconocimiento de la propia enfermedad.

     Es clásico ya decir que tratar a un enfermo alcohólico es como comerse un conejo de monte, lo primero que hay que hacer es cazarlo.

     Para ello debemos contar con los amigos, las asociaciones de autoayuda, el médico de cabecera u otros profesionales que nos ayuden a conseguirlo.

¿Pero en qué consiste el tratamiento?
     El tratamiento consta de tres fases necesarias y complementarias al mismo tiempo, la desintoxicación, la deshabituación y la reinserción. Todo ello para conseguir la Rehabilitación integral de la persona.


1ª. Desintoxicación.
     Una vez que la persona se ha decidido a iniciar un tratamiento, el primer paso consistirá en eliminar cualquier resto de alcohol en su organismo. Para ir avanzando, sería imposible trabajar con alguien que sigue bebiendo.


     El objetivo será eliminar la necesidad física de consumo, y esto en muchas ocasiones se debe hacer utilizando medicamentos para evitar que aparezcan los síntomas propios de la abstinencia, ya sea ansiedad, sudoración, temblores, nauseas, vómitos, insomnio, intranquilidad, etc...

     Estos síntomas se pueden minimizar, se pueden evitar sufrimientos y riesgos innecesarios acudiendo a un médico que establezca una pauta de tratamiento. La pauta siempre irá en consonancia a la gravedad de la dependencia.

     Mayoritariamente, este tipo de tratamientos se hacen de forma ambulatoria, es decir no será necesario ingresar al paciente.

     No obstante en algunos sujetos, pueden existir algunas circunstancias que aconsejarán iniciar el tratamiento de desintoxicación en un medio hospitalario, por ejemplo en aquellas personas que tengan enfermedades orgánicas graves, o bien que hayan tenido antecedentes de intento de tratamiento con dificultades de control o cuando no exista una mínima estructura familiar o social que permita dejar de beber o cuando los síntomas de abstinencia sean muy llamativos, evidentes o graves.

     Hay que recordar que el cuadro más grave que puede aparecer al dejar de beber es el Delirium Tremens (que significa delirar -tener visiones; y tremular -temblor muy fuerte y con agitación psíquica y motora), este cuadro debe ser tratado siempre en un hospital, ya que el que lo sufre puede poner en riesgo su propia vida, si no se trata con una medicación adecuada y una estricta supervisión.

     Pero no hay que tener miedo, entre los 7 y 10 días la persona deja de experimentar molestias.

     Es la fase en la que se deben tener más cuidados pero también es la más rápida.

     Ahora bien, la intensidad y la duración del tratamiento en este primer escalón dependerá de la gravedad de los síntomas.

2ª. Deshabituación.
     Una vez conseguida la abstinencia, el objetivo se va diversificanco. Debemos evitar que vuelva a beber, cuidaremos y trataremos cualquier malestar que pueda sufrir, y al mismo tiempo cambiaremos hábitos, de ahí el término "deshabituación".

     La persona debe aprender a vivir sin tomar bebidas alcohólicas y debe además sentir el cambio como algo satisfactorio para su vida futura y este se puede aprender en las terapias.

Medicación para no beber:
     Para conseguir la deshabituación del enfermo alcohólico, a veces, cuando para el enfermo le resulta difícil abandonar el consumo alcohólico, es necesario recurrir al uso de fármacos que le ayuden a conseguirlo


     Desde hace bastantes años existen en las farmacias unas gotas o pastillas que sirven para que la persona no beba.


     En la magnífica Cartilla Del Alcohólico del Dr. Rafael Llopis Paret se planteaba la cuestión de la siguiente manera:


     "Se trata de unas pastillas o de unas gotas que no hacen ningún efecto en el organismo mientras no se beba alcohol. Pero, si se bebe, entonces se produce un choque terrible y el enfermo se pone a morir. Como se ve, estos medicamentos sirven para suplir la fuerza de voluntad que no tiene el enfermo. Este se toma las pastillas o las gotas y ya sabe que no puede beber alcohol. Hay que hacer, por tanto, mucho hincapié en que jamás deben darse medicamentos sin que lo sepa el propio enfermo. Han de tomarse voluntariamente, en forma plenamente consciente y deliberada
.
     Tomarlos es como estar encerrado en un sanatorio, porque el que los toma no puede beber alcohol. Pero es estar encerrado sólo en lo que se refiere a la bebida.



     El enfermo entra y sale, va al trabajo, alterna con sus amigos, frecuenta incluso su bar o tertulia, pero no debe beber alcohol.



     Las pastillas o gotas para no beber, como es natural, no entienden si el enfermo ha tenido un gran disgusto que le obliga a beber o una gran alegría que hay que celebrar con vino. Tampoco entiende si es nochebuena, o la boda de fulanito, o el bautizo de la hija de menganito. Estos medicamentos ignoran todas las sutilezas con que el alcohólico pretende engañarse a sí mismo. Para ellos el alcohol es alcohol, vaya servido en forma de sidra, de cerveza, de vino, de vermouth, de quina, de jerez, de anís o de vodka. Incluso la pequeña cantidad de alcohol que contiene el vinagre desencadena la terrible reacción.



     Y es que, naturalmente, el enfermo alcohólico tiene que dejar de beber toda clase de alcohol.

Y el que ha tomado estas pastillas o gotas se tiene que aguantar sin beber, por muchas ganas que tenga de hacerlo.



     Si no las hubiera tomado, a lo mejor se bebía "una cañita sólo" y luego venían otras dieciséis después, mas luego vinos, algún vermouth y por fin, bebidas exóticas ya en plena euforia alcohólica.

De modo que, gracias a estos medicamentos, el enfermo se acostumbra a vivir sin beber. Y lo hace en la calle, en el bar, con sus amigos y compañeros, es decir, en el mismísimo escenario de sus triples hazañas alcohólicas. De esta manera se agotan sus reflejos condicionados y se desintegran sus esquemas de conducta alcohólicos. Las pastillas o gotas para no beber son, como decía uno de mis enfermos, un par de muletas que te ayudad a andar mientras las piernas cogen fuerza. Al cabo de un plazo de tiempo que determinará el médico, el enfermo podrá dejar de tomar estos medicamentos. Ya habrá recuperado su dominio de sí mismo y podrá vencer, sin ayuda química, la tentación de beber, porque, durante el tiempo que ha estado sin beber, la tentación se ha ido debilitando y su voluntad se ha ido robusteciendo.



     Si fracasan con pastillas o las gotas para no beber, bien porque el enfermo beba aunque se ponga malo, bien porque el enfermo no sea capaz de hacer ni el mínimo esfuerzo que representa tomar unas pastillas o unas gotas (porque de ese modo, naturalmente, puede beber), entonces hay que empezar el tratamiento por el escalón más bajo".

     Se trata de dos medicamentos con pocos efectos secundarios y bastante bien tolerados.

     Pero en caso de que la persona beba alcohol mientras se esté medicando puede experimentar alguno de los siguientes síntomas: Efecto semáforo: Vasodilatación, Taquicardia, Nauseas, Sudoración, Mareos, Dolor precordial, Pérdida de conocimiento, etc...

     La efectividad de este tipo de tratamiento se basa en la ayuda que su efecto molesto proporciona a la persona que le cuesta dejar de beber, ya que se vuelve consciente de que mezclar alcohol con la medicación la va a provocar síntomas, disuadiéndolo en su intento de consumir.

     Es conveniente, dada las características de este tipo de medicación, que sea tutelada por algún familiar, amigo... y que se dé siempre con el conocimiento y autorización de la persona que vaya a tomarlo. No hay que darlo nunca si el paciente no es consciente de su toma.

     En el dilema ¿gotas o pastillas?, comentar que el mecanismo de acción es igual y se utilizará lo que el médico estime conveniente, teniendo en cuenta y también lo que sea más cómodo y adecuado para el paciente.

     A veces se puede utilizar otra medicación para ayudar a la persona a mentener la abstinencia. En los últimos años han aparecido nuevos fármacos que disminuyen la ansiedad, el deseo de beber o la impulsividad
hacia el consumo de bebidas alcohólicas.

     Por eso, es importante explicar al médico que nos trate, cómo nos encontramos, ya que si él estima oportuno y no hay incompatibilidades con estos fármacos, puede resultar más fácil dejar de beber o incluso mantener la abstinencia.

     Lo importante es confiar en los profesionales, así conseguiremos que la mejoría sea en todos los sentidos.

La terapia:
     En ocasiones, dejar de beber no resulta demasiado difícil, pero la dificultad aparece en mantener la abstinencia a lo largo del tiempo.

     Y es que no es suficiente con dejar de beber. La persona debe cambiar costumbres, hábitos, conductas y a veces la forma de entender algunas cosas y responder a ellas.

     Desde hace casi 100 años se sabe que además de la medicación, resulta muy importante tratar de facilitar ese tipo de cambios en la persona y par conseguirlo la mejor forma es la terapia, la psicoterapia, individual, de pareja, familiar o de grupo, dependiendo de las necesidades y características de la persona.

     El caso será facilitar a la persona un mejor conocimiento de su enfermedad, de lo que le ha ocurrido y le está ocurriendo. Incluso que aprenda a conocerse a sí mismo, y por medio del conocimiento, empezar a trabajar los cambios a realizar para mantenerse abstinente, mejorar lo negativo y ser mejor persona en definitiva.

3ª. Reinserción:
     Las personas que beben, no solo pierden la salud, pierden también los amigos, el trabajo, la familia y en ocasiones por los problemas económicos incluso la vivienda.

     Otros, pueden haber tenido problemas con la justicia, a consecuencia de lo "mal que les sienta la bebida", lo que ha provocado peleas, riñas o que conduzcan bajo los efectos del alcohol.

     La sociedad rechaza este tipo de comportamientos, pero también la persona se rechaza a ella misma, se aísla y cuando deja de beber empieza a ser consciente de todo lo que ha perdido.

     La reinserción consiste principalmente en reintegrarse en la sociedad, en el barrio, con lo vecinos, volver a ser aceptado y querido por la familia o los compañeros de trabajo, volver a ser al fin y al cabo una persona respetuosa y respetable.

     Existen en muchos municipios, recursos para cumplir estos objetivos, hay que hablar con la trabajadora social y ponerse manos a la obra.

     Pero también la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados, será una pieza fundamental. Participando en actividades, dejando que los demás ayuden al más nuevo, al que tiene necesidades, y cuando uno se recupera, ayudando a los demás.

     Nadie debería dejar de beber sin más, la abstinencia debe ser el medio par lograr ser la persona que uno fue, o mejor, la que debería haber sido, una PERSONA en mayúsculas.

jueves, 2 de febrero de 2012

Consecuencias del alcoholismo.


  La mayoría de enfermedades producen malestar organismo, sobre todo físico, algunas enfermedades pueden presentarse  como padecimientos psicológicos.    

     La característica fundamental del alcoholismo es que las complicaciones que aporte, serán tanto físicas, como psicológicas y sociales.

     Si la Organización Mundial de la Salud (OMS), dice que la enfermedad es el desequilibrio bio-psico-social de la persona, el alcoholismo cumple todos los aspectos.


Veamos:

Fisicas.
     Las consecuencias físicas ocasionadas por el alcohol, probablemente afecten a todo el cuerpo pues todo él está expuesto a enfermar.

     Desde que el alcohol se ingiere por la boca y pasa por el esófago, estómago y se absorbe en el intestino delgado, está provocando molestias, ya que puede irritar la mucosa de todo el aparato digestivo. Pero cuando se absorbe pasa a sangre y de la sangre al sistema nervioso.

     Se metaboliza, es decir se degrada, para ser eliminado en el hígado, se elimina por los riñones y finalmente se vierte al exterior por la orina en forma de una sustancia parecida a la acetona.

     Luego, aparato digestivo, sangre, sistema nervioso, hígado, riñones, etc... pueden terminar dañados.

     La enfermedad que más se conoce, como consecuencia del abuso de alcohol, es lo que provoca en el hígado en forma de hígado graso, hepatitis o cirrosis, ya que el 90 % del alcohol pasará por el hígado para ser eliminado.

     Lo que sabemos es que a mayores cantidades y mayor tiempo de consumos, mayor gravedad en la aparición de enfermedades.

     Asusta la cirrosis, y es que es el grado más grave de afectación del hígado, una parte importante del hígado va a dejar de funcionar para siempre, no se puede recuperar. Pero se puede detener el avance de la enfermedad.

     Ahora bien, para tratar cualquiera de las consecuencias físicas, el primer paso es siempre la abstinencia. De este modo se podrá recuperar todo lo posible y evitar que vuelva a aparecer el daño o que este se complique aún más.

Psicológicas.
     Si como hemos dicho, el alcohol pasa al Sistema Nervioso Central, va a provocar una serie de efectos en el funcionamiento del cerebro y por ello en la manera de actuar de la persona. En pequeñas cantidades actúa como un euforizante y provoca irritabilidad en la persona, pero realmente el alcohol es un depresor que además desinhibe algunos comportamientos, por ese motivo una persona bebida, pierde el contro, la vergüenza, el sentido del ridículo y la compostura. Termina haciendo barbaridades.

     Desde estos cambios de conducta, hasta la aparición de comportamientos anómalos, violencia, agresividad, tristeza, ansiedad, depresión o aparición de cuadros psiquiátricos más graves; van a conformar un grupo de alteraciones psicológicas que puede sufrir el bebedor.

     Muchas de ellas tratables si se deja de beber, otras con mal pronóstico, pero todas ellas nefastas si se sigue bebiendo.

     Sabemos por ejemplo que la probabilidad de suicidio entre los alcohólicos triplica las cifras con respecto a la población general.

Sociales.
     Como consecuencia del daño global de la persona, el alcohólico va perdiendo amigos, trabajo y familia.

     Su deterioro puede ser tan elevado que se quede sin nada y sin nadie y que la sociedad, que al principio le reía las gracias, termine por rechazarlo. Además pueden aparecer implicaciones de tipo legal en relación a peleas, conducción o comisión de algún delito.

     Con esta perspectiva no es de extrañar que para el mejor tratamiento se requiera la ayuda de familiares, alcohólicos rehabilitados, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y a veces incluso abogados.

sábado, 28 de enero de 2012

Enlaces de interés para jóvenes y no tan jóvenes.



     En estos enlaces que os dejamos podréis comprender de forma sencilla y amena lo que son las adicciones y el desarrollo de las mismas. Y es que no hay nada mejor para luchar contra las drogas que la información.


- El cerebro es como una ciudad: .................................................... http://www.ffis.es/consalud/1.html

- ¿Qué es una droga?: ..................................................................... http://www.ffis.es/consalud/2.html

- Las drogas actúan sobre el cerebro: .............................................. http://www.ffis.es/consalud/3.html

- El sistema límbico: Premio o castigo: .............................................. http://www.ffis.es/consalud/4.html

- Las neuronas: Un tesoro de más de 100.000 millones: .................... http://www.ffis.es/consalud/5.html

- ¿Cómo funciona el cerebro?: ......................................................... http://www.ffis.es/consalud/6.html

- Los neurotrasmisores: Inhividores o excitadores de neuronas: ......... http://www.ffis.es/consalud/7.html

- ¿Cómo actúan las drogas?: ........................................................... http://www.ffis.es/consalud/8.html

- Tipos de drogas: ............................................................................ http://www.ffis.es/consalud/9.html

- ¿Todas las drogas tienen la misma capacidad de adicción?: ............. http://www.ffis.es/consalud/10.html

- ¿Qué es la drogodependencia?: ...................................................... http://www.ffis.es/consalud/11.html

- Dependencia social: ........................................................................ http://www.ffis.es/consalud/12.html

- ¿Porqué hay personas que se enganchan antes que otras?: ............... http://www.ffis.es/consalud/13.html

- ¿Porqué se recae con tanta facilidad?: ............................................. http://www.ffis.es/consalud/14.html

- ¿Hay drogas legales e ilegales?: ....................................................... http://www.ffis.es/consalud/15.html

- ¿Hay drogas duras y blandas?: ........................................................ http://www.ffis.es/consalud/16.html

- Formas de consumo: ....................................................................... http://www.ffis.es/consalud/17.html

- Consecuencias sociales del consumo de drogas: ............................... http://www.ffis.es/consalud/18.html

- Acciones de las distintas drogas: ...................................................... http://www.ffis.es/consalud/19.html

- Factores que influyen para iniciarse en las drogas: ............................. http://www.ffis.es/consalud/20.html

- Prevenir el consumo de drogas: ........................................................ http://www.ffis.es/consalud/21.html

- Conclusiones: ................................................................................... http://www.ffis.es/consalud/22.html

- Cuestionario: Factores de riesgo de la dependencia a las drogas: ....... http://www.ffis.es/consalud/23.html

Fuente: ( FFIS de la Región de Murcia. )


miércoles, 25 de enero de 2012

Conociendo el alcohol.


El alcohol es una sustancia producto de la fermentación de los hidratos de carbono (azúcares) que tienen las frutas, cereales... Si se consume, actúa muy específicamente sobre el sistema nervioso central (cerebro) y por lo tanto puede producir una serie de efectos que alteran las funciones mentales relacionadas con la memoria, la conducta o la coordinación motriz.

En la cultura occidental el consumo de bebidas alcohólicas está presente en la mayoría de los actos cotidianos, se bebe en cualquier comida, fiesta y celebración.

Llevamos más de 10.000 años consumiendo alcohol, desde el primer hidromiel del hombre primitivo, pasando por el vino y la cerveza desde tiempos de los Egipcios y posteriormente en la cultura Griega y Romana.

No obstante, siempre se ha sabido que el abuso causaba problemas, que era perjudicial para la salud.