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domingo, 10 de marzo de 2013

Soy alcohólico rehabilitado

     Antes de reconocerme como enfermo alcohólico y aceptar la enfermedad. yo era de las personas que sabía que bebía mucho, en exceso, que era un gran consumidor de alcohol, pero que no tenía ningún problema con el alcohol puesto que no me afectaba ni en mis trabajos ni en mi familia, ya que aguantaba mucho pues que no llegaba a embriagarme casi nunca, tan solo en algunas ocasiones llegaba un poco más bebido que de costumbre y cuando llegaba a casa, daba las buenas noches y me metía directamente en la cama, sin molestar a nadie.


     Pero detrás de esta farsa, hoy reconozco que cada día nada más levantarme necesitaba beber y así lo hacía durante todo el día, sin apenas comer pues con el alcohol me bastaba, hasta llegar a casa por la noche y dirigirme a la cama y esperar que llegase el día siguiente donde se volvería a repetir el mismo patrón de conducta. Así un día tras otro, durante años. (Esa era mi normalidad). El desentenderme de los asuntos del hogar y de mis hijos, de los problemas normales de cada día.

     Para mi, como para cualquier otro enfermo alcohólico que todavía no tenga reconocida su enfermedad, los verdaderamente alcohólicos son aquellos otros, que a diferencia nuestra, que tenemos nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades, ellos, los que se encuentran solos, consumiendo alcohol barato en cualquier rincón, mal vestidos y sucios, mal mirados por todos, son los alcohólicos. Como si estas personas no hubieran estado en la misma situación que en la que estamos nosotros, pero que han seguido consumiendo hasta llegar al lugar donde se encuentran y donde sin duda llegaríamos nosotros si no paramos de consumir. Pero aún así, para ellos, si no han sabido reconocerse enfermos alcohólicos, verán a los que estén peor que ellos, como los verdaderos alcohólicos. Y la verdad es que tan alcohólicos somos unos como otros, pues lo que nos define como tales es la incapacidad de parar de consumir.


martes, 16 de octubre de 2012

Alcoholismo en la mujer.

     Aún siendo la enfermedad alcohólica la misma en hombres y mujeres y compartir muchas características comunes, hay aspectos diferenciales que es conveniente conocer.

     Tradicionalmente el hombre ha consumido alcohol en más cantidad y de mayor graduación que la mujer, motivado en parte por la función maternal que esta tiene y por un código de moral más rígido que ha logrado reducir el consumo en el sexo femenino, al menos hasta hace relativamente pocos años, pues el alcoholismo femenino ha ido en aumento, como lo ha hecho el consumo, motivado principalmente por la liberación de los tabúes y frenos sociales, por la mayor libertad individual de la mujer y su incorporación a la vida laboral y profesional, lo que les proporciona una mayor independencia.

     La edad de comienzo del consumo abusivo del alcohol en la mujer está entre los 30-40 años y a diferencia con los varones, desarrolla la enfermedad después de contraer matrimonio o de una unión sentimental.

     En el comienzo más tardío en la mujer alcohólica, interviene el aprendizaje, que lo hace más tarde y como método de cambiar su mundo íntimo (baja autoestima, preocupación excesiva por no estar a la altura de asumir un papel en la sociedad...) por lo que su forma de beber la canaliza desde el secretismo y la clandestinidad,

     La mujer tolera peor que el hombre el alcohol, lo que por un lado le puede reportar un beneficio protector contra el consumo abusivo. Y que lo tolere peor se debe principalmente a una peor metabolización que en el  hombre y a la mayor presencia de tejido graso en su organismo que provoca un mayor efecto del alcohol.

lunes, 15 de octubre de 2012

Consumo de alcohol y juventud.

     Por desgracia el problema del alcohol y otras sustancias en nuestra juventud, se ha disparado en los últimos tiempos, representando al día de hoy el mayor problema de salud durante esta etapa de la vida (como primera causa de muerte entre jóvenes figura los accidentes de conducción bajo los efectos del alcohol y como segunda causa el suicidio).

     Son muchos los jóvenes que de inician en el consumo a muy temprana edad, y lo hacen con el pretexto de sentirse más seguros y desinhibidos con el grupo, lo que junto a la falta de principios éticos y al mayor nivel económico de las familias y mayor permisibilidad de la sociedad con el consumo de bebidas embriagantes, facilitan el consumo cada vez a edades más tempranas. 

     La cultura del alcohol en la juventud, hace que su consumo sea el principal referente a la hora de salir a divertirse (viene a ser como que sin alcohol no hay diversión) y lo hacen de una manera irreflexiva (unos beben porque los otros también beben).


     La primera embriaguez viene a producirse entre los 15-16 años, y a los 16 años la práctica totalidad de jóvenes ya han probado en alguna ocasión el alcohol. El consumo habitual se suele producir en la calle y en grupo, no relacionado con la comida, y se hace de manera copiosa y muy rápidamente. Se suelen ingerir mezclas de licores combinados con refrescos de cola, limón, naranja, etc.

     Como se ha dicho, la forma de beber habitual de los jóvenes es hacerlo en grupo, por lo que el adolescente que no bebe, queda marginado y autoexcluido, puesto que no encaja con la forma que tienen el resto de componentes del grupo de actuar y pensar. Se irá y le irán alejando paulatinamente.

     En otras ocasiones también hemos comentado la mayor capacidad de "enganche" a las sustancias adictiva de las personas más jóvenes, al no contar con las suficientes defensas físicas y psíquicas. Como consecuencia de esta mayor vulnerabilidad, a estas edades es muy posible que se den casos de coma etílico, que ha de ser tratado por especialistas médicos.  Si por debajo de los 16 años la causa más frecuente de intoxicación aguda es la bebida, entre los 16 y 24 años la causa ha de buscarse en sustancias psicótropas unidas al alcohol (alcohol, marihuana y cocaína).

     En la Asociación vemos como una invisible división generacional en donde los más jóvenes son politoxicómanos donde se han ido mezclando diversas sustancias, mientras los de más edad son consumidores de alcohol y tabaco (y mantienen que no son adictos a otros tóxicos porque en su época se desconocían esas otras sustancias o no eran de fácil acceso).

sábado, 29 de septiembre de 2012

Fases del alcoholismo. II



     Durante la  fase crucial o crítica se desarrolla la enfermedad y se inicia con la necesidad de beber y caso de no tomar las medidas para la abstinencia, al final nos llevará a la cárcel, al manicomio o al cementerio.

     A diferencia del bebedor social, el bebedor alcohólico el deseo irresistible una vez que prueba la bebida le hace imposible el detenerse hasta que por la (8) perdida de control que ejercía sobre el alcohol llega a la embriaguez.

     Comienza un proceso por el que intentará (9) racionalizar el comportamiento como bebedor, justificando todas y cada una de sus nuevas borracheras, para lo que no dudará en acudir a la mentira.

     Los problemas que le acarrea ya su conducta adictiva hace que su entorno más cercano (familia, trabajo, amigos...) le lleva a fuertes (10) presiones sociales que con excusas intentará limar.

     Cuando las excusas ya no les vale porque no le creen y empieza a perder todo aquello que tenía, comienzan a darse más importancia y a crearse (11) ilusiones de grandeza, donde es más que nadie.

     Comienza a culpar de todo lo que le ocurre a los demás, desarrollando una (12) conducta hostil hacia todos aquellos a los que cree responsables de sus males.

     Descubre que todo en él ha cambiado y crece en el  un (13) remordimiento persistente, haciéndole reflexionar sobre esa sensación de culpa.

     Ese malestar interior, unido a las presiones sociales, le lleva a tomar la decisión de dejar la bebida y lo hace por (14) periodos de abstinencia total que durarán más o menos, pero de nuevo volverá a beber.

     Comprende que le es imposible dejar de beber e intenta beber de otra manera (15) modificando sus hábitos de beber, no reconociendo que no es dueño de su voluntad.

     Comprueba que sufre el (16) abandono de sus amistades pero que no puede prescindir del alcohol, pues trata de controlarlo pero le es imposible.

     Los acontecimientos les superan una y otra vez y al igual que pierde sus amistades la (17) pérdida de empleo no se hace esperar y esa desesperación lo incita más a beber.

     La vida ya no la entiende sin el alcohol, es lo más importante de su vida, más que el trabajo, los amigos, la familia y uno mismo. Es la (18) subordinación completa al alcohol, es su esclavo.

     A medida que la enfermedad alcohólica aumenta, la atención al alcohol es mayor, ya nada le interesa fuera del consumo, se ha creado una (19) apatía hacia otros intereses externos, más allá del alcohol.

     Se comienza a separar de aquellas personas que no beben, (20) reinterpretando sus relaciones interpersonales, rodeándose de personas que como él han hecho del alcohol su forma de vida.

     Llega a verse como una persona desgraciada, humillado en su trabajo, por sus amigos y familia, con una salud quebrada, es una fase de (21) marcada conmiseración de sí mismo, que le incita a seguir consumiendo.

     Tan acosado se siente dentro de su entorno que supone que cambiando de ambiente su vida dará un vuelco y podrá poner fín a sus problemas con el alcohol por lo que planeará (22) fugas geográfica, ya sean reales o ficticias. Pero el problema no desaparecerá.

     En la familia del enfermo alcohólico se produce un (23) cambio en las costumbres familiares, pues la conducta del enfermo les afecta en su relación con el entorno, al verse marcados como la familia del "borracho", también en su relación directa con el enfermo (falta de trabajo, gritos en el hogar, mala higuiene, problemas económicos, etc).

     La conmiseración que sufre llega a convertirse en (24) resentimientos irrazonables, puesto que ahora el odio se apodera de él y culpa de todos sus males a los demás y brotan sus peores sentimientos.

     Y llegados a este punto, lo que más le interesa es  (25) asegurar su abastecimiento de alcohol. por lo que hará todo lo posible porque no le falte, escondiéndolo en diferentes lugares, allá donde crea que esta seguro y le pueda hacer falta.

     Como ya he comentado, la bebida es lo más importante para el enfermo alcohólico, más también que la propia comida, pues toda su energía se verá consumida por el alcohol, por lo que se llega a una etapa en la que se (26) descuida la alimentación, lo que provoca carencias alimentarias y por ende serias enfermedades. 

     Es tal la dejadez en la que ha caído el enfermo, que pronto llegará la (27) primera hospitalización en la que se requiera servicios médicos y que no será la primera ni la única, pues seguirán tropezando en la misma piedra y las recaídas seguirán sucediéndose.

     Uno de los primeros síntomas del descuido al que se tiene sometido al organismo, es el descenso de la líbido, o  (28) disminución del impulso sexual y de fertilidad.

     Bien sea por la disminución de la líbido, la impotencia sexual o el tenso ambiente en el hogar, el enfermo llega a desarrollar unos (29) celos alcohólicos.

     La necesidad de la (30) bebida regular matutina motivada por el síndrome de abstinencia (temblores, ansiedad, debilidad, nauseas, etc.) obliga al enfermo alcohólico a comenzar el día, apenas levantarse, a ingerir alcohol para mitigar los síntomas del síndrome, incluso se despertará obligado a consumir.




Diferentes tipos de alcohólicos.

     Aún siendo el alcoholismo una enfermedad única, en la que su característica principal es la adicción al alcohol (pérdida de control e incapacidad de abstenerse), podemos especificar varios tipos de enfermos alcohólicos.


     Las diferencias entre alcohólicos son tantas que resultaría muy difícil el poder aglutinar todas y cada una de las formas de beber de un enfermo, al igual que los factores que concurren en la adicción (hay alcohólicos de todas las edades, razas, religiones, sexos, condición, social, económica, cultural...).


     De todas formas, hay algunas tipologías de alcoholismo bastante aceptadas, como la de Jellinek (1960), atendiendo a criterios de perdida de control e incapacidad de abstenerse. Según esta, cabría diferenciar entre los siguientes tipos:

     -   Alfa: Dependencia  puramente  sicológica,  sin signos del proceso progresivo  del  alcohol.  Aún   no  presenta   pérdida  de control ni de capacidad de abstención.
   -  Beta:  Presenta  complicaciones  de  salud   (cirrosis  hepática,  gastritis,  polineuritis...),  sin dependencia física  o  psicológica y sin sintomas de abstinencia.
   -  Gamma:  Existencia  de  dependencia  alcohólica, primeramente  psicológica y más adelante también física, y por lo tanto con pérdida de control sobre el alcohol. Deriva  a  una  progresión con complicaciones física, psiquicas, sociales y económicas.
   -  Delta: Con los mismos factores que la anterior, a los que hay que sumar una incapacidad de abstenerse. Grandes  consumos  de alcohol, con gran dependencia física. Grandes secuelas físicas, psiquicas, socio-económicas, etc.
    -  Epsilón: Se caracteriza por ser las ingestas episódicas,  donde  el consumidor puede estar tiempo sin tomar contacto con el alcohol.

sábado, 11 de agosto de 2012

De la adicción a la dependencia.

    

      Con relativa facilidad confundimos adicción con dependencia, cuando en realidad se trata de dos situaciones totalmente diferenciadas.

   Mientras que la persona adicta es aquella que hace uso y abuso del alcohol de un modo incontrolado, buscando una "satisfacción" personal con episodios intermitentes de embriaguez; la persona dependiente lo hace como medio para evitar los efectos negativos que la carencia de alcohol le pueda provocar (temblores, ansiedad, alucinaciones...), lo que conocemos como síndrome de abstinencia.

     De tal forma podemos afirmar que en la gran mayoría de los casos es cuestión de tiempo que un enfermo adicto llegue a la condición de enfermo dependiente. En el caso del alcohol, este proceso tardará en llegar sobre los 10-15 años, dependiendo de varios factores (sexo, la edad de comienzo, cantidad y graduación...)

lunes, 16 de julio de 2012

Bebida alcohólica: Tipos.


   Se considera bebida alcohólica a toda aquella cuyo contenido en alcohol etítico sea un 1% o más, por lo tanto toda aquella bebida que contenga un indice de ese uno por ciento o mayor, es considerada "bebida alcohólica"



     Dependiendo de la proporción de alcohol con relación a litro de bebida alcohólica, podemos dividir esta en tres tipos básicamente: Fermentadas, Destiladas, Licores.



   -  Bebida alcohólica fermentada: Se obtiene mediante un proceso de fermentación, realizada por levaduras que transforman el azúcar que contiene el producto base (cebada-cerveza, uva-vino)  en alcoholes, cuyo porcentaje en ningún caso superará el 12 % o los 12º. Ejemplos son: Vino, cerveza, sidra...

   -  Bebida alcohólica destilada: Se obtiene mediante la destilación, esto es, eliminando mediante calor parte del agua que contiene la bebida alcohólica fermentada, aumentando, por evaporación, la graduación alcohólica. Ejemplos son: Brandy, ron, güisqui, ginebra...

   -  Licores: Se producen mediante el proceso de añadir al alcohol destilado, otros elementos, tales como agua, azúcar, extractos aromatizantes, colorantes... Ejemplos son: Anís, crèmes, cherry...

     Últimamente se han dado a conocer bebidas alcohólicas de diseño, cuyo contenido y presentación hace pensar a los adolescentes (a quienes va dirigido), como un producto inocuo, presentando estas bebidas con un sabor agradable y un diseño juvenil, pero con un contenido alcohólico que van desde los 3º a los 20º.

     Especial interés debemos hacer en las denominadas bebidas "sin alcohol", con menos de 1º, pero cuyos componentes y presentación son iguales a los originales, con sabor idéntico. Y recalco lo de especial interés porque sabemos lo que estas bebidas son capaces de provocar en los que un día decidimos dejar de beber

     Dice D. Francisco Alonso-Fernández en su libro "Los Secretos Del Alcoholísmo":

          "La experiencia ha demostrado que las bebidas hechas populares como bebidas sin alcohol aportan a los alcohólicos en fase de abstinencia una fuerte incitación, por su sabor y su presentación, para retornar al consumo de la bebida alcohólica. El producto sin alcohol constituye muchas veces un trampolín para generar una reaída en el producto con alcohol."

martes, 10 de julio de 2012

¿Cómo iniciar el tratamiento?



     Cuando hemos decidido romper con la adicción, hemos de iniciar un proceso en el que el primer paso es hacer frente al síndrome de abstinencia, un proceso del que ya hemos hablado y en el que se trata de superar los síntomas habituales cuando dejamos una sustancia de la que dependemos física y psíquicamente (recordemos a un bebé al que se le suspende el uso del chupete y de las protestas en forma de llanto que ocasiona). Una vez superado este paso, se ha de tratar la adicción a la droga haciendo uso de fármacos y terapias psicológicas para lograr la deshabituación a la sustancia.

     Estos tratamientos, encaminados a romper con el hábito del consumo, son aspectos fundamentales de un proceso terapéutico global, que nos ha de llevar al hecho de romper de una forma continuada con el consumo de alcohol y/o otras sustancias adictivas.

     El uso de medicamentos puede ayudar a restablecer la función normal del cerebro y a prevenir las recaídas (no deseables, pero que entran dentro del proceso terapéutico) y a disminuir el deseo de consumo durante el proceso de deshabituación. Actualmente hay medicación para tratar la adicción a los opiáceos y al tabaco, y en proceso otros para los estimulantes y el cannabis, además de revulsivos para el alcohol que provocan malestar a la persona que tomando estos medicamentos, ingieren alcohol.

     Por último una vez superadas síndrome de abstinencia y deshabituación, el siguiente paso es la ayuda al paciente, mediante terapias de grupo de autoayuda, a afrontar la vida sin el alcohol o aquellas otras sustancias a las que era adicto.

     Resumiendo, las fases de este proceso de rehabilitación, consiste en:

      -   Acogida. Donde se trata de reforzar la motivación del paciente, dándole información y resolviendo las dudas que pueda albergar tanto a él como a su familia.

   -  Valoración  Se evalúan los rasgos del individuo (historia toxicológica, diagnósticos médicos, psicológico y social, carencias y necesidades...) y su entorno (recursos con los que cuenta, medio en que se mueve...)  que puedan ser relevantes para su tratamiento.

    -   Desintoxicación. Superación del síndrome de abstinencia (entre 7 y 21 días), sin riesgo para el paciente. Tratamiento fármaco-psicológico para evitar recaídas en el consumo.

    -   Deshabituación. El proceso más largo y difícil (pero también el más bonito), con el objetivo de superar la dependencia psíquica, puesto que la física después del proceso anterior desaparece, en el que se aprende a vivir sin alcohol, con un cambio de estilo de vida, afrontando las dificultades que han de venir, ayudándonos a ser mejores personas con nosotros y con los demás.

jueves, 21 de junio de 2012

Síndrome de abstinencia.

     El síndrome de abstinencia son los síntomas que se experimentan al dejar de consumir una sustancia adictiva como es el alcohol. Estos síntomas varían dependiendo del tiempo y la sustancias que hayamos tomado, así una persona que no haya consumido por ejemplo alcohol durante un tiempo largo y no esté "enganchada" a él, muy difícilmente sentirá síntomas de abstinencia, por el contrario si la persona que intenta dejar el alcohol, es un consumidor habitual y es una persona dependiente, rápidamente notará los síntomas.

     Ciñéndonos al alcohol, los síntomas del síndrome de abstinencia pueden ser desde leves a graves, llegando hasta poder provocar la muerte.


     Una vez transcurridas entre 12 y 24 horas sin haber consumido nada de alcohol, empezamos a notar temblores, escalofríos, dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga, depresión, ansiedad... En casos de bebedores que han abusado de la sustancia durante mucho tiempo y han ingerido gran cantidad de etanol, se puede llegar a producir un delírium tremens después de entre 2 y 10 días después de haber dejado el consumo, siendo especialmente grave, puesto que puede (en caso de no ser tratado correctamente) llevar a la muerte a quien lo sufre, por lo que siempre se debe recordar que aquellos grandes bebedores que quieran dejar de beber por su cuenta o bien por haber sufrido algún percance traumático, deben acudir a su médico a explicarle lo que al enfermo le sucede.


     El delírium tremens es el evento más grave de lo que conocemos como síndrome de abstinencia, y durante su proceso el enfermo se muestra confuso, con sudoración, fiebre, convulsiones y alucinaciones. Una vez superado este proceso, si hay carencias vitamínicas (algo habitual en el  enfermo alcohólico), se pueden sufrir el conocido como síndrome Korsakoff (alteración severa de la memoria reciente).

     Desde la Asociación, siempre pedimos a quienes nos visitan solicitando ayuda para dejar de beber, que lo primero que debe hacer el enfermo es visitar a su médico, para evitar que la abstinencia no provoque problemas de salud más graves, proporcionando al paciente medicación adecuada para paliar los síntomas que hemos descrito.

      


lunes, 21 de mayo de 2012

Otras drogas de síntesis. II





     La gamma-hidroxibutírico: Más conocida por sus siglas GHB o éxtasis líquido, es un potente depresor del SNC y su consumo produce una subida temporal de dopamina en el cerebro, haciendo que las personas se sientan mejor y más alertas. Los efectos en el organismo dependerá de la dosis, ya que dependiendo de la concentración se activarán distintos receptores.

     A pesar del nombre que recibe como "éxtasis líquido", nada tiene que ver con este, pues como ya hemos visto, el éxtasis es un derivado de la anfetamina mientras el GHB es un componente natural del metabolismo de los mamíferos. Su consumo se hace generalmente vía oral mezclado con agua, por lo que la dosis, la pureza  y la química del cuerpo hace que sus efectos sean muy diferentes de unas veces a otras, además de la propiedad de interacción con otras sustancias depresoras del SNC, como el alcohol, somníferos, sedantes, etc. potenciando sus efectos mutuamente. 

     Su absorción es muy rápida, alcanzando su máxima concentración en sangre a la media hora y sus efectos en el organismo son muy breves (entre 60 y 90 minutos); se elimina principalmente por el hígado de forma muy rápida pues a las 6 horas no queda rastro en sangre y a las 12 queda eliminada en la orina.

     Los primeros síntomas pueden consistir en somnolencia, hipotonía (disminucion del tono muscular), confusión, cefalea y desequilibrio, para evolucionar hacia depresión respiratoria severa, delirios, alucinaciones y coma.



sábado, 21 de abril de 2012

Cocaína.

     Esta es sin duda una de las drogas más adictivas y peligrosas de las que se conocen. Se trata de un potente estimulador del SNC (Sistema Nervioso Central) que se obtiene a partir del procesamiento químico de las hojas de una planta llamada "erythroxylum coca", que son cultivadas en América del Sur (Bolivia, Colombia, Perú y el norte de Argentina) principalmente.

     Para la elaboración y consumo de la cocaína, se conocen diferentes métodos y preparaciones:

  - Cocaína en polvo, que es como se vende usualmente en la calle, en forma de un polvo blanco, fino y cristalino; su consumo generalmente es esnifado por la nariz, aunque también se usa inyectada en vena.
  - Pasta de coca, que es el producto intermedio en la fabricación del clorhidrato de cacaína y se consume fumado dentro de cigarros de marihuana o de tabaco. Este consumo conlleva graves problemas para la salud, principalmente para el aparato respiratorio, debido a las impurezas y adulteraciones.
  - Crack o cocaína base, esta sustancia puede presentarse de diversas forma, como gránulos blancos o trozos de mármol, que se convierte en polvo al apretarlo con los dedos, su consumo se realiza fumado en pipa de cristal. Es una de las formas de consumo más adictivas y peligrosas.

                                   

jueves, 12 de abril de 2012

Efectos del cannabis en el organismo.

     Tras la inmediata ingesta del cannabis en cualquiera de sus formas: fumado, inhalado, comido, etc., los efectos de este en el organismo se produce casi al instante, pues se activa el sistema endógeno de forma artificial, alterando muchas de las funciones que este desarrolla, (la memoria, el dolor, la reproducción y coordinación motora...).

     Así cuando se consume el cannabis, los primeros síntomas serán sequedad de boca, enrojecimiento ocular, taquicardia, descoordinación de movimientos (empeoramiento del tiempo de reacción), risa incontrolada, somnolencia, alteración de la memoria, de la atención y de la concentración, percepción distorsionada, etc.

     El uso del cannabis puede provocar problemas de adicción a largo plazo, pudiendo producir a determinadas dosis psicosis tóxica, alucinaciones, ataques de pánico con una alteración completa de la personalidad. Con respecto a la aparición de trastornos mentales como depresión y ansiedad, está comprobado que los consumidores diarios tienen 5 veces más posibilidades de desarrollarlos que los no consumidores y los consumidores de fines de semana, el doble de posibilidades.

     Durante el embarazo, puede provocar alteraciones de tipo nervioso y alteraciones visuales en los bebés que han sido expuestos a esta sustancia durante su gestación.

     También hay que destacar el potencial terapéutico del cannabis, fundamentalmente para el tratamiento de vómitos y náuseas secundarios al tratamiento de quimioterapia en enfermedades como el cáncer, glaucoma y asma; también asociados como estimulante al apetito en Sida y al tratamiento del dolor en la esclerosis múltiple.

jueves, 15 de marzo de 2012

Primeras Consecuencias Del Tabaquismo.


     El fumar un cigarrillo nos está exponiendo a numerosas sustancias nocivas para la salud, además de crearnos una dependencia casi sin darnos cuenta, debido al alto poder adictivo de la nicotina.

     Al poco tiempo de iniciarnos en el consumo empezarán a producirse las primeras alteraciones poco deseables:



     - Cansancio debido al monóxido de carbono, que daña al sistema vascular y disminuye el   transporte de oxígeno.
     - Dolor y pesadez en la cabeza.
     - Ronquera e irritación de garganta.
     - Tos (típica del fumador).
     - Dolor torácico.
     - Disminución de la capacidad pulmonar, provocando mayor número de infecciones, gripes...
     - En los jóvenes, retrasa el nivel de crecimiento.
     - En la mujer, si además usa píldora anticonceptivas, se aumentan los riesgos de trombosis, envejecimiento de los tejidos con formación de arrugas debido a la resequedad de la piel.
     - Dientes amarillentos y manchados, infecciones y caries dentales.
     - Mal aliento y mal olor corporal por impregnación.
     - Manchas amarillentas en unas y dedos.
     - Alteración hormonal (las fumadoras llegan antes a la menopausia que las no fumadoras).
     - Pérdida de apetito y náuseas.

Con un poquito de humos, quiero decir humor: http://www.youtube.com/watch?v=7LkcDQDGiZE&feature=related