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martes, 21 de enero de 2014

Nuevos medicamentos para facilitar la abstinencia.


     Se llama nalmefeno  ("Selincro", nombre  comercial) y ha sido autorizado por la Agencia Europea del Medicamento. Se trata del primer tratamiento para la reducción del consumo de alcohol en enfermos alcohólicos.

     A diferencia de los medicamentos actualmente utilizados en el tratamiento del alcoholismo, cuyo objetivo es la abstinencia completa, pues se tratan de revulsivos del alcohol, lo que hará que sintamos un profundo malestar nada más probar el alcohol, este nuevo medicamento, nos ofrece la posibilidad de tener más capacidad de control sobre el consumo, pues la satisfación que el enfermo tiene al ingerir su bebida es menor.


     ¿Quiere esto decir que el enfermo alcohólico dejará de serlo?. Evidentemente no, pues lo primero para reducir el consumo es que la persona quiera reducirlo y este nuevo fármaco le permitirá un proceso de transición menos traumático hacia la abstinencia, y atraer a las asociaciones de alcohólicos y demás centros de atención a personas en un principio reticentes al abandono de esta adicción, por la dificultad que encierra.

sábado, 9 de marzo de 2013

La dificultad de reconocerse alcohólico.

     En la casi totalidad de ocasiones, las personas que acuden a la Asociación solicitando ayuda o información, no son capaces de poner nombre a la grave enfermedad que padecen, a pesar de los evidentes síntomas que presentan. Dirán, en el mejor de los casos, que beben mucho, que la familia le ha pedido que viniera a informarse, que ha pasado por su centro de salud y le han dado la dirección o el teléfono de nuestra Asociación, etc.


     Pues bien, esta grave enfermedad que padece se llama alcoholismo y consiste en una dependencia física y psíquica a una sustancia llamada alcohol.


     En la recepción que hacemos de las personas que nos visitan solicitando ayuda, nos presentamos como enfermos alcohólicos rehabilitados o enfermos alcohólicos en abstinencia, lo que seguramente por primera vez haga que la persona se enfrente a esta palabra "maldita" pronunciada por una persona que no se avergüenza de reconocer su enfermedad y ponerle nombre.

     Una vez trascurrido cierto tiempo en terapia, comienza a asimilar la enfermedad que padece, al encontrarse con personas que como él, tiene unos síntomas comunes y comunes con el resto de enfermos alcohólicos. Poco a poco asimila la palabra "alcohólico" con enfermedad, en lugar de hacerlo como la mayoría de aquellas personas que desconoce lo que es el alcoholismo, que lo relacionan con personas viciosas, degeneradas, sinvergüenzas, vagos, egoístas... y en el caso de la mujer alcohólica lo relacionan con cosas aún peores.

     Así, más pronto que tarde, descubrirá que es una persona enferma, adicta a una sustancia llamada alcohol, y que es posible recuperar la salud mediante la abstinencia, que la abstinencia le proporciona salud física y mental a él, a su familia y a su entorno. A partir de ese momento la tarea del enfermo alcohólico no será otra que la de mantener su abstinencia sobre todas las cosas puesto que sin ella volveremos a enfermar y haremos enfermar a los demás. Debemos aprender a vivir sin alcohol.

     Y como dice nuestro compañero y amigo Juan (el de más edad en nuestra Asociación), La abstinencia hay que mimarla.







martes, 26 de febrero de 2013

Tiempo De Esperanza.

     A pesar que la enfermedad del alcoholismo es crónica y progresiva, que afecta tanto al enfermo como a la familia (que también enferma), hemos de reconocer que con un cambio de actitud es posible la recuperación que nos permita el disfrutar plenamente de la vida, con sus dificultades y sus buenos momentos.

     Nunca es tarde para abandonar la adicción, aunque es obvio que cuanto más tiempo trascurra, tanto más ardua nos resultará la tarea, pero siempre habrá una pequeña rendija por la que podremos encontrar un pequeño rayo de luz que se nos abra, pero que deberemos querer buscarla para hallarla y después aferrarnos a ella más que otra cosa en este mundo.

     Y es que cuando decimos que la abstinencia es lo que debe tener la máxima prioridad en nuestras vidas, lo hacemos sabiendo que una vez la hemos perdido, perdemos todo lo demás (dignidad, respeto, familia, salud, trabajo...). Por lo tanto desde aquí he de animar a todos/as los que sufrimos de esta terrible enfermedad, diciendo que de las adicciones se sale y se puede vivir una vida plena, que junto a vosotros cada día pasa al lado alguien que ha sabido superar su adicción, que cambió una pesadilla por una realidad (mejor o peor, pero en definitiva una realidad) en la que somos nosotros quienes tomamos las riendas y gobernamos nuestra vida.

     Encontremos ese haz de luz que se nos muestra y pidamos ayuda, porque ahí es donde podremos encontrar la libertad de decidir, la misma libertad de la que carecemos cuando estamos consumiendo.




     Ánimo, soliciten ayuda y aférrense a la vida.



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sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Cómo desde la familia podemos ayudar al enfermo alcohólico?. (I)

     En numerosas ocasiones, en la Asociación se nos presenta esta pregunta por parte de la familia : ¿Qué podemos hacer por mi familiar que es alcohólico?


     Debemos recordar que el alcoholismo no es una enfermedad que afecte a un solo individuo, pues de la misma manera que afecta a quien directamente lo consume, también la familia en su conjunto se ve afectada, al igual que el conjunto de la sociedad (trabajo, amistades, salud, etc.).

     En ciertas ocasiones el enfermo alcohólico reconoce su problema e intenta buscar una solución acercándose a un centro de atención de alcoholismo o bien a su centro de salud, aunque en gran parte de las ocasiones  esto no sucede así , pues no son capaces de  reconocer su enfermedad y para ello recurrirá  a una serie de excusas que le sirvan para creerse su propia mentira  (bebo para relacionarme mejor,  son los nervios el motivo por el que bebo, no bebo tanto, otros beben más que yo, puedo dejarlo cuando quiera...)
Principalmente es la pareja la que viene solicitando ayuda o bien los hijos cuando estos son mayores preguntando de qué manera pueden logar que  ese ser querido deje su comportamiento alcohólico que está pudriendo la célula familiar desde dentro.

     El principal problema al que se debe enfrentar la familia de una persona alcohólica es que del alcoholismo, sólo puede salir el enfermo. Por mucho que se le amenace, se le esconda el dinero, la bebida de casa  o cualquier otra cosa que se nos ocurra, el alcohólico hará lo imposible por conseguir su bebida, pues en gran parte si no toda, su vida depende de su consumo.

     Como primera medida debería ser hablar con la persona aquejada de la enfermedad, por supuesto estando  sobria, alentándole desde el cariño de su forma de beber sin control y los perjuicios que esto ocasiona sobre el conjunto de la familia, informándole que se trata de una enfermedad que no ha deseado, pero que debe ser tratada, que no es un vicio y que mucha gente sufre su mismo problema y ha logrado salir de esa situación de deterioro. Muy posiblemente expondrá que él o ella no tienen ningún problema con el alcohol, que puede dejarlo cuando se lo proponga, etc. Algo que saben que es falso pero lo emplean como método de defensa para seguir consumiendo.

    

domingo, 4 de noviembre de 2012

Politoxicomanía.


     Si hasta hace unos años la norma con respecto a las adicciones era la del sujeto cuyo  principal consumo adictivo eran el alcohol, asociado con el tabaco, hoy en día es muy difícil encontrar enfermos que solo sean alcohólicos, debido al cambio la forma de consumo, pues ahora lo habitual es encontrarnos con personas que consumen varias sustancias a la vez, ya sea de forma combinada o sustitutiva.

     La tendencia actual, no es otra que la de servirse de una droga como preferida (mayoritariamente alcohol) y reservar el resto en función de su disponibilidad y precio. De esta manera se hace del alcohol la vía de acceso a las otras drogas, simultaneándose unas sustancias con otras.

     La interacción del alcohol con otras drogas, principalmente con hachís, marihuana y sobre todo cocaína, producen una potenciación de los efectos nocivos de las sustancias.


Entre los 14 y los 16 años.
Inicio en el consumo. Generalmente alcohol y/o cannabis

Entre los 17 y los 20 años.
Aumento en el consumo de alcohol. Consumo de estimulantes (Éxtasis) y cannabis.


Entre los 20 y los 25 años.
Sigue el aumento en el consumo de alcohol. Se incorpora el consumo de cocaína.
  
A partir de los 25 años.
Consumo y adicción al alcohol y cocaína. Consumo ocasional de cannabis y tranquilizantes.

A partir de los 30-40 años.
   Enfermo politoxicómano con dependencia al alcohol, cocaína y otras sustancias.



Patología Dual.



     En algunas ocasiones, durante las terapias, ha salido esta expresión y en no pocas ocasiones la gente desconoce lo que viene a significar.

     Hablamos de patología dual en aquellos casos es los que se asocian al menos una enfermedad mental a por lo menos una adicción (ejemplo: Depresión junto al consumo de alcohol y cocaína).

     Este nexo se da un una proporción bastante alta de consumidores de sustancias adictivas, principalmente la cocaína y el alcohol (62,7 % y 61,2 % respectivamente), siendo los trastornos mentales más frecuentes los de personalidad, el riesgo de suicidio y maniaco-depresivos.


     El patrón estándar sería el de un hombre de unos 37 años, soltero y con estudios primarios que conviven con sus padres y laboralmente activos.

     No se puede plantear el dilema si se llega a ser adicto a una sustancia por padecer algún trastorno psiquiátrico o viceversa, puesto que las drogas causan problemas mentales y también los problemas mentales llevan a las adicciones. Podríamos decir que son dos enfermedades en una sola, que haría necesaria la intervención conjunta de especialistas en salud mental y en drogodependencias.

     Según calcula la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2.020, el 75 % de los enfermos mentales crónicos, padecerán además de algún problema de adicción

viernes, 12 de octubre de 2012

Petición de ayuda.


 Sólo  tú  puedes  dejarlo               


  Pero  tú  solo  no  puedes.



  Cerca de ti hay un centro de rehabilitación.

                     No  esperes más.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Cruzar el límite: De bebedor social a bebedor alcohólico

     La delgada línea que separa a un tipo de bebedor en otro, no es perceptible para aquellos que hayan traspasado el límite que lo separa del beber controlado al incontrolado.


     No a todo bebedor le afecta la adicción, aunque todo adicto  lo es por iniciarse en el consumo moderado o casual de bebidas alcohólicas. ¿Entonces por qué a unos bebedores le lleva el consumo a ser alcohólicos y a otros no?

     El proceso de convertirse en alcohólico se inicia al tomar contacto con las bebidas alcohólicas y a todos los bebedores les puede llevar a la adicción (es cuestión de suerte o mala suerte). Lo que sabemos es que entre el 15-20 % de aquellos que se han iniciado en el consumo, llegarán a ser alcohólicos. Y de nuevo recordemos que la diferencia entre un tipo de bebedor social  y otro alcohólico, estriba en que mientras el primero es totalmente libre y decide cuando comenzar y cuando acabar, el segundo es incapaz de controlar el consumo y una vez que comienza es incapaz de detenerse (y no por falta de voluntad, más bien por falta de libertad para poder detenerse -es un querer y no poder-).

     Hoy se entiende el alcoholismo como una enfermedad multicasual, es decir, en la que intervienen varios factores interelacionados (famila, herencia, trabajo, sociedad, contagio, etc), aunque son los factores ambientales los más importantes.

   

Los tres caminos donde nos conduce el alcoholismo.


     Desde la Asociación AVAR, venimos insistiendo que el alcoholismo  conduce a tres lugares: Cárcel, manicomio y cementerio, y tan solo es cuestión de tiempo en la ingesta para llegar a tan indeseables destinos.


     Y aunque a nadie le gusta hablar de la muerte, hoy traigo una cita del dr. D. Francisco Alonso-Fernández, en su libro (que no me canso de citar) "Los Secretos Del Alcoholismo".

     "La muerte llega a los alcohólicos crónicos por diversas vías: el cáncer;  el trastorno digestivo, sobre todo alteraciones hepáticas y pancreáticas y complicaciones del ulcus gastroduodenal (perforación y hemorragias); el trastorno cardiovascular, por miocardiopatía, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y muerte súbita; ciertas enfermedades orgánicas progresivas e irreversibles; carencias vitamínicas; complicaciones en las intervenciones quirúrgicas; accidentes laborales y de tráfico; muertes intencionales (homicidio, suicidio). De tan amplia y diversa relación se infiere que la vida de un alcohólico crónico se halla pendiente de un hilo, cuyo continuidad puede interrumpirse en cualquier momento a causa de la irrupción de una lesión orgánica letal".

     Y aunque la muerte nos ha de llegar a todos, es muy diferente la forma de morir. Con dignidad la una, sabiendo que morimos siendo libres y estando en paz. Borrachos, solos y abandonados la otra, sin saber siquiera quién somos y cuánto hemos destruido. Ante esta tesitura la elección más sabia, creo que es, la de morir lo más tarde posible y rodeado de nuestros seres queridos.

     Y mientras tanto, sin la dependencia (esclavitud) a ninguna droga, somos nosotros quienes elegimos la forma de vivir.

Trastornos del alcohol en nuestro organismo.

     Los trastornos que sufre nuestro organismo como consecuencia del alcohol son múltiples, se podría decir que nos afecta desde la última punta del cabello hasta los pies, destruyendo todos y cada uno de nuestros órganos. Veamos, aunque sea someramente.

     Después del SNC (Sistema Nervioso Central) el hígado es el órgano que se va a ver más afectado por el consumo de bebidas alcohólicas, que se pueden presentar en tres formas diferentes:

   -  Hígado graso.
   -  Hepatitis (de cualquier tipo).
   -  Cirrosis atrófica (con consecuencia de fallecimiento en el 20-30 % de los casos).


     Justo después del hígado, otros órganos que se verán afectados son:

   -  Sistema digestivo.
   -  Sistema respiratorio.
  -  Sistema cardiovascular: En el alcohólico crónico, el miocardio se ve afectado de forma directa, pudiéndose producir una insuficiencia cardílaca crónica. De igual manera que provocará arritmias y aumento de la tensión arterial, que junto con el tabaco y el colesteros, es uno de los factores de riesgo para las enfermedades cardíacas.
   -  Sistema urinario.
  -  Sistema endocrino: Provoca en ambos sexos la inhibición de la líbido y de la capacidad sexual, esto es, frigidez en la mujer e impotencia en los hombres.
 - Sistema nervioso periférico: Dos son las principales afecciones:  La polineuritis alcohólica (parálisis, dolores, hormigueos... en extremidades superiores e inferiores) y la miopatía alcohólica, que afecta principalmente a los músculos periféricos o esqueléticos (dolor, calambres, pérdidas de fuerza, pérdida de masa muscular...). En los casos más graves, conducen a la necrosis muscular, pudiendo llegar a ser mortales.
   -  etc.

     Estas y otras muchas son las afecciones que provoca en nuestro organismo la acumulación de días y días del uso de bebias alcohólicas. Sería imposible tratar de todas y cada una de estas afecciones, puesto que el alcohol es algo nocivo que día tras día va minando nuestra salud, llegando el caso de verse nuestro organismo superado en sus defensas, con un final triste, muy triste.


sábado, 18 de agosto de 2012

¿Son reversibles los daños sufridos?.

     Siempre nos planteamos cuando dejamos de beber si el deterioro mental e intelectual que durante el proceso como bebedores crónicos hemos sufrido, son daños que de alguna manera podamos recuperar y la respuesta no es nada sencilla, puesto que no siempre se trata de un proceso posible, aunque la mayoría de las ocasiones recuperaremos sino total, al menos parcialmente unas facultades deterioradas y con peligro otras de desaparecer y todo dependerá de lograr la abstinencia de forma precoz; cuanto antes nos demos cuenta que debemos dejar la bebida y la dejemos, tantas más posibilidades de recuperar todo lo posible lo que se ha ido quedando por el camino.

     Con la abstinencia en cualquier caso, logramos frenar la tendencia al deterioro y poner fin al desgaste y destrucción de nuestro sistema neuronal (y por lo tanto nuestra capacidad intelectual) y empezar a recuperar aquellos órganos que se han visto comprometidos con el consumo de bebidas alcohólicas durante mucho, mucho tiempo.







Cuando el alcoholismo se transforma en enfermedad crónica.

     El proceso por el cual una persona que bebe llega a ser un enfermo alcohólico crónico, es largo y se produce después de años de ingesta abusiva de bebidas alcohólicas. Se van produciendo cambios en la personalidad e inteligencia, puesto que el cerebro es el órgano que más se ve afectado por el consumo de alcohol.

     Si en un principio la alteración del cerebro es más de tipo funcional (pérdida del equilibrio, dificultades al hablar, visión borrosa...), en este nuevo paso hacia el fondo del abismo, el alcohólico crónico sufre de alteraciones de tipo orgánico, en el que se acelera el proceso de deterioro neuronal y la disfunción de casi la totalidad de órganos (cerebro, hígado, corazón, riñones...) 



  

     "La imagen del cerebro del alcohólico se presenta como un órgano reducido en todos los sectores ocupando su lugar la dilatación de esas formaciones huecas que conocemos como ventrículos cerebrales y espacios subaracnoideos" (Dr. Francisco Alonso-Fernandez)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Alcoholismo: Enfermedad de transmisión social.


     El alcohol, como cualquier otra adicción, implica el riesgo de transmitirse a las personas que conviven con el enfermo y/o que mantenga con él encuentros frecuentes. Lo que se viene conociendo como enfermedad de transmisión social.

     Se trata pues de un contagio capaz de transmitir determinados desajustes de persona a persona por contacto directo y cercano.

     De manera fehaciente, sabemos que nuestros jóvenes cuando acuden para ir a una fiesta del "botellón", muchos lo hacen con la intención de no consumir nada o muy poco de alcohol, pues no les gusta. No obstante terminarán bebiendo en su mayor parte, por la presión que el grupo realiza a los individuos. Pues bien, esta "presión" es lo que conocemos como contagio social, que es ampliable a otras adicciones: Comida, tabaco, juego, marihuana...

     Estadísticamente se ha comprobado que el marido alcohólico trasmite la enfermedad a su pareja, que el padre alcohólico se lo transmitirá a sus hijos (En el caso de hijos varones, el 50 % se volverá alcohólico). El 80 % de los casos de bebedores alcohólicos tiene al menos a una persona con antecedentes de alcoholismo con la que ha convivido.

     No se trata por tanto, solo de un hecho hereditario, sino que precisa del concurso de factores ambientales y sociales para llegar a ser una persona adicta a una determinada sustancia. Por esta circunstancia cuando una persona decide dejar de consumir, desde la Asociación recomendamos como fundamental, dentro de lo posible, el cambio de hábitos; abandonar los lugares donde consumíamos, las relaciones con aquellas personas con las que bebíamos, las actividades que relacionábamos con la ingesta...

     También el consumo de estas sustancias se pueden abandonar desde la fortaleza de un grupo de autoayuda, pues si de una enfermedad de transmisión social hablamos, el tratamiento también debe de hacerse desde un grupo que potencie la abstinencia.

sábado, 11 de agosto de 2012

Tolerancia.



  La tolerancia consiste en la disminución progresiva de los efectos conseguidos con la misma cantidad de sustancia ingerida, por lo que se hace necesario el aumento de la dosis para aumentar los mismos efectos en el organismo.

     Esto ocurre tanto en drogas legales como en las ilegales, puesto que se puede apreciar tolerancia igual a un medicamento como al alcohol, al tabaco, heroína, etc. y es debido a que el organismo del consumidor habitual de una sustancia (en este caso del alcohol), metaboliza más rápidamente el tóxico, a fin de expulsarlo más rápidamente, por lo que el individuo debe consumir más cantidad y más rápidamente para poder obtener el efecto deseado.

     Este proceso ocurre de esta manera, hasta el momento en que el organismo se ve superado por tales ingestas de alcohol, que ya no es capaz de responder y se suspende el proceso de tolerancia.

     Todos hemos visto en alguna ocasión a personas a las que parece que no les afecta la ingesta de grandes cantidades de alcohol, y entonces decimos: "Como aguanta ese tipo". Esto no es más que un claro síntoma de tolerancia de una persona bebedora habitual de grandes cantidades de alcohol y por consiguiente, estaremos ante un posible proceso de adicción alcohólica.

     También habremos observado alguna vez (más si hemos convivido con estas personas) a individuos que tenían un gran "aguante" con el alcohol  y con el tiempo, esas mismas personas se embriagaban con un simple vaso de vino o una copa de licor. Estas, son ya personas a las que su organismo ya no le es capaz de responder, metabolizando a gran ritmo grandes cantidades de alcohol.

De la adicción a la dependencia.

    

      Con relativa facilidad confundimos adicción con dependencia, cuando en realidad se trata de dos situaciones totalmente diferenciadas.

   Mientras que la persona adicta es aquella que hace uso y abuso del alcohol de un modo incontrolado, buscando una "satisfacción" personal con episodios intermitentes de embriaguez; la persona dependiente lo hace como medio para evitar los efectos negativos que la carencia de alcohol le pueda provocar (temblores, ansiedad, alucinaciones...), lo que conocemos como síndrome de abstinencia.

     De tal forma podemos afirmar que en la gran mayoría de los casos es cuestión de tiempo que un enfermo adicto llegue a la condición de enfermo dependiente. En el caso del alcohol, este proceso tardará en llegar sobre los 10-15 años, dependiendo de varios factores (sexo, la edad de comienzo, cantidad y graduación...)

domingo, 3 de junio de 2012

Otras drogas de síntesis. y IV

     La Ketamina es una droga derivada de la fenciclidina que aún hoy sigue utilizándose en medicina y veterinaria gracias a su poder analgésico y principalmente anestésico.

     Su presentación farmacéutica es en forma líquida y en la calle puede aparecer tanto en forma líquida, de cristal, pastillas y polvo. Por consecuencia puede ser inhalado por la nariz, fumado, inyectado (normalmente en la pierna) o ingerida por vía oral.

     Sus efectos dependerán de la composición, la dosis, la forma de ser suministrada, y las características del propio consumidor. En pequeñas dosis provoca efectos similares a los de una borrachera (pérdida de coordinación, dificultad en el habla, de reacción, visión borrosa...). En dosis mayores puede provocar delirios, pseudoalucinaciones, pérdida de la noción del tiempo y el espacio y distorsión de la realidad. Algunos aseguran  verse fuera de su cuerpo, con la sensación de haber muerto o de ir a morir de forma inmediata.

     A corto plazo, los efectos que se presentan son nauseas, sedación, aumento de la tensión arterial, taquicardias, dificultad respiratoria...

     A largo plazo se sufre el riesgo de padecer deterioro mental (principalmente la memoria verbal, visual y a corto plazo), ansiedad, paranoia y paros respiratorios y cardíacos.

     Esta sustancia es muy adictiva y tiene una rápida tolerancia. Especialmente con el consumo combinado de alcohol u otras drogas, aumenta el riesgo de sufrir depresión respiratoria, síncopes y paro cardíaco.




   Los Poppers es el nombre genérico que sirve para designar al grupo de drogas cuyo consumo se hace de forma inhalada y cuya composición en su mayoría de la veces es de nitritos de amilo, butilo o isobutilo. Se trata de líquidos incoloros y con un olor característico que son vendidos en pequeños frascos de cristal para ser inhalados, por lo que si accidentalmente es aspirado o tragado puede llegar a ocasionar la muerte.

     Producen un efecto estimulante y vasodilatador que se percibe casi de inmediato, produciendo una sensación de euforia, ligereza y aumento del deseo sexual. Sus efectos desaparecen muy rápidamente dando lugar a una sensación de agotamiento físico.


     Los efectos adversos más corrientes son los dolores de cabeza y los mareos (debido principalmente por la rápida bajada de la tensión arterial), junto con dificultad temporal de la erección en los varones.




     El m-CPP o la meta-clorfenilpiperazina es una sustancia con propiedades estimulantes y alucinógenas que en algunos países se distribuye de forma legal y que en múltiples ocasiones se les da una apariencia de éxtasis para venderla como si de esta sustancia  se tratara.

     Se presenta en forma de comprimidos blancos o de diferentes colores y también en forma de polvo (en numerosas ocasiones mezclada con otras sustancias).

     Sus efectos más adversos para la salud se refieren a molestias de estómago y riñón, dolores de cabeza, resacas fuertes, reacciones de pánico y ansiedad, comportamientos psicóticos, brotes de violencia, etc.

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jueves, 15 de marzo de 2012

Primeras Consecuencias Del Tabaquismo.


     El fumar un cigarrillo nos está exponiendo a numerosas sustancias nocivas para la salud, además de crearnos una dependencia casi sin darnos cuenta, debido al alto poder adictivo de la nicotina.

     Al poco tiempo de iniciarnos en el consumo empezarán a producirse las primeras alteraciones poco deseables:



     - Cansancio debido al monóxido de carbono, que daña al sistema vascular y disminuye el   transporte de oxígeno.
     - Dolor y pesadez en la cabeza.
     - Ronquera e irritación de garganta.
     - Tos (típica del fumador).
     - Dolor torácico.
     - Disminución de la capacidad pulmonar, provocando mayor número de infecciones, gripes...
     - En los jóvenes, retrasa el nivel de crecimiento.
     - En la mujer, si además usa píldora anticonceptivas, se aumentan los riesgos de trombosis, envejecimiento de los tejidos con formación de arrugas debido a la resequedad de la piel.
     - Dientes amarillentos y manchados, infecciones y caries dentales.
     - Mal aliento y mal olor corporal por impregnación.
     - Manchas amarillentas en unas y dedos.
     - Alteración hormonal (las fumadoras llegan antes a la menopausia que las no fumadoras).
     - Pérdida de apetito y náuseas.

Con un poquito de humos, quiero decir humor: http://www.youtube.com/watch?v=7LkcDQDGiZE&feature=related