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lunes, 18 de marzo de 2013

¿Cómo se llega a ser alcohólico?

     Uno no se levanta por la mañana siendo alcohólico, el proceso suele ser lento y nunca sabremos con certeza cuando se produjo el paso que separa a un bebedor social de un bebedor alcohólico. Lo que si sabemos con certeza es que llegamos a ese punto por el consumo continuo y abusivo de bebidas alcohólicas.

     Los caminos que nos lleva a ser alcohólico suele ser dos tipos y modos bien diferenciados, teniendo en cuenta el origen. Veamos.

     En primero de estos caminos se trata de personas atormentadas, angustiadas y/o deprimidas, que han pasado por profundas calamidades en la vida y que su relación con el alcohol le proporciona un alivio, aunque temporal, a su padecimiento y que le llevará a la dependencia. En este tipo de vía se encuentran bebedores intermitentes que pueden estar sin beber varias semanas, pero que cuando lo hacen ingieren grandes cantidades de alcohol durante uno o varios días y suelen ser bebedores problemáticos.

     En el segundo, son personas que sin tener graves problemas en la vida, beben por imitación, porque todo el mundo en el que se mueve beben. Beben todos los días, lo que les proporciona una cierta tolerancia al alcohol (es aquel bebedor que bebe mucho y parece que no le hace efecto, que casi nunca se le va a ver borracho) y beben incrementando el consumo, hasta hacerse adicto a la sustancia.

     Pero siendo uno u otro camino el que sigamos, el destino es el mismo que es una persona adicta a una sustancia llamada alcohol, o lo que es lo mismo: alcohólico. Si en el primer camino se atiende más a un sentimiento (malestar, angustia, depresión...), el segundo más a un contexto donde su mueve (amigos, compañeros, familia...). En ambos casos se inicia el consumo que les llevará a la adicción buscando alivio psíquico y físico, no lo hacen con el propósito de llegar a ser alcohólicos, pero el fin, aún sin proponérselo, será enfermar por el uso abusivo del alcohol (Y ¡ojo! cuando digo abusivo, quiero decir el consumo al día de más de 2 o 3 copas de cerveza o vino en los hombres y la mitad en las mujeres).

Bebida
Graduación
Volumen
Alcohol puro
contenido
Unidades Bebida Estándar
Copa de vino o cava
12.0°
10 cl.
 9.6 gr.
1.0
Vaso de calimocho
   3.6°
20 cl.
 5.8 gr.
0.5
Vaso de sangría
   6.8°
20 cl.
10.9 gr.
1.0
Caña de cerveza
           5.0°
25 cl.
10.0 gr.
1.0
Lata de cerveza
  5.0°
33 cl.
13.3 gr.
1.3
Culín de sidra
  6.0°
11 cl.
 5.2 gr.
0.5
Botella de sidra
  6.0°
70 cl.
33.6 gr.
3.4
Copa aperitivo: vermouth, fino…
17.0°
07 cl.
 9.5 gr.
1.0
Copa de licor fruta: melocotón…
25.0°
06 cl.
12.0 gr.
1.0
Combinado: cuba libre…
40.0°
06 cl.
19.2 gr.
2.0
Copa de ginebra, ron, coñac…
40.0°
06 cl.
19.2 gr.
2.0
Copa de whisky
42.0°
06 cl.
20.2 gr.
2.0
(se considera consumo de riesgo para la salud la ingesta de más de 3 unidades diarias para el hombre y más de 2 para la mujer).

domingo, 4 de noviembre de 2012

Recaídas.

     El logro de haber dejado el uso de bebidas alcohólicas por parte del enfermo, puede verse interrumpida por las recaídas, que implica el retorno al hábito de beber.

     Primeramente debemos diferenciar entre lo que es una recaída propiamente dicha de lo que es un pinchazo, desliz o tropiezo. En el primer caso el alcohólico abstemio durante al menos por un mes, hace tres o cuatro consumiciones durante un plazo de tres o más días; mientras consideramos un pinchazo a la ingesta ocasional y aislada, motivada por factores coyunturales.

     El mayor riesgo de recaídas incide durante los tres primeros meses desde que el alcohólico se aleja del consumo de bebidas alcohólicas.


     Las recaídas han de afrontarse como una parte más de la terapia, dándole y tratándola con toda la seriedad que sin duda tiene, puesto que no en pocas ocasiones, esta lleva al enfermo alcohólico a un estado de más gravedad que el inicial, incluso hay recaídas de las que el enfermo jamás se recupera. De tal forma debemos considerarlas como un serio aviso que algo no ha funcionado bien y que debemos averiguar qué factores han sido los desencadenantes para que se haya producido la recaída y  para que estos en el futuro puedan ser reforzados.


     El enfermo debe estar percatado de los riesgos que ciertas situaciones ejercen sobre la abstinencia a fin de poder evitarlas o en su caso afrontarlas con cierta garantía de éxito, desde el conocimiento y experiencias de compañeros de terapia.

     Los factores de riesgo mas hábituales, por lo que debemos conocer serían:

    -    Factores médicos: Son los originados por la supresión precoz del tratamiento; o bien que este sea inadecuado o inexistente y la aprobación de ingerir bebidas sin alcohol.

  -  Factores internos: Principalmente la desmotivación para mantener la abstinencia, la incidencia de un proceso depresivo, la relajación y olvido de los sentimientos que nos llevó a la abstinencia... También en algunas ocasiones como medio de chantaje a personas próximas o buscando la obtención de algún tipo de prestación social (pensión, incapacidad, minusvalía, etc.)

   -   Factores externos: El más frecuente está relacionado con un disgusto familiar, aunque también una frustración o una emoción social positiva (celebración) o negativa suelen estar presentes en este tipo de factores de presión ambiental para volver a consumir alcohol.

    -    Factores múltiples: En ocasiones se dan la circunstancias de varios factores que concurren para que el enfermo alcohólico vuelva a beber.

     

miércoles, 17 de octubre de 2012

Alcoholismo femenino y su terapéutica. Y II


     Terminamos con el entresacado del artículo "Alcoholismo femenino y su terapéutica" de la Dra. Irma Morales de Flores y el Padre Luis Alberto Valverde Obando, publicado en la "Revista de Ciencias Sociales" de la Universidad de Costa Rica.


     "La mujer que trabaja también tiene muchos problemas similares pero los suyos no pueden aislarse de su relación con su patrono. Los resultados de su hábito se traducen al ausentismo debido a dolores de cabeza, resfríos, gripe y otras enfermedades que sirven de excusa en sus intentos por ocultar su hábito de beber a los ojos de sus compañeros de trabajo y de su patrono. No pasa mucho tiempo antes que se vea en la necesidad de solicitar ayuda en la solución de su problema o en la de encararse a la posibilidad del despido.

     Cuando la mujer adicta se presenta o se presta a tratamiento ya en un largo tiempo de estar ocultando su hábito y de ser protegida por la familia, amigos y la sociedad, puede al final ser literalmente rechazada por la familia, los amigos y sociedad. Es definida muy frecuentemente cuando llega a este punto, como una mujer caída. Conforme aumenta la sensación de que es una persona malquerida, derrotada e incapaz, se hace más retraída, engañosa y manipuladora, absorbida por el desprecio y el odio hacia sí misma, es destructiva y hostil y al mismo tiempo se siente culpable y llena de remordimientos; se ha convertido en una persona socialmente aislada e incomunicada que utiliza  mecanismos de autodefensa tales como: la negación, la racionalización, la proyección y el autoengaño para evitar mayores angustias físicas y mentales.

     Pese a todo lo anterior para una mujer resulta más soportable el sufrir su enfermedad que el enfrentarse al estigma de ser llamada alcohólica. Por estar tratando con una enfermedad progresiva e incurable podemos deducir de manera muy aproximada la etapa en que se encuentra y las medidas a tomas para detenerla. Debemos recordar que las recaídas durante los primeros meses de tratamiento son de esperar y que pueden haber recaídas aún después de muchos meses de sobriedad. Por tanto es de especial importancia el que alguien asuma el papel y la responsabilidad de ser coordinador, amigo y terapeuta a largo plazo para la mujer adicta…"

viernes, 12 de octubre de 2012

Etapas de alcoholismo según el Dr. Alonso-Fernández.


Distingue varias etapas:

     Existe una primera etapa que llama pre-alcohólica donde la persona toma contacto con el alcohol y hace de su consumo ocasional en forma de alivio, bebe unas cuantas copas que le reportan momentos de felicidad y recreo, para regresar al hogar sin causar molestias. Sin embargo, el uso constante de alcohol va modificando el metabolismo químico del organismo y aumenta la tolerancia por lo que cada día consume mayores cantidades de alcohol para sentir los mismos efectos que antaño. 

     Durante la primera etapa, se manifiesta por distintos tipos de vivencias alcohólicas, conforme los individuos perciben su uso y efectos. 

     Así tenemos al bebedor excesivo regular, que es aquel sujeto que bebe mucho y que nunca o casi nunca llega a emborracharse, de carácter afable y con control sobre la conducta, que se entrega a la bebida movido por factores sociales.

     El bebedor excesivo irregular, también catalogado como alcoholómano, es una persona que se entrega a la bebida como medio de alivio de experiencias negativas, de forma regular o intermitente, sin que tenga capacidad de control sobre la conducta cuando se encuentra bebido.

     El bebedor enfermo psíquico hace uso del alcohol como medio para neutralizar alguno de los síntomas de su enfermedad, como puedan ser depresión, estados paranoídes...
                                 

Tipo
Motivación
Vivencias
Modo de beber
Conexión con   el alcohol
PRIMERA ETAPA
Bebedor excesivo regular
sociocultural
 Mundanas y sociales
Regular y cotidiano
Abuso
Alcoholómano
Psicológico
Evasión de la realidad
Irregular (embriagueces)
Dependencia
Bebedor enfermo psíquico
Psicopatológica
Neutralización de síntomas de problemas psíquicos subyacentes
Regular o irregular
Abuso o dependencia psicológica
SEGUNDA ETAPA
Bebedor alcoholizado
Necesidad física de alcohol etílico
Degradación de la personalidad
Continuo
Dependencia física biológica

     En una segunda etapa tenemos al bebedor alcoholizado que necesita beber para mitigar los efectos físicos adversos que le causa la abstinencia con una total incapacidad de control.