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domingo, 10 de junio de 2012

Factores de protección.

     Son aquellos elementos que permiten al individuo evitar que experimenten y mantengan consumos de sustancias adictivas.

     Uno de los principales factores de protección debe ser la familia, en la que deben existir una comunicación  fluida, con respeto y amor, donde haya unas normas establecidas que han de cumplirse y que deben ser supervisadas por los padres, trasmitiendo unos valores, estilo de vida, actitudes y creencias que promueven el desarrollo integral de los hijos (Involucramiento de la familia en la educación de sus hijos).

     Desde la escuela se establecen políticas preventivas y se trasmiten valores y actitudes que permiten a los jóvenes los instrumentos y herramientas necesarias para hacer frente al consumo de drogas. También desde las asociaciones de padres de alumnos se involucran en esta tarea de prevención. 

     Los medios de comunicación, a través de una información veraz, desempeñan una labor fundamental en  la prevención, aportando contenidos relacionados con las drogas (legales e ilegales), siempre con responsabilidad, profesionalidad y sensibilidad.

     Desde los distintos estamentos políticos Nacional, Autonómico y Local, con la aportación de ONGs y diferentes asociaciones, se impulsan y ponen a disposición de los ciudadanos una gran cantidad de iniciativas  enfocadas a prevenir el consumo de drogas, sobre todo en edades tempranas (programas en los colegios, escuelas de padres, campañas de sensibilización, servicios de información, programas de ocio alternativo...)












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sábado, 9 de junio de 2012

Factores de riesgo.



     El principal factor de riesgo: La presencia de las drogas en el entorno,  o lo que es lo mismo, su accesibilidad, su visibilidad y su disponibilidad. Sabido es que cuanto más fácil resulta conseguir una droga, más aumenta su consumo, lo que explica que el consumo de drogas legales sea mayor que el de las drogas ilegales.

     Parte de las iniciativas en la prevención van dirigidas a limitar esta disponibilidad en las sustancias legales (alcohol y tabaco) reduciendo los espacios de exhibición y consumo, aumento de impuestos y elevar el límite de edad para poder adquirirlos y en las drogas ilegales con acciones policiales y judiciales encaminadas a la incautación de toda sustancia ilegal y la detención de los suministradores y distribuidores de estas.

     Otro factor de riesgo, es la existencia de un entorno social donde del tráfico de drogas sea visible, lo que facilita el acceso a menores a la sustancia, para lo cual desde la Secretaría de Estado de Seguridad contando con la colaboración de los responsables de los centros educativos, asociaciones de padres de alumnos y centros de ocio, se ha puesto en marcha planes destinados a reducir el tráfico minorista y el consumo de drogas en centros educativos y de recreo.

     La actitud de la sociedad hacia las drogas es un factor determinante, puesto que la aceptación o no del consumo de ciertas sustancias es un importante factor de riesgo. Si el consumo es visto como "aceptable" se estará dando la sensación que se trata de algo inocuo, mientras que si la sociedad no lo ve "con buenos ojos", se estará trasmitiendo la opinión que aquello es malo y perjudicial para nuestra salud.

     La pérdida de ciertos valores en la sociedad actual y la aceptación de otros como "vivir a tope", búsqueda de nuevas sensaciones, creernos inmortales y que nunca no nos va a pasar nada, hace que se tomen riesgos que nos lleva a querer probar de todo sin mirar las consecuencias de nuestros actos más allá del día presente.


     El entorno familiares un elemento muy determinante en el posible consumo de drogas por parte de los hijos, pues el joven que vive en un hogar donde se está consumiendo algún tipo de droga, está conviviendo en unas condiciones generalmente de familia desestructurada, con situaciones conflictivas y donde no se le presta la debida atención a las necesidades del niño y adolescente.

     Por último, la etapa de la adolescencia, donde el joven trata de encontrar un lugar en la sociedad y encontrarse como persona, le hace querer experimentar cosas nuevas, de integrarse en el grupo; y la falta de habilidades para decir ¡NO! a las presiones de los amigos, son algunos de los factores que favorecen el experimentar con este tipo de sustancia. También el acceso fácil al dinero y la ausencia de normas y disciplina son factores de riesgo.




jueves, 26 de enero de 2012

Testimonios. Enero.

     "Mi nombre no importa; podría ser tu vecino, tu hermano, tu hijo, tu marido... Lo verdaderamente importante es que soy un alcohólico en abstinencia y me gustaría contaros brevemente mi historia.

     Me inicié en la ingesta del alcohol con 15 o 16 años, cuando quedábamos los amigos para tomar unas cañas de cervezas con unas raciones de patatas a la brava y así continué bebiendo hasta que terminé el Servicio Militar. Hasta entonces yo era un bebedor social, podía tomar alcohol cuando quisiera y lo que era más importante podía dejar de tomarlo de igual manera.

     Creo que mi problema con el alcohol comenzó cuando me incorporé a la vida laboral, pues con la persona que quedaba por las mañanas para desplazarme al lugar del trabajo era un enfermo alcohólico (hoy me doy cuenta) pues empezaba a beber a las seis y media de la mañana y no paraba. Al principio yo tomaba un vaso de leche y luego otro, hasta que empecé a pedirme después una copa de anís dulce Castellana, hasta que llegó el tiempo en que ya prescindía de la leche y tomaba solamente el anís.

     Con el tiempo fui cambiando de trabajo pero no así de mi aficción de consumo, con lo que con el tiempo llegó a ser una necesidad. No sé cuándo se produjo el salto de bebedor social a bebedor alcohólico (por si no sabéis la diferencia, un bebedor social puede tomar el alcohol que quiera y parar cuando lo desee, mientras que en el bebedor alcohólico empieza a beber y ya no sabe como parar de ingerir) pero lo que era evidente es que cada vez bebía más y durante más tiempo.

     Este consumo compulsivo continuó durante años hasta producirse un hecho que empezó a transformar mi vida de forma radical. El sufrir un infarto me hizo dejar de beber y fumar, pero la alegría duró poco, bien sea porque se olvidan las cosas que nos ha ocurrido, bien por ignorancia, comencé a beber y fumar de nuevo.

     Siete años más tarde se volvió a repetir otro episodio cardíaco, esta vez se trataba de otro infarto más virulento que el primero, pero esta vez tuve la suerte como aliada pues acudí al hospital Gregorio Marañón a realizar unas técnicas (por aquel entonces novedosas en España) de rehabilitación cardíaca, donde se contaba con ayuda de físioterapia, psicología, nutricion, cardiogía, relajación...

     Fue ahí donde comencé a querer quererme, donde me enseñaron a gatear buscando vida. Durante dos meses y medio se dedicaron a enseñarme eso y yo me empapaba de esas enseñanzas (mi agradecimiento más profundo a todos ellos, muy especialmente a la enfermera Teresa, al psicólogo Paco, al cardiólogo dr. Abeitua, a los fisios Carlos y Lucía...).

     Más tarde y por un golpe de suerte, dí con esta asociación de alcohólicos rehabilitados. Me presenté un miércoles por la tarde y estuve departiendo con las personas encargada de recibir a todas las personas que visitan la asociación por vez primera. Ese día no me quedé, pero hice promesa de regresar al lunes siguiente.
     Y así lo hice, el lunes me presenté con la congoja de no saber que me encontraría.

     En un principio me costó entender que no siempre las terapias tienen que salir bien, pues había días que encontraba algo muy positivo, que me ayudaba a entender y comprender mi problema con el alcohol y en otras ocasiones me preguntaba para qué había ido. De cualquier manera seguí acudiendo todos los días que había terapia y con el tiempo empecé a ver la luz que me iba llegando, hasta comprender qué es un enfermo alcohólico y de qué manera se le puede hacer cara al alcohol.

     Hoy, al cabo de los años de terapia y conocer lo que es ser un alcohólico, podría resumirlo en muy poco espacio:

     Una asociación de alcohólicos es una escuela de vida.

     A los alcohólicos la copa que nos perjudica es la primera, pues es la que nos incita a consumir de forma compulsiva (al no saber parar de beber).

Abuso de bebidas alcohólicas.

     Podemos decir que una persona está abusando del alcohol cuando el consumo de bebidas alcohólicas, lo realiza un menor, una mujer embarazada o se hace cuando la persona está realizando alguna actividad de riesgo como puede ser la conducción de vehículos a motor.
     Pero también se considera un abuso cuando la cantidad ingerida provoca alteraciones en el comportamiento, en la conducta, en la marcha, en el pensamiento, etc... y según la cantidad puede llevar a situaciones como la embriaguez o intoxicación etílica aguda o incluso el coma etílico, poniendo en riesgo la vida de la persona.

     El abuso siempre es malo, no aporta nada positivo y puede ser la puerta de entrada hacia el alcoholismo (dependencia al alcohol).

miércoles, 25 de enero de 2012

Las bebidas SIN.

     Según la legislación española, se puede denominar bebida SIN, a toda aquella con un contenido alcohólico inferior a 1º, es decir que pueden contener hasta un 1% de etanol. Por lo que podemos decir que las bebidas SIN, en realidad son con alcohol.
     Es verdad que algunas cervezas de reciente aparición en el mercado aparecen como 0´0. Estas son en las que se ha demostrado con análisis de laboratorio, que no contienen ninguna cantidad de alcohol.
     Otra cosa distinta, es si su consumo es aconsejable en aquellas personas que han dejado de beber.
     Está claro que las denominadas SIN, como contienen alcohol, no se deben tomar.
     Las 0´0, si tenemos en cuenta que para un alcohólico ha existido y existe un componente psicológico en su adicción, el sabor, el aroma, el color... le recuerda el sabor de su bebida favorita mientras estaba en activo y podría provocarle una recaída.
     Luego nuestra opinión es clara:

     Mejor abstenerse de probar las bebidas 0´0, no es aconsejable ni prudente correr riesgos innecesarios.

Bebidas alcohólicas.

     No todas las bebidas que contienen etanol (alcohol etílico), son iguales, no sólo por el sabor sino fundamentalmente por la concentración de este, es decir, la graduación, que equivale al orcentaje de etanol contenido en el líquido.
     En este sentido podemos distinguir dos tipos de bebidas, las fermentadas y las destiladas.
     Las fermentadas son el vino, la cerveza, la sidra y el cava. Hay que recordar que la sidra se obtiene de la fermentación de la manzana y que por lo tanto también contiene alcohol.
     En cualquier caso, las bebidas fermentadas nunca alcanzarán una graduación o contenido alcohólico superior a los 14 - 16º.
     Para obtener una bebida de mayor graduación, por ejemplo los licores dulces (20 - 24º) o bebidas como el brandy-coñac, el güisqui o la ginebra (con 40º o más) se recurre al proceso de destilación.
     Tradicionalmente con la utilización del alambique y por evaporación, se obtiene una bebida cada vez con mayor graduación alcohólica.
   
     El alcohol no es un alimento, no aporta absolutamente nada que pueda servir para alimentarnos y será igual de donde provenga.


     Las bebidas alcohólicas en todo caso tan sólo aportarán calorías vacías, es decir no aportan ningún nutriente (proteínas, minerales o vitaminas). Las calorías vacías más conocidas son el azúcar de mesa y el etanol (clase de alcohol presente en la cerveza, vino y licores), hay que tomar en cuenta que el etanol nos da energía, pero no nutrientes. Por lo general las personas que abusan del alcohol tienen cierto grado de sobrepeso u obesidad y presentan deficiencias nutricionales y de vitaminas B1.
     Y algo más: Aunque se mezcle o se "rebaje" con refrescos, el alcohol que hemos servido en un vaso sigue siendo el mismo, sigue estando ahí, no disminuye por mezclarlo con cualquier bebida no alcohólica.

     Es conveniente no olvidar que cuando dejamos de beber, no perdemos nada, al contrario, siempre ganamos, en salud, en tranquilidad, en afecto...

martes, 24 de enero de 2012

¿Cómo saber si tienes un problema con el Alcohol?

Para estar seguros de que alguien es alcohólico, existen una serie de test o cuestionarios que nos pueden ser útiles para concretar el diagnóstico.
Entre los distintos test, destacamos dos por su sencillez y utilidad.

El AUDIT que nos detecta consumos excesivos.


La puntuación mínima para el no bebedor es 0 y el máximo posible es 40.
Puntuación de 8 o más para hombres (hasta los 60 años) o de 4 o más para las mujeres, adolescentes, y para hombres de más de 60 años son considerados como resultados positivos.
Detecta consumos excesivos de alcohol e indican al menos abuso en la ingesta de bebidas alcohólicas.


Y el CAGE para detectar dependencia al alcohol.




Una respuesta afirmativa implica riesgo de alcoholismo. Dos respuestas afirmativas o más equivalen a Síndrome de Dependencia Alcohólica.

¿Quiénes somos?

A.V.A.R. es una asociación fundada en el año 1989 por enfermos alcohólicos y familiares para luchar de manera más efectiva contra el alcoholismo y sus consecuencias.

¿Qué objetivos perseguimos?


     Concienciar y sensibilizar a la población de la problemática que conlleva el uso y abuso del alcohol.

     Comprometer a las Asociaciones, Padres, Educadores y Entes Públicos sobre este teme en sus aspectos sociales, laborales, sanitarios y humanos.

     Orientar e informar a enfermos, familiares y a personas interesadas.

     Apoyar al enfermo y a su familia mediante atención especializada hasta llegar a su total rehabilitación.

     Ayudar con nuestra experiencia al enfermo o familiar que lo necesite.

     Promover y participar en actividades que ayuden a prevenir la aparición de problemas con el alcohol.