domingo, 9 de septiembre de 2012

Trastornos del alcohol en nuestro organismo.

     Los trastornos que sufre nuestro organismo como consecuencia del alcohol son múltiples, se podría decir que nos afecta desde la última punta del cabello hasta los pies, destruyendo todos y cada uno de nuestros órganos. Veamos, aunque sea someramente.

     Después del SNC (Sistema Nervioso Central) el hígado es el órgano que se va a ver más afectado por el consumo de bebidas alcohólicas, que se pueden presentar en tres formas diferentes:

   -  Hígado graso.
   -  Hepatitis (de cualquier tipo).
   -  Cirrosis atrófica (con consecuencia de fallecimiento en el 20-30 % de los casos).


     Justo después del hígado, otros órganos que se verán afectados son:

   -  Sistema digestivo.
   -  Sistema respiratorio.
  -  Sistema cardiovascular: En el alcohólico crónico, el miocardio se ve afectado de forma directa, pudiéndose producir una insuficiencia cardílaca crónica. De igual manera que provocará arritmias y aumento de la tensión arterial, que junto con el tabaco y el colesteros, es uno de los factores de riesgo para las enfermedades cardíacas.
   -  Sistema urinario.
  -  Sistema endocrino: Provoca en ambos sexos la inhibición de la líbido y de la capacidad sexual, esto es, frigidez en la mujer e impotencia en los hombres.
 - Sistema nervioso periférico: Dos son las principales afecciones:  La polineuritis alcohólica (parálisis, dolores, hormigueos... en extremidades superiores e inferiores) y la miopatía alcohólica, que afecta principalmente a los músculos periféricos o esqueléticos (dolor, calambres, pérdidas de fuerza, pérdida de masa muscular...). En los casos más graves, conducen a la necrosis muscular, pudiendo llegar a ser mortales.
   -  etc.

     Estas y otras muchas son las afecciones que provoca en nuestro organismo la acumulación de días y días del uso de bebias alcohólicas. Sería imposible tratar de todas y cada una de estas afecciones, puesto que el alcohol es algo nocivo que día tras día va minando nuestra salud, llegando el caso de verse nuestro organismo superado en sus defensas, con un final triste, muy triste.


sábado, 18 de agosto de 2012

¿Son reversibles los daños sufridos?.

     Siempre nos planteamos cuando dejamos de beber si el deterioro mental e intelectual que durante el proceso como bebedores crónicos hemos sufrido, son daños que de alguna manera podamos recuperar y la respuesta no es nada sencilla, puesto que no siempre se trata de un proceso posible, aunque la mayoría de las ocasiones recuperaremos sino total, al menos parcialmente unas facultades deterioradas y con peligro otras de desaparecer y todo dependerá de lograr la abstinencia de forma precoz; cuanto antes nos demos cuenta que debemos dejar la bebida y la dejemos, tantas más posibilidades de recuperar todo lo posible lo que se ha ido quedando por el camino.

     Con la abstinencia en cualquier caso, logramos frenar la tendencia al deterioro y poner fin al desgaste y destrucción de nuestro sistema neuronal (y por lo tanto nuestra capacidad intelectual) y empezar a recuperar aquellos órganos que se han visto comprometidos con el consumo de bebidas alcohólicas durante mucho, mucho tiempo.







Cuando el alcoholismo se transforma en enfermedad crónica.

     El proceso por el cual una persona que bebe llega a ser un enfermo alcohólico crónico, es largo y se produce después de años de ingesta abusiva de bebidas alcohólicas. Se van produciendo cambios en la personalidad e inteligencia, puesto que el cerebro es el órgano que más se ve afectado por el consumo de alcohol.

     Si en un principio la alteración del cerebro es más de tipo funcional (pérdida del equilibrio, dificultades al hablar, visión borrosa...), en este nuevo paso hacia el fondo del abismo, el alcohólico crónico sufre de alteraciones de tipo orgánico, en el que se acelera el proceso de deterioro neuronal y la disfunción de casi la totalidad de órganos (cerebro, hígado, corazón, riñones...) 



  

     "La imagen del cerebro del alcohólico se presenta como un órgano reducido en todos los sectores ocupando su lugar la dilatación de esas formaciones huecas que conocemos como ventrículos cerebrales y espacios subaracnoideos" (Dr. Francisco Alonso-Fernandez)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Alcoholismo: Enfermedad de transmisión social.


     El alcohol, como cualquier otra adicción, implica el riesgo de transmitirse a las personas que conviven con el enfermo y/o que mantenga con él encuentros frecuentes. Lo que se viene conociendo como enfermedad de transmisión social.

     Se trata pues de un contagio capaz de transmitir determinados desajustes de persona a persona por contacto directo y cercano.

     De manera fehaciente, sabemos que nuestros jóvenes cuando acuden para ir a una fiesta del "botellón", muchos lo hacen con la intención de no consumir nada o muy poco de alcohol, pues no les gusta. No obstante terminarán bebiendo en su mayor parte, por la presión que el grupo realiza a los individuos. Pues bien, esta "presión" es lo que conocemos como contagio social, que es ampliable a otras adicciones: Comida, tabaco, juego, marihuana...

     Estadísticamente se ha comprobado que el marido alcohólico trasmite la enfermedad a su pareja, que el padre alcohólico se lo transmitirá a sus hijos (En el caso de hijos varones, el 50 % se volverá alcohólico). El 80 % de los casos de bebedores alcohólicos tiene al menos a una persona con antecedentes de alcoholismo con la que ha convivido.

     No se trata por tanto, solo de un hecho hereditario, sino que precisa del concurso de factores ambientales y sociales para llegar a ser una persona adicta a una determinada sustancia. Por esta circunstancia cuando una persona decide dejar de consumir, desde la Asociación recomendamos como fundamental, dentro de lo posible, el cambio de hábitos; abandonar los lugares donde consumíamos, las relaciones con aquellas personas con las que bebíamos, las actividades que relacionábamos con la ingesta...

     También el consumo de estas sustancias se pueden abandonar desde la fortaleza de un grupo de autoayuda, pues si de una enfermedad de transmisión social hablamos, el tratamiento también debe de hacerse desde un grupo que potencie la abstinencia.

sábado, 11 de agosto de 2012

Tolerancia.



  La tolerancia consiste en la disminución progresiva de los efectos conseguidos con la misma cantidad de sustancia ingerida, por lo que se hace necesario el aumento de la dosis para aumentar los mismos efectos en el organismo.

     Esto ocurre tanto en drogas legales como en las ilegales, puesto que se puede apreciar tolerancia igual a un medicamento como al alcohol, al tabaco, heroína, etc. y es debido a que el organismo del consumidor habitual de una sustancia (en este caso del alcohol), metaboliza más rápidamente el tóxico, a fin de expulsarlo más rápidamente, por lo que el individuo debe consumir más cantidad y más rápidamente para poder obtener el efecto deseado.

     Este proceso ocurre de esta manera, hasta el momento en que el organismo se ve superado por tales ingestas de alcohol, que ya no es capaz de responder y se suspende el proceso de tolerancia.

     Todos hemos visto en alguna ocasión a personas a las que parece que no les afecta la ingesta de grandes cantidades de alcohol, y entonces decimos: "Como aguanta ese tipo". Esto no es más que un claro síntoma de tolerancia de una persona bebedora habitual de grandes cantidades de alcohol y por consiguiente, estaremos ante un posible proceso de adicción alcohólica.

     También habremos observado alguna vez (más si hemos convivido con estas personas) a individuos que tenían un gran "aguante" con el alcohol  y con el tiempo, esas mismas personas se embriagaban con un simple vaso de vino o una copa de licor. Estas, son ya personas a las que su organismo ya no le es capaz de responder, metabolizando a gran ritmo grandes cantidades de alcohol.

De la adicción a la dependencia.

    

      Con relativa facilidad confundimos adicción con dependencia, cuando en realidad se trata de dos situaciones totalmente diferenciadas.

   Mientras que la persona adicta es aquella que hace uso y abuso del alcohol de un modo incontrolado, buscando una "satisfacción" personal con episodios intermitentes de embriaguez; la persona dependiente lo hace como medio para evitar los efectos negativos que la carencia de alcohol le pueda provocar (temblores, ansiedad, alucinaciones...), lo que conocemos como síndrome de abstinencia.

     De tal forma podemos afirmar que en la gran mayoría de los casos es cuestión de tiempo que un enfermo adicto llegue a la condición de enfermo dependiente. En el caso del alcohol, este proceso tardará en llegar sobre los 10-15 años, dependiendo de varios factores (sexo, la edad de comienzo, cantidad y graduación...)

viernes, 10 de agosto de 2012

Tipos de adicciones.

  Entendemos como adicción aquella enfermedad (reconocida por la Organización Mundial de la Salud), por la cual un individuo es esclavo de una sustancia, actividad o relación de la que no puede liberarse.

     Ni todas las adicciones son iguales, ni están aceptadas de igual manera. Así por ejemplo podemos hacer una primera clasificación dependiendo del carácter de las adicciones.


   1.- Existen adicciones con drogas:
     -  Legales (tabaco, fármacos, alcohol, café...)
     -  Ilegales (cocaína, opiaceos, derivados del cannabis...)

 2.- También existen adicciones sin drogas, que al igual que en el apartado anterior, pueden ser actividades o relaciones:
     -  Legales (alimentación, juego, compras, trabajo, sexo consentido...)
     -  Ilegales (exibicionismo, incedio, robo...)

  Es bastante frecuente encontrarnos con personas que son multiadictas, cuya relación con las adicciones es múltiple, pues a la vez que son dependientes del alcohol, lo son del tabaco, como lo pueden ser del juego, etc.

     Las adicciones, además de su significado de ser esclavos de una determinada sustancia y/o conducta, se las conoce como "enfermedades de la negación" pues a los sujetos nos lleva muchísimo tiempo aceptar lo que nos ocurre, que no es otra cosa que el vernos como unos enfermos con problemas de adicción.

        Lo mejor de las adicciones es que son una enfermedad que se puede tratar y de la que se puede salir.

miércoles, 18 de julio de 2012

Alcohol y salud. Falsos mitos.



     Hasta hace relativamente poco tiempo, el alcohol era considerado el remedio y solución general para cualquier mal, con capacidad para curar casi cualquier enfermedad, por lo que se consumía como medicamento. He aquí algunos ejemplos de para qué se empleaba:

   -  Como tonificante del organismo.
   -  Como estimulante del apetito.
   -  Como vasodilatador.
   -  Para combatir las afecciones gripales.
   -  Como agente antibacteriano.
   -  Como sedante.
   -  Para facilitar el sueño.
   -  Como anestésico.
   -  Para aportar calor al organismo.
   -  Para la tensión menstrual.
   -  Como analgésico.
   -  Y un largísimo etc.



En cuanto la relación entre alcohol y la prevención de enfermedades cardíacas, aún hoy se sigue dando como buena desde algunos ambientes. 
     
     Desde mi visión, tanto como enfermo alcohólico, como enfermo cardíaco, he de decir que nada más lejos de la realidad. Mi experiencia de años con estas enfermedades y después de múltiples consultas médicas con especialistas de ambas disciplinas me indica que el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica es negativa para la salud de nuestro sistema cardio-vascular, por lo que tanto cardiólogos como demás especialistas nos recomendarán, a lo máximo, que si somos bebedores sociales, podremos tomar un vaso pequeño de vino tinto en las comidas y en el caso de las mujeres tan solo la mitad; caso de ser abstemios, la recomendación será de no iniciarse en el consumo de bebidas alcohólicas. Y por supuesto que a los bebedores compulsivos o alcohólicos, les está totalmente contraindicado el consumo de bebidas alcohólicas.

     Resumiendo, las bebidas alcohólicas no aportan ninguna cualidad sanatoria y citando al dr. Gloor "No existe ninguna enfermedad cuyo curso sea mejorado por el consumo de alcohol". Yo diría que cualquier enfermedad se verá agravada y/o enmascarada con el uso de bebidas alcohólicas.

lunes, 16 de julio de 2012

Bebida alcohólica: Tipos.


   Se considera bebida alcohólica a toda aquella cuyo contenido en alcohol etítico sea un 1% o más, por lo tanto toda aquella bebida que contenga un indice de ese uno por ciento o mayor, es considerada "bebida alcohólica"



     Dependiendo de la proporción de alcohol con relación a litro de bebida alcohólica, podemos dividir esta en tres tipos básicamente: Fermentadas, Destiladas, Licores.



   -  Bebida alcohólica fermentada: Se obtiene mediante un proceso de fermentación, realizada por levaduras que transforman el azúcar que contiene el producto base (cebada-cerveza, uva-vino)  en alcoholes, cuyo porcentaje en ningún caso superará el 12 % o los 12º. Ejemplos son: Vino, cerveza, sidra...

   -  Bebida alcohólica destilada: Se obtiene mediante la destilación, esto es, eliminando mediante calor parte del agua que contiene la bebida alcohólica fermentada, aumentando, por evaporación, la graduación alcohólica. Ejemplos son: Brandy, ron, güisqui, ginebra...

   -  Licores: Se producen mediante el proceso de añadir al alcohol destilado, otros elementos, tales como agua, azúcar, extractos aromatizantes, colorantes... Ejemplos son: Anís, crèmes, cherry...

     Últimamente se han dado a conocer bebidas alcohólicas de diseño, cuyo contenido y presentación hace pensar a los adolescentes (a quienes va dirigido), como un producto inocuo, presentando estas bebidas con un sabor agradable y un diseño juvenil, pero con un contenido alcohólico que van desde los 3º a los 20º.

     Especial interés debemos hacer en las denominadas bebidas "sin alcohol", con menos de 1º, pero cuyos componentes y presentación son iguales a los originales, con sabor idéntico. Y recalco lo de especial interés porque sabemos lo que estas bebidas son capaces de provocar en los que un día decidimos dejar de beber

     Dice D. Francisco Alonso-Fernández en su libro "Los Secretos Del Alcoholísmo":

          "La experiencia ha demostrado que las bebidas hechas populares como bebidas sin alcohol aportan a los alcohólicos en fase de abstinencia una fuerte incitación, por su sabor y su presentación, para retornar al consumo de la bebida alcohólica. El producto sin alcohol constituye muchas veces un trampolín para generar una reaída en el producto con alcohol."

martes, 10 de julio de 2012

¿Cómo iniciar el tratamiento?



     Cuando hemos decidido romper con la adicción, hemos de iniciar un proceso en el que el primer paso es hacer frente al síndrome de abstinencia, un proceso del que ya hemos hablado y en el que se trata de superar los síntomas habituales cuando dejamos una sustancia de la que dependemos física y psíquicamente (recordemos a un bebé al que se le suspende el uso del chupete y de las protestas en forma de llanto que ocasiona). Una vez superado este paso, se ha de tratar la adicción a la droga haciendo uso de fármacos y terapias psicológicas para lograr la deshabituación a la sustancia.

     Estos tratamientos, encaminados a romper con el hábito del consumo, son aspectos fundamentales de un proceso terapéutico global, que nos ha de llevar al hecho de romper de una forma continuada con el consumo de alcohol y/o otras sustancias adictivas.

     El uso de medicamentos puede ayudar a restablecer la función normal del cerebro y a prevenir las recaídas (no deseables, pero que entran dentro del proceso terapéutico) y a disminuir el deseo de consumo durante el proceso de deshabituación. Actualmente hay medicación para tratar la adicción a los opiáceos y al tabaco, y en proceso otros para los estimulantes y el cannabis, además de revulsivos para el alcohol que provocan malestar a la persona que tomando estos medicamentos, ingieren alcohol.

     Por último una vez superadas síndrome de abstinencia y deshabituación, el siguiente paso es la ayuda al paciente, mediante terapias de grupo de autoayuda, a afrontar la vida sin el alcohol o aquellas otras sustancias a las que era adicto.

     Resumiendo, las fases de este proceso de rehabilitación, consiste en:

      -   Acogida. Donde se trata de reforzar la motivación del paciente, dándole información y resolviendo las dudas que pueda albergar tanto a él como a su familia.

   -  Valoración  Se evalúan los rasgos del individuo (historia toxicológica, diagnósticos médicos, psicológico y social, carencias y necesidades...) y su entorno (recursos con los que cuenta, medio en que se mueve...)  que puedan ser relevantes para su tratamiento.

    -   Desintoxicación. Superación del síndrome de abstinencia (entre 7 y 21 días), sin riesgo para el paciente. Tratamiento fármaco-psicológico para evitar recaídas en el consumo.

    -   Deshabituación. El proceso más largo y difícil (pero también el más bonito), con el objetivo de superar la dependencia psíquica, puesto que la física después del proceso anterior desaparece, en el que se aprende a vivir sin alcohol, con un cambio de estilo de vida, afrontando las dificultades que han de venir, ayudándonos a ser mejores personas con nosotros y con los demás.