domingo, 27 de enero de 2013

Testimonio de una mujer alcohólica. I



TESTIMONIO DE UNA MUJER ALCOHÓLICA

  1. INTRODUCCIÓN.
Soy alcohólica, mujer y madre alcohólica, no borracha. Esto lo he dicho muchas veces, en cientos de terapias.

En primer lugar, el mensaje que pretendo transmitir es de esperanza, de futuro, de liberación para todos los que hemos padecido la enfermedad del alcoholismo. Porque si yo he conseguido salir del pozo a manotazos, tú también puedes: BASTA CON QUERER.

Afortunadamente me rescataron de ese infierno, ingresé en una clínica durante un tiempo para desintoxicarme, ahora sigo mi recuperación día a día, esto es una carrera de fondo, no de velocidad, y aunque sé que soy enferma alcohólica, he vuelto a tener unas enormes ganas de vivir. Con una lucha diaria por mantener la abstinencia, que ya no es tensa y agotadora como al principio, sino adaptada a la realidad que ahora vivo como alcohólica rehabilitada.

Sólo tengo que mirar atrás y ver el calvario en el que se convirtió mi vida, una tortura  que parecía una macabra broma del destino.

Si no fuera por el grupo de AVAR, por los médicos y terapeutas del CAD de CRUZ ROJA  de Moratalaz, por mi familia, todavía estaría sufriendo amargura, soledad y desesperanza. Yo sufrí e hice sufrir a otras personas.

Hoy por hoy, mi disciplina diaria es vivir sin el alcohol, porque el alcoholismo se puede tratar, pero NO se puede curar, el equilibrio  entre cuerpo y alma se logra aprendiendo a vivir sin él. La abstinencia del alcohol constituye la base del tratamiento.

Hace tres años y pocos meses que me separé del alcohol, mi compañero de risas eufóricas, llantos incontrolables, fatigas, episodios patéticos y viajes al borde del precipicio, pero aun así yo lo amaba, me daba todo lo que le pedía, me ayudaba a galopar desbocada huyendo del conocimiento de mis debilidades, sin preguntas, sin reproches, e invitándome una y otra vez a fundirnos en un solo ser y a beber los licores del infierno.

Él y yo solos, porque como casi todas las mujeres alcohólicas, yo consumía en soledad, no era una bebedora social.

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